A Better Man (Un hombre mejor)

Atención, abrir en una nueva ventana. PDFImprimirCorreo

Cultura - Audiovisuales

ABetterMan2

 

Un original documental sobre violencia machista, presentado el 15 de noviembre en New York en el festival DOC NYC, ha atraído de manera especial la atención del público y de los media.

 

Se trata de "A Better Man", una obra que enfrenta de manera original el tema de la violencia doméstica, pues es protagonizado por su directora Attiya Khan y su ex pareja, identificado solamente como Steve, que ha sido su maltratador en los dos años que tuvieron de relación.

Attiya y Steve, de Ottawa, se conocieron muy jóvenes. Ella, vital y romántica, tenía 16 años y era estudiante de la Eso (high school); él, de 17, era considerado simpático y despierto.

Se mudaron a vivir juntos, manteniendo escasos contactos con las familias. Sin embargo ese amor que los llenó de alegría se volvió un infierno. El la pegaba casi todos los días y le dirigía insultos racistas. Un día casi la estranguló. Hasta que ella pudo huir gritando "socorro" en la calle.

Attiya Khan, después, sufrió por años de estrés post traumático, con pesadillas de noche, sensación de peligro en la calle y migrañas, entre otros.

No de casualidad su carrera de abogada y consejera se ha centrado en apoyar a las mujeres en situación de violencia doméstica, entre Canada y Estados Unidos, y recientemente en el "Fondo YWCA December 6", que proporciona préstamos con bajos intereses para las mujeres que quieren rehacer su vida. La violencia doméstica es un fenómeno del que no se habla mucho en Canadá, pero cada seis días una mujer es matada por su pareja.

Pero vamos al documental. Dos años después de huir, Attiya Khan se cruzó de casualidad en la calle con Steve, y se quedó bloqueada por el terror. Solo años después, encontrándolo de nuevo en la calle, logró intercambiar con él una breve conversación. Diez años después él le pidió sentarse a hablar en un café. Rompió en llanto y le pidió perdón.

Cuando se fue, ella se preguntó qué había pasado en su cabeza en esos dos terribles años, para llegar a tal nivel de violencia. Y un día en que, en el trabajo de apoyo a las mujeres en situación de violencia machista, se sintió particularmente agotada después de haber escuchado tantas historias dolorosas, se le ocurrió pensar: ¿Por qué no hablamos de una buena vez con los hombres violentos? ¿Por qué no tratamos de descubrir lo que hay atrás de este "impulso" a hacer violencia a las mujeres?

Por eso pidió a Steve de hablar públicamente de esa historia, frente a una videocámara. Sinceramente, crudamente. Era importante que ella pudiera explicarle los daños que le había infligido, y Steve pudiera explicitar lo que le había movido a la violencia. ¿Se atrevía?

Quizás podía ser útil para que también otra gente reflexionara. Demasiadas veces, cuando las mujeres daban sus testimonios en juicios o en los media, no eran creídas. A lo mejor, si hablaba también un protagonista hombre, podían ser igualmente escuchados los dos.

Steve respondió que se lo pensaba y seis meses después aceptó. Dijo que había buscado la ayuda de un terapeuta pero éste le había cerrado la puerta. Pensaba que si el documental podía ayudar aunque solo a un hombre a parar con la violencia, ya valía la pena producirlo.

Así, Attiya Khan logró encontrar una financiación en crowfunding a través Indiegogo, un codirector (Lawrence Jackman) y una productora que no había trabajado nunca en un proyecto similar, pero se entusiasmó a la idea. Y comenzaron a filmar en 2013. Regresaron también a Ottawa a ver la casa donde habían vivido como pareja.

Por cierto, reabrir la caja de Pandora de aquel drama les exponía de nuevo al dolor y necesitaban el apoyo de una persona terapeuta. Encontraron a Tod Augusta-Scott, que justamente trabajaba con hombres violentos utilizando la metodología de la Justicia Reparadora: un método que tiene raíces antiguas, pues se aplica por ejemplo en muchas culturas andinas y amazónicas.

Se trata de confrontar y hacer dialogar las víctimas con sus abusadores, para que ellos reconozcan sus responsabilidades y procedan a la reparación de los daños llegando a un acuerdo. Sin embargo en Canadá se está practicando desde unos 15 años y solo en los últimos 5 años se está difundiendo como método eficaz para ayudar a las mujeres víctimas de violencia doméstica, afirma Tod Augusta-Scott.

 

 

ABetterMan1

 

En la escena inicial del documental "A Better Man", se ve la ex pareja en un café muy minimalista, con Attyia que pregunta a Steve, sin tapujos, porqué le había infringido tanta violencia. Brotan lágrimas en sus ojos.

Después de cada escena, Steve salía para quedarse solo y reequilibrarse después de tanta emoción. Pero al final, ¿qué reveló a Attiya Khan esta confesión de Steve? Resulta que también Steve fue maltratado de pequeño y, si esto no justifica su violencia, es un factor a considerar.

Creciendo, había interiorizado la idea que si amas a una persona y tienes miedo a perderla, no puedes mostrarte débil y hacerle entender tu miedo; en cambio, debes mantenerla bajo tu dominio, domesticándola con la violencia. Una horrible modalidad para socializar y llevar relaciones.

Muy a menudo en los testimonios y reportajes sobre la violencia doméstica se habla netamente de "buenos y malos", "víctimas y matones", agrega Khan en una entrevista con "The New Yorker", pero las cosas muchas veces tienen más matices.

Toda historia de violencia tiene sus rasgos particulares, por ejemplo en su caso, siendo una mujer de origen asiático, también pesó el racismo de Steve. Y agrega que si todos observamos más honestamente nuestro comportamiento en pareja, vemos que no solo los hombres son siempre responsables de celos excesivos, manipulaciones, mentiras, imponerse en las discusiones etc.

Corrigiendo estas actitudes, habría mejores relaciones. Todos podemos causar daño.

Attiya Khan no creía al comienzo que el documental pudiera resultar algo más que una exhibición de sentimientos alrededor de unos hechos. En cambio, por sorpresa, fue como una terapia. Poco a poco se sintió más ligera, las pesadillas desaparecieron y se sintió más segura en la calle.

Con Steve logró establecer una relación positiva. Ahora vive en las afueras de Toronto con su esposo y su hijo.
Es difícil considerar a los hombres violentos, todavía como personas, pero verlos solo como monstruos no los alienta a responsabilizarse, opina Attyia Khan. Además, el poder judicial basado en el castigo favorece el hecho que los hombres tiendan a negar su responsabilidad por lo que han causado.

En realidad, según ella, más en que los hombres terminen en la cárcel, las mujeres estamos interesadas en que termine la violencia. La prisión no siempre ayuda a hacer arrepentir los violentos, sino que incluso no compensa tampoco a las mujeres de manera justa.

Cuántas mujeres esperan con terror que su ex pareja violenta salga de la cárcel, más amargado aún, y determinado a matarlas... En cambio, el método de la Justicia Reparadora, que se está extendiendo con lentitud también en Italia, requiere que el abusador tenga un proceso de revisión de su comportamiento y que la víctima solicite una reparación de acuerdo con sus criterios (pero no necesariamente cara a cara con su abusador, sino con el apoyo de amigos o parientes).

El documental plantea que este es un tema donde vale la pena trabajar más, para llegar al corazón de los problemas, comprenderlos y superarlos, cuando sea posible, con una forma de justicia capaz de sanar las heridas.