Primavera sin flores

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Empoderamiento y Liderazgo - Movimientos Sociales

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Hay un país donde casi el 65%  de los alumnos universitarios son mujeres, donde hay destacadas artistas y directoras de cine, donde una arquitecta alcanzó fama mundial, una mujer recibió un premio Nobel para la paz, donde la gente es cordial y hospitalaria, y hace en las casas festines animados por música en vivo… ¿hablamos de Suecia o Dinamarca? No, se trata de la república Islámica de Irán, el segundo mayor productor del petróleo de la OPEP, y actualmente al centro de la atención internacional por una guerra de nervios con Israel y Estados Unidos.

 

Es el mismo país donde en un pueblito del campo una mujer acusada de adulterio puede ser lapidada, como hace más de dos mil años en las tierras bíblicas;  donde una mujer recibe mitad de la herencia debida a su hermano, donde su testimonio vale menos que el de un hombre, donde puede divorciarse solo si el marido es impotente, adicto o con enfermedad contagiosa, donde si es casada debe aguantare hasta tres esposas legales,  (aunque es una práctica rara) donde para trabajar debe tener el permiso del marido, y si lo tiene puede perderlo según como va vestida; donde una niña tiene responsabilidad legal a los 9 años.

De  esto ha hablado el 22 de febrero en la Librería de les Dones “Proleg” Amor Marsé, directora de una galería de arte, que en su tesis doctoral  está profundizando el tema del feminismo iraní. La charla iba acompañada por la visión de la película  “Women without men”, obra prima de la directora Shirin Neshat, que ganó en 2009 el León de Plata en el Festival del Cine de Venecia. Trata de cuatro historias de mujeres ambientada en los años 50, una joven violada, una prostituta que odia su cuerpo, una señora que abandona al marido rico, y una joven esclavizada por un hermano patrón, que al final se suicida. “Los tiranos cambian, pero la lucha hoy es la misma”, afirma Shirin, que dejó la galería donde trabajaba en Nueva York para investigar sobre sus raíces iraníes y trató de expresar en una serie de bellísimas fotos “Las mujeres de Alah” la tácita lucha de las mujeres para sus derechos.

El mismo Irán que fue cuna de la refinada civilización persa, un país multiétnico con importantes manifestaciones culturales, ahora parece hundido bajo el dominio de una teocracia que hace una asfixiante interpretación del Corán a uso y consumo de los varones, nos recuerda Amor Marsé. Islam, o “sumisión a Allah”, como subraya Shirin Ebadi, destacada feminista iraní galardonada con el premio Nobel de la Paz en 2003, puede ser a la vez sinónimo de liberación o de opresión. Tiene características y expresiones diferentes en África, Asia, Europa. Mientras en países como la Malasia hay un islamismo moderado, y el movimiento Musawah, formado por mujeres y hombres,  busca la igualdad en la familia, en Arabia Saudí un estado fuertemente conservador impide a las mujeres hasta la conducción de coches; por otro lado en Irán el contraste entre modernidad y tradición, democracia y teocracia,  ha tenido en las últimas décadas ribetes dramáticos, y la condición de la mujer ha sido uno de los puntos candentes del conflicto.

Un momento clave en la historia de Irán fue en 1953 el golpe de estado inspirado por Estados Unidos y Reino Unido (operación Aiax) contra el premier Mossadeq, que iba a nacionalizar la producción del petróleo. El golpe llevó al poder el sha Rheza Palhavi, que trató de modernizar el país a imitación de Occidente, pero manteniendo en función una cruel policía secreta, la SAVAK. El malcontento de la población desembocó en la l979 en una revolución liderada por el ayatolah Jomeini, regresado de su exilio en París. Las mujeres que agitaban pancartas con su imagen, para reafirmar su identidad cultural y nacional,  no podían imaginar que 30 años después sus derechos fueran duramente recortados, y sus cuerpos envueltos con frecuencia en el odioso manto negro que deja al descubierto solo los ojos, el niqab.

A partir del 89 con el fin de la guerra a Iraq, y la muerte de Jomeini se produjo una gran expansión de la educación que favoreció a las mujeres, pero no se tradujo en iguales oportunidades de trabajo. En 97, con la elección de Jatami como presidente, hubo la llamada “Primavera de Teherán”, con mayor abertura política, la relajación de las reglas de vestimenta, el florecer del activismo feminista. Pero a partir del 2001 se dio una inversión de tendencia, con la represión del movimiento estudiantil, y en 2005 se afirmó el gobierno conservador de Muhamad Ahmadineyad. Las mujeres respondieron a partir del 2006 con la “Campaña de un millón de firmas”, para presionar el gobierno a reformar las leyes de género. 5000 mujeres pidieron la reforma constitucional, para desmantelar el poder de los cléricos (líder supremo del estado es el ayatolah Alí Jamenei),  pero decenas de feministas fueron arrestadas, y con la reelección  fraudulenta de Ahmadineyad, en junio del 2009 la “Revolución verde” incendió el país, y llenó la tristemente famosa cárcel de Evin de jóvenes y mujeres que buscaban el respeto de los elementales derechos humanos.  De hecho, jóvenes y mujeres son los dos sujetos sociales que se han convertido en Irán en las principales fuerzas de democratización y modernización del mundo islámico.

El video de la muerte de Neda Agha Soltan, una estudiante de filosofía de 26 años, matada por un francotirador de la milicia Basij el 20 de junio del 2009, con sus ojos abiertos, grandes y acusadores, dio la vuelta al mundo. “Neda”, en farsi, significa Voz ,o Llamada.

En el movimiento feminista se reconocen dos corrientes: las feministas musulmanas, que piden una revisión de la interpretación  del Corán para que de mayor dignidad a la mujer, y otra laica, que rechaza la religión islámica tout court, y afirma el derecho a matrimonios  no combinados por el padre, a tener relaciones libres, y divorcios por incompatibilidad, y no solo por los tres graves motivos que prevé la legislación actual. A pesar de las diferencias, las dos corrientes celebran juntas el 8 de marzo.

El movimiento feminista no tiene líderes ni oficinas para que las activistas no sean detenidas, y actúa de forma semiclandestina. Uno de los más importantes objetivos de lucha es la oposición a la “Ley de protección familiar”, propuesta por el gobierno en 2007, que entre otras cosa reduce la edad admitida para el matrimonio a 13 años en vez que 16 en la mujer, y hace más sencilla la práctica de la poligamia. El proyecto ha sido detenido en el parlamento pero ha sido presentado de nuevo.

Ahora, en un difícil contexto de desempleo juvenil y con una inflación al 24%,  mientras soplan vientos de guerra en el estrecho de Ormuz, los pedidos de las mujeres podrán ser otra vez subordinados a la necesidad de unión nacional frente al ataque del Occidente: una unión por supuesto más verticalista, autoritaria y patriarcal, como se da en estos casos. ¿Habrá  otro trágico derramamiento de sangre inocente en un país declarado por Bush como parte del eje del mal, y donde su premier amenaza con aniquilar Israel? Se buscará el pretexto  de buscar armas inexistentes (como fue el caso de Iraq),  o liberar mujeres oprimidas como en Afganistan? (las que siguen más oprimidas que nunca). Por cierto no es lo que desean las mujeres iraníes, que según la estudiosa Sanan Vakil (autora de “Women and Politics in Irán: Action and Reaction”, Continuo, 2011) al contrario, están listas para una nueva ofensiva para afirmar sus derechos.

 

Pd: la arquitecta famosa es Zaha Adid.