Escrito por Anna Maria Batalla Solà*
Fue para mí un honor asistir el 19 de diciembre pasado a la entrega de los V Premis de l´Observatori Català de la Justicia en Violència Masclista en el Centre d´Estudis Juridics i Formació Especialitzada de Barcelona. Los premios, divididos en las categorías y subcategorías A, B, los recibieron cuatro mujeres por sus tesis doctorales y trabajos prácticos. El gran premio de categoría C a la trayectoria profesional de toda una vida, fue entregado por el Conseller de Justicia i Qualitat Democràtica, Ramon Espadaler, responsable también de Memoria Histórica, a Montserrat Fernández Garrido, abogada, mediadora, profesora universitaria, dirigente feminista, escritora y activista social y de memoria histórica, tal como ya anticipó La Independent, en su artículo del pasado mes de diciembre.
El Premio se le concedió “por su trayectoria comprometida con la defensa de los derechos de la mujer, por haberse destacado por su lucha por la erradicación de las violencias machistas y la visibilización de las experiencias de las mujeres en contextos de represión y de desigualdad”. Publicó la Consellería de Justicia, que “la premiada, Abogada y activista feminista es un referente en la defensa de los derechos de las mujeres y la infancia, que participó activamente en movimientos políticos y sociales, luego en la Organización Feminista Revolucionaria y colaboró con figuras destacadas del feminismo, como la abogada Lidia Falcón, y contribuyó de manera destacada en la revista Vindicación Feminista, especio clave del feminismo durante la Transición. También como cofundadora del Partido Feminista, teniendo un papel relevante en la difusión del pensamiento feminista y en la lucha por la igualdad de género en un contexto social todavía profundamente desigual.

“Como abogada Montserrat Fernández Garrido se especializó en Derecho de Familia y Mediación. Colaboró en la creación del Gabinete Jurídico y Psicológico para la Mujer (1978), una iniciativa pionera que ofrecía una atención integral a mujeres en situación de vulnerabilidad, ya que integraba asesoramiento jurídico, soporte psicológico, atención social y orientación ginecológica. Este modelo se anticipó a algunos enfoques actuales basados en la interdisciplinariedad y la centralidad de la víctima”. Agregó el Conseller de Justicia , “que es muy importante reconocer estas trayectorias profesionales”… y agradeció a la premiada su trabajo en el campo de la Memoria Democrática desde la perspectiva de la lucha feminista.
Asistieron al acto más de 120 personas, muchas del mundo del derecho: Magistradas, Abogadas, Procuradores, Profesoras universitarias, Historiadoras, y también familiares y amistades de las premiadas. Y en primera fila autoridades y parte de los miembros del jurado .
La entrega del Diploma (Certificado) y de la escultura de hierro y madera, obra de la artista y galerista Patricia Cancelo, fue recibido con grandes aplausos, que se intensificaron tras el discurso de agradecimiento de Montserrat. Un discurso muy emotivo, que en algunos momentos hizo saltar las lágrimas a más de una de las asistentes. Comenzó por explicar que ella llegó muy tarde al derecho porque provenía de una familia muy humilde, de Granada. Su abuelo fue un guerrillero que resistió 9 años en las montañas tras la Guerra Civil y, por eso, toda la familia fue duramente represaliada, especialmente su madre y su abuela. La familia materna padeció torturas, cárcel, campos de trabajo esclavo, destrozos en la vivienda, confiscación de muebles y enseres, robo de dinero, hambre, miedo, 30 años de exilio y 35 de persecución. Habló de las 14 cárceles por las que pasó su padre, comunista, Comisario Político de la República. La huida de sus padres de su Granada a Catalunya , en el tren conocido como “El Sevillano”. Fueron a parar a Badalona y sobrevivieron hasta 1969 en un barrio de barracas, sin agua, sin luz, sin calefacción y por tanto sin ducha ni water. A pesar de todo, a la noche, su padre enseñaba al vecindario a leer y escribir. Y acompañándolo ella, les leían poesía: García Lorca, Antonio Machado, Miguel Hernández. Su madre trabajaba 14 horas al día, cosiendo pijamas, limpiando e intentando hacer de la barraca un lugar habitable, incluso llenándola de flores. Los valores que le inculcaron sus padres, que se contraponían a los de las monjas de su colegio, al que fue de los 8 a los 15 años y mucho más a los de la Sección Femenina de la Falange Española, cuando a los 17 años fue obligada a hacer el Servicio Social de la Mujer. Recién cumplidos los 15 años comenzó a trabajar como administrativa y durante diez años pasó por diversas empresas.
