Con graves atropellos, la DGAIA deja a familias rotas por la retirada de menores

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Violencias - Violencia de familia

 

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 La Dirección General de Atención a la Infancia y  la adolescencia (DGAIA) de Cataluña,  ha retirado entre enero y septiembre de este año, 652 menores a sus familias. En muchos casos se trata sólo de falta de ingresos de los progenitores, no de maltrato, ni de negligencias.

 

La DGAIA tiene bajo su tutela a 6.500 menores, la mayoría en desamparo y el resto en acogida. Ahora, por fin y tras años de injusticias, cuatro asociaciones llevarán la falta de garantías ante la Fiscalía y al Parlamento Europeo.

 

La diputada de Catalunya Sí que es Pot, la escritora feminista Gemma Lienas, ha llevado al Parlamento este tema, pidiendo explicaciones a la Consellera d´Afers Socials.

 

El proceso que se sigue por la DGAIA, se llama de “desamparo” y no pueden intervenir los abogados, en defensa de los padres, abogados que son muy mal vistos y recibidos en la institución. Ese proceso no tiene tutela judicial. Lo lleva adelante la Administración: un equipo técnico formado por pedagogo, educador social y psicólogo.

 

Los procesos para la investigación de la familia son, por ejemplo, que el menor no lleve desayuno o merienda al colegio, que olvide sus libros de texto, que lleve varios días la misma ropa. Y lo que es peor y muy generalizado,  cuando los progenitores se hallan en paro y no disponen de ingresos.

 

La DGAIA que percibe casi 4.000€ mensuales por niño/a para atender al menor, debería ofrecer a los padres que se hallan en situaciones de precariedad económica una parte de esa cifra. En muchísimos casos no deberían acabar retirando a los menores de sus familias.

 

Los menores que son arrebatados a sus padres están controlados por la Administración, pero son fundaciones o centros gestionados por particulares los que reciben el dinero por cada menor. Podemos sospechar que se ha convertido en un próspero negocio.

 

Los niños, retirados de su familia pasan a residir en centros tutelados por la Generalitat, o vivir con una familia de acogida. También con parientes cercanos. Los padres no pueden ver a sus pequeños en el tiempo que dura el proceso o, de decidirlo así los técnicos, se hace en el Espai de Visitas d´Infats i Adolescents. Las visitas son muy cortas y siempre son vigilados por un técnico.

 

Se cree que en el Patronato de algunos centros hay políticos y personas influyentes.Hace ya seis años que dos periodistas free lance (Jesús Martínez Fernández y Gustavo Franco Cruz) realizaron una exhaustiva investigación y publicaron un interesante libro  (Molly, historia sobre los centros de menores en Catalunya). Antes de publicarlo ((Ediciones Carena) realizó un estudio jurídico para evitar que los mencionados periodistas pudieran ser procesados, por indicación de la DGAIA. Era un reportaje periodístico que tuvo que publicarse “como novela” y cambiar las siglas de las instituciones y de los personajes.

 

Se preguntan los periodistas en su libro que si Michael Jackson hubiera sido pobre ¿A dónde hubieran ido a parar sus hijos? Porque el problema no es sólo catalán ni español, es de muchos países que se precian de ser avanzados y democráticos. La película de Ken Loach “Lady Birth, Lady Birth” nos contó la historia real de una pareja inglesa a la que la  Administración (Asistencia social) les arrebató seis hijos, uno tras otro. El pecado de los padres: ser pobres.

 

Los que escribieron “Molly” (un libro que aconsejo que no se pierdan si desean conocer qué pasa con la DGAIA) defendieron que la prensa “no sólo ha de ser un transmisor de datos, sino un medio de fiscalización del poder, el vigía que denuncie las malas prácticas sociales, un servicio público”. “Las noticias basura sirven para desviar la atención de los temas importantes”. Esta no es una noticia basura y sí es un tema importante.

 

Mientras sucedan hechos como el detallado, no podemos presumir de sociedad avanzada ni progresista. Y los menores, niños y niñas, padecen, cuando deberían recibir protección y cariño, como alimento imprescindible para su crecimiento personal. Y, salvo excepciones bien probadas, deberían vivir con sus padres y hermanos, con su familia.

 

Un domingo al mes las cuatro asociaciones que se han creado en Catalunya, se manifestarán en la Plaça de Sant Jaume, de Barcelona, para sensibilizar a la sociedad y para exigir justicia y un trato adecuado hacia sus derechos y los de sus hijos y nietos.