Una huelga feminista libertaria, antirracista, antifascista, diversa y colectiva

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8 de marzo 2019 - Mundo

LAINDEPENDENT

OPINIÓN

Si me preguntan cómo desearía que fuera la Huelga Feminista este 2019, respondería: desafiante, valerosa, sorora, sinérgica, transformadora, poderosa, colectiva y diversa.

 

Una huelga feminista libertaria y sin miedo en su denuncia al fascismo, al racismo, al clasismo, al heteropatriarcado, al capitalismo, al antropocentrismo; que promueva la emancipación de las fronteras físicas y mentales, aquellas socializadas por siglos en la colonialidad del poder y del saber.

Me imagino una huelga feminista que denuncie al opresor, sus lógicas y sus estructuras de dominación, evitando caer en la trampa colonialista de la confrontación entre poblaciones oprimidas. Porque cuando se habla desde los privilegios la equivocación de asumirse detentoras de la verdad absoluta es peligrosa, y refleja el colonialismo mental, aquel que no reconoce ni evidencia las resistencias y estrategias de subsistencia de compañeras en su diversidad, aquel que las señala como causa de la opresión y desconoce que el sistema opresor también las impacta. Y es que el capitalismo se nutre de los conflictos y la confrontación entre luchas, porque sabe que la alianza entre luchas es transformadora y descolonial.

Para vindicar no todo vale, ni el uso de la violencia, ni faltar a la verdad, ni cuestionar las prácticas de subsistencia y resistencia que tienen diversidad de compañeras en el movimiento. No hace falta gritar para que te escuchen, no hace falta difamar para que te crean, no hace falta insultar para callar a aquellas con las que no estás de acuerdo. No hace falta poner por encima de las otras tus privilegios blancos para deslegitimar las voces de las que estamos en la periferia.

Lo realmente transformador en todo movimiento, y más aún en el feminista, es reconocernos como hermanas en las resistencias compartidas. Ir más allá de nuestra identidad vindicativa y sumar por causas comunes. Cada cual tiene un legado de saberes, aportados por antecesoras que vencieron incluso al sistema que las oprimía, que fueron quemadas y acusadas de brujas e hijas de satán, asesinadas, desaparecidas, violadas, culpabilizadas, encarceladas, juzgadas, apedreadas y silenciadas. Aun así, millones de ellas jamás claudicaron cuando pretendieron dividir su lucha, al contrario permanecieron unidas y organizadas para proteger sus cuerpos y territorios. Gracias a su valentía estamos hoy aquí, con voces diversas, con vindicaciones propias y espacios colectivos. Todas con miradas analíticas únicas, desde corrientes feministas numerosas: las feministas descoloniales, las feministas ecologistas, las feministas queer, las feministas por la igualdad, las feministas de la diferencia, las feministas islámicas, entre tantas otras. Es evidente que la diversidad impregna la acción colectiva de la organización de la huelga feminista en Cataluña.

Todas anhelamos una huelga feminista libre del control de ideologías colonialistas, misóginas, racializadoras, lgtbifóbicas y clasistas. Al contrario, consideramos imprescindible visibilizar el conocimiento situado de todas en diversidad, aquel nacido de nuestras experiencias vividas de resistencia a la opresión. Por tanto, ninguna puede hablar por la otra, ni detentarse salvadora de las otras. La otredad tiene que tener voz propia y reconocimiento. En la otredad diversa encontramos saberes de resistencia frente al impacto del colonialismo y también políticas de resistencia, aquellas alternativas de cambio por otro mundo posible.

Juntas dibujamos una acción colectiva en horizontalidad de liderazgos, de saberes compartidos, de demandas y propuestas sinérgicas, de raíces y memorias ancestrales; un espacio propio del “nosotras en comunidad” no del “nosotras en exclusividad”. Quienes asumimos el feminismo descolonial somos conscientes que el vínculo comunitario es imprescindible para las acciones de resistencia.

Vindicamos una huelga feminista que evite socializarse en las violencias y la manipulación, porque desdibujaría nuestra práctica política. Y aunque somos todas distintas, únicas y diversas, entendemos que desde las diferencias nos encontramos, nos reconocemos, nos animamos, lideramos y accionamos para despojarnos de nuestros miedos, ignorancias, egos y sectarismos.

Estamos seguras que será una huelga feminista de 24 horas, desestabilizadora de las simientes de la opresión colonial, que denuncie un Estado que sólo es servil a las hegemonías de poder e indiferente ante la precariedad de la vida, la invisibilidad de los trabajos de cuidados y controlador de nuestras autonomías, cuerpos y territorios. Y porque hay hermanas que no tienen derecho a la huelga y porque trabajan en condición de precariedad y esclavitud.

Será una huelga feminista de consumo que denuncie el apetito voraz del sistema capitalista depredador que destruye el territorio-cuerpo y el territorio-tierra. Además, una huelga de las que no pueden hacer huelga porque trabajan sin papeles, encerradas en casas como esclavas.

Será una huelga feminista que denuncie una supuesta democracia institucional que es capaz de legitimar grupos fascistas que niegan la libertad y derechos adquiridos de las mujeres y asumen prácticas xenófobas sin que nadie sancione esta visión tan violenta, peligrosa y terrorífica. Y sin embargo, esta misma democracia es capaz de suprimir libertades en nombre la de “unidad de España”. ¿Qué España nos preguntamos las feministas? Y respondemos, una antipatriarcal, antifascista y antirracista que pare la amenaza del odio, la apología a la violencia, el desprecio a la diversidad y a la diferencia, que exija la derogación de la ley de extranjería y las políticas y violencias institucionales racistas, que demande el cierre de los CIES y el dejar de asumir como delito la acción migratoria y que anule la condicionante de obtención de papeles para obtener la ciudadanía, porque la misma es inherente a la condición humana.

Será una huelga que denuncie las violencias heteropatriarcales que niegan y violentan la diversidad humana, aquellas que alimentan grandes industrias de tráfico de mujeres en complicidad con altas esferas del poder porque se ubican en el centro de la hegemonía económica colonial, aquellas que causan los feminicidios y niegan una vida libre de violencias.

Será una huelga que cuestione las estructuras de poder que oprimen autonomías, que limitan libertades, que sancionan los anhelos colectivos, que han extirpado la memoria histórica con el peligro de volver a repetirla.

Y además, será una huelga feminista con esperanza, que sume voluntades, sueños, utopías. Será una que celebre la fuerza vindicativa de las mujeres, que también contagie alegría de tanta resistencia que existe. Porque en esta senda vindicativa también nos merecemos sonrisas sanadoras, abrazos de bienvenida, miradas sinceras, acciones libertarias, celebraciones y cantos, donde la coherencia entre el discurso y la práctica se reconozca en la verdad, la sororidad y la ética feminista. Hoy, más que nunca, estamos llenas de ánimo ante los desafíos vindicativos, con energía para revertir los contratiempos y unidas ante los intentos de desánimo.