La premiada con un lenguaje sencillo y emotivo resumió sus 50 años de lucha, desde las I Jornades Catalanes de la Dona, (1976) hasta que en 1978 entró como secretaria en el despacho de la abogada Lidia Falcón, fue colaboradora en la revista Vindicación Feminista y cofundadora del Partido Feminista. Su capacidad para la comunicación y la oratoria le permitieron viajar y participar como ponente en infinidad de debates, jornadas y congresos, en el país y el extranjero (París, Londres, Nairobi, la sede de la ONU en Ginebra, Berlín) donde pudo conocer, debatir y trabar amistad con personalidades admiradas: la socióloga Marina Subirach, las abogadas Cristina Almeida, Cristina Alberdi, Angelina Hurios Calcerrada, la entonces jueza Manuela Carmena, las periodistas y escritoras Anna Balletbó, Gemma Lienas, Carmen Alcalde, y Antonina Rodrigo. Además de sus compañeras del Partido Feminista: Carmen Sarmiento, Anna Estany, Regina Bayo, Encarna Sanahuja, Ma José Ragué, Elvira Siurana Zaragoza .
También pudo mantener contactos con líderes feministas extranjeras como la norteamericana Angela Davis, la guatemalteca Rigoberta Menchú o la parlamentaria alemana, dirigente del Partido de Los Verdes, Petra Kelly, (asesinada según la versión oficial a manos de su pareja, aunque las sospechas recayeron sobre las “cloacas del Estado”) o la abogada inglesa Chery Blair. Y que antes de estudiar derecho ya había visitado más de 30 países, de cuatro continentes, lo que le dió conocimientos y experiencias enriquecedoras.
La llegada a la Facultad de Derecho (donde había trabajado su padre, en los años 50, de encofrador, 17 h diarias y un sueldo miserable). Se produjo cuando tenía 33 años, ya casada, teniendo que compaginar el trabajo del despacho, la militancia, las clases diarias, el estudio, la colaboración en los trabajos domésticos, y el cuidado de sus padres. Nos citó también a algunos compañeros, grandes hombres, luego amigos, como José Luis Sampedro, Miguel Lorente, Carlos Villagrasa , Octavio Salazar y Ricardo de la Rosa, entre otros). Y no se olvidó de citar a los grupos feministas con los que había colaborado, Associació Catalana de la Dona, Dones Juristes, Comisión de Abogadas (en la sala cuatro compañeras) Asociación de Mujeres Juezas, (en la sala la Jueza Lucía Aviles, miembro del Consejo General del Poder Judicial, buena conocida de la premiada), Feministes de Catalunya, Exil, Fundación Internacional Olof Palme, European Women Lawyers Asociation (Cofundadora en Berlín). Y tuvo un recuerdo para los lugares en los que dio clases a abogados, policías, jueces, masters de derecho, y funcionarias de ayuntamientos.
Después de su jubilación tras un cáncer de mama, felizmente recuperada, continuó escribiendo en La Independent. Participó como experta en la investigación del Parlament sobre la pederastia en la Iglesia, como representante de las Abogadas del ICAB, también sobre los bebés robados en España, Irlanda y Suecia, contra el mal llamado Síndrome de Alienación Parental, las mafias de la prostitución y de los vientres de alquiler…
Por lo que se refiere a la memoria histórica, su gran contribución ha sido la publicación de su libro Tres Generaciones Rebeldes, especialmente para visibilizar la lucha de su madre y a su abuela, que ha contribuido a dar visibilidad a unos hechos históricos muy necesarios de ser recordados y divulgados, sobre todo en clave femenina. Actualmente dos paredes de un Museo granadino están dedicadas a su familia, con la historia de lucha y represión, con fotografías un video y su libro, frente a otra pared, con la figura del poeta García Lorca.
Y acabó con un mensaje a las jóvenes, para que se impliquen en la lucha feminista, con palabras de la filósofa marxista Angela Davis “El feminismo eficaz lucha por las mujeres, contra la homofobia, la explotación de clase, raza y género, el capitalismo voraz y destructor. Y contra el imperialismo”.
El entusiasmo del público se hizo evidente con largos y calurosos aplausos. Y después abrazos, besos, felicitaciones, emoción, sororidad, sonrisas y fotos y más fotos… Muchas gracias Montserrat por cincuenta años dedicada a la lucha contra las violencias machistas y por la verdad, justicia y reparación.

*Anna Maria Batalla Solà és profesora de Música, Investigadora y colaboradora de Asociaciones de Historia y Memoria de Catalunya, España e Italia.
Un comentario
Maravilloso y merecidísimo premio el que han otorgado a Da . Montserrat Fernández Garrido , pues yo que la conozco personalmente desde muy joven , puedo dar fé de que toda su vida entera ha estado dedicada a la Lucha Feminista en todos sus campos . Nadie como élla es la mejor merecedora de este premio , que en silencio y sin ” palmeros ” a su alrededor ,ha sabido llegar y llegará hasta donde se proponga.