Parlamento paritario? República feminista?

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EDITORIAL

La incapacidad de simultanear prioridades

La imagen de la reciente Mesa constituida del Parlamento de Cataluña no es del agrado de los movimientos de mujeres y feministas. Y tampoco debería serlo de los demócratas en general. La Mesa del Parlamento de Catalunya está formada por una presidencia, dos vicepresidencias y cuatro secretarías. La primera critica que hacemos, es que son sólo hombres los que ocupan la presidencia y las dos vicepresidencias, y esto, ya supone una discriminación de el reparto de los espacios de poder. La segunda critica, es que, sólo una mujer, Alba Vergés  i Bosch, ocupa una secretaría, y en este caso, la cuarta.

El hecho de que ninguna mujer ocupe la presidencia y/o las dos vicepresidencias supondrá que a lo largo de esta legislatura no veremos a ninguna mujer estableciendo o manteniendo el orden de las discusiones y del debate, ni velando para mantener el orden dentro del Parlamento.

Sólo un grupo parlamentario, ERC, ha propuesto una mujer, y habría que averiguar porqué la paridad supone un esfuerzo extraordinario que queda siempre en segundo plano. Las disculpas de los grupos parlamentarios no se han hecho esperar ante las críticas recibidas, algunos se justifican por la gravedad institucional del momento, otros no lo justifican porque la igualdad es una sólo fachada que desaparece en el minuto uno del cierre de los colegios electorales.

¿La situación política justifica la carencia de paridad en Mesa del Parlamento? No, claro que no, la paridad y la igualdad de género no se pueden supeditar a nada, y estaríamos retrocediendo décadas si los derechos de las mujeres quedan supeditados al ejercicio de otros derechos. Basta recordar una de las características básicas de los derechos humanos; son indivisibles, interdependientes y innegociables y por lo tanto no se pueden jerarquizar, 

Son necesarias explicaciones y disculpas. No aceptamos ningún paso atrás, ni el momento ni las dificultades del país pueden justificar que las mujeres no ocupemos puestos de poder. Estamos atentas, muy atentas. Y la reacción no será neutra si el próximo gobierno no es paritario, si el número de secretarías generales no es paritario y si el número de direcciones generales tampoco lo es. Se quiere así y ya en todo el organigrama del nuevo gobierno, en las consejerías, en las secretarías y en direcciones generales. Y sí, podemos estar cansadas, pero no desfalleceremos nunca, porque el país y las calles también son de las mujeres y siempre lo serán.

También las mujeres que ambicionan la República son conscientes de las dificultades, de la agresión y de la humillación que como país Catalunya sufre, y es también por ello que no permitiremos que también se nos humille por razón de género.