viernes 21 junio 2024

viernes 21 junio 2024

“Cada día de mi vida he pedido paz”

Nadia Ghulam, activista y comunicadora afgana es la fundadora de la Asociación Puentes por la Paz y co-autora de tres libros sobre su país de origen.

En su primer libro “El secreto de mi turbante” (Columna, 2010) narra su historia cuando, a la edad de ocho años, sufrió graves heridas a causa de una bomba que cayó en su casa. Este hecho le cambió la vida: su hermano murió, ella pasó dos años en el hospital, y su padre enfermó. Cuando salió del hospital, los talibanes ya estaban en el poder. Y con 11 años tuvo que adoptar la identidad de su hermano muerto para poder mantener a su madre, a dos hermanas más pequeñas y al padre enfermo. Vivió como chico durante 10 años hasta que gracias a una ONG llegó a Cataluña para recuperarse y, desde entonces, vive en Badalona con su familia catalana, pero ayudando a tantas familias afganas como puede. Nadia es un claro ejemplo de mujer valiente y resiliente.

Eres fundadora de la Asociación Puentes por la Paz, ¿qué objetivos persigue?

Puentes por la Paz responde a un sueño muy sencillo, el de dar mensajes de paz y formar a personas, de forma activa, para que entre todas podamos reconstruir la paz en nuestro país, a partir de la educación y la formación. Creo que la semilla de la paz es la educación y hace falta que los niños y niñas no se queden fuera, por eso nos concentramos básicamente en su formación, a pesar de que tenemos también programas de apoyo y emergencia en casos especiales. Cómo sabéis, hay muchas familias que venden a sus hijas para poder comer o familias que venden sus órganos. Y aunque somos una asociación muy pequeña, somos conscientes que no podemos hacer muchas cosas, pero sí intentamos ayudar a estas familias.

A lo largo de estos años de funcionamiento de la entidad, ¿de qué te sientes más orgullosa?

Hasta ahora hemos podido formar y apoyar a 10 chicos y chicas que están en diferentes países, trabajando para reconstruir la paz en mi país, y formarse para aprender mucho más. Los proyectos de Puentes por la Paz han crecido mucho, empezamos con un niño, y ahora tenemos 300 mujeres en un programa dirigido a mujeres y niñas que no tienen posibilidades para educarse y formarse. Nosotras, desde aquí, las acompañamos para que puedan realizar sus sueños que es seguir aprendiendo.

Tallers Kabul

Club de lectura para jóvenes y mujeres en Kabul

Activista por la cultura de la paz y por la educación, eres coautora de tres libros sobre tu país de origen. En la situación actual que vive Afganistán, ¿cómo se pueden establecer, ahora, puentes para la paz? ¿Lo ves factible?

Siempre he tenido muy claro que las personas migradas y refugiadas podemos ser un gran puente entre nuestro país de origen y el de acogida. Para mí, transmitir el valor de la paz al pueblo afgano es totalmente factible porque mientras no vivas en paz no entiendes su valor. Y por desgracia, en mi país, los niños y jóvenes no han vivido nunca en paz. Yo misma, hasta los 21 años no la he conocido, a pesar de que cada día de mi vida he pedido paz. Pero hasta que no llegué a Cataluña que no la conocí. Desde entonces, este ha sido mi sueño, poder transmitirla a mi país. Y veo que es muy importante y necesario que todas las personas migradas y refugiadas que están lejos de Afganistán, sigan creando puentes por nuestro país, pero necesitamos, también, el acompañamiento de nuestra sociedad de acogida.

Si dependiera de ti, ¿qué es lo primero que harías?

Si tuviera posibilidades, la primera cosa que haría sería reconstruir todas las escuelas y universidades para que pudieran estudiar todos los niños y niñas del país. También crearía puestos de trabajo en fábricas, empresas… y aunque fuera todo muy básico, la cuestión es que pudieran estar ocupadas todas las personas, sin ninguna discriminación. Sin duda, la ocupación y la educación es el camino para que nuestro sistema empiece a funcionar. Pero, por desgracia, todo esto no existe en mi país.

La situación que se vive en Afganistán es de vuelta a la pérdida de todo tipo de derechos, y si eres mujer o niña, todavía más. ¿Qué es lo que puede hacer la sociedad civil ante este escenario?

Desde el primer régimen de los talibanes que no hemos recuperado los derechos de las mujeres. Durante los 20 años de ocupación de los EE.UU. en mi país, también tuvimos muchas limitaciones, sobre todo las mujeres que viven en los pueblos y provincias. Mujeres que no han tenido la posibilidad de educarse, y la causa principal de este retorno al poder de los talibanes es, justamente, la carencia de educación que hay en mi país.

Como sociedad civil afgana todos tenemos ganas de aprender, desde un niño pequeño hasta las personas más grandes. Hoy, por ejemplo, me han enviado 16 videos respondiendo a la pregunta que les hacíamos: “Si en Afganistán hubiera paz, ¿qué harías?” Niños de cinco años hasta chicas de 18, todas decían lo mismo: “queremos ir a la escuela para poder estudiar”. Con estas respuestas ya ves cuáles son sus necesidades. Necesidades que el régimen talibán no les dará, por eso las tenemos que ayudar. Tengo que decir que la sociedad civil catalana y europea está haciendo bastante trabajo y, personalmente, les estoy muy agradecida.

Tallers Kabul 1

Niñas del club de lectura de la Asociación Puentes por la Paz

Afganistán encadena un conflicto detrás de otro desde hace más de 40 años. Con el retorno de los talibanes hace ahora seis meses, debes de conocer historias de resistencias de mujeres afganas que luchan para sobrevivir o para escapar de este drama, ¿no?

Hay algunas mujeres que han resistido para quedarse; otras, no han podido y han tenido que huir. Pero, en general, hay mujeres muy fuertes y valientes que se oponen a esta situación y, a pesar de la opresión y la falta de libertad, están levantando la voz y luchando por sus derechos.

Saliste de un país en guerra, y ahora, en Europa ha empezado otra. ¿Cómo lo vives?

Me gustaría que la ciudadanía fuera consciente que el apoyo armamentístico destruye y la guerra de Ucrania es un gran ejemplo, porque si ahora no hubieran tantas armas no habrían estas guerras. Envían armas para ayudar a Ucrania y lo que están haciendo es matar a mucha gente inocente, ya que las armas se utilizan, la mayoría de las veces, contra la población civil. Los que están haciendo la guerra no están dentro de la guerra y sus familias están fuera, en lugares seguros. Es la población civil, de ambos bandos, la que está muriendo. Por lo tanto, la solución no pasa por enviar armas. Lo que me entristece muchísimo es que los países no hayan encontrado otras soluciones, pero claro, las armas son un negocio. Y hay que estar muy alerta porque, de manera directa o indirecta, estamos contribuyendo con estas ideas, y tenemos que buscar otras estrategias que no pasen por utilizar las armas como solución, que no nos engañen, porque nunca lo serán.

Donaciones a Puentes por la Paz: IBAN ES36 2100 0005 9502 0146 4315

Nadia Ghulam 1

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Alícia Oliver

Periodista i activista feminista. Coordinadora de la Xarxa Europea de Dones Periodistes i de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género
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