Por Montserrat Fernández Garrido
Últimamente, la sociedad de nuestro país va leyendo y oyendo hablar del mal llamado SAP (Síndrome de Alienación Parental). Y es así a causa de historia que nos cuenta la prensa sobre la terrible vida que están padeciendo la granadina Juana Rivas y sus dos hijos, “madre protectora”, como llamamos las abogadas feministas, a las mujeres que, como ella, luchan contra el maldito y falso “síndrome”, que no es más que una invención, una trampa machista contra las mujeres, rechazada siempre por la ciencia. Juana lleva quince largos años sufriéndolo, porque se le ha aplicado en los juzgados de España y de Italia. Ese pretendido y falso “síndrome” la ha llevado incluso a la prisión. Pero Juana Rivas no es la única. Hay un gran número de mujeres que han sufrido y sufren en nuestro país y en otros muchos del llamado primer mundo, ese engaño machista.
Desde hace ya muchos años, desde la Associaciò de Dones Juristes en la que milité desde 1991, estudiamos el tema y organizamos unas Jornadas, (2008), celebradas en el Colegio de Médicos de Barcelona, en las que intervinieron como ponentes eminentes psiquiatras y psicólogos y también juristas de gran prestigio, para intentar luchar contra la realidad de muchas mujeres, a las que en los Juzgados, se las tachaban de “malas madres”, de mujeres que hacían mentir a sus hijas e hijos, “lavándoles el cerebro”, para que denunciaran y hablaran mal de su progenitor y se negaran a ir con ellos. El Juzgado les retiraba la custodia y las imposibilitaban poder relacionarse con sus hijas e hijos, teniendo que verlos y abrazarlos una vez al mes, en un lugar “neutral”, siempre en presencia de unos trabajadores sociales, mientras que los menores se quedaban a cargo del padre, maltratador o abusador sexual. Parece una película de terror, pero es la realidad que hemos sufrido en este país durante muchos años, y que no se ha acabado todavía. Eran y son las y los profesionales de los departamentos adscritos a los Juzgados de Familia quienes así informan a los juzgadores y éstos, los Jueces, toman las decisiones.
Una de las asistentes a estas Jornadas, fue la entonces magistrada del Consejo General del Poder Judicial, Montserrat Comas, que, como nosotras defendía desde la institución, que no existía tal “síndrome”, que era un invento machista, contra las mujeres y sus hijos e hijas.
El inventor fue Gardner, un psiquiatra norteamericano, que inventó ese falso “síndrome” en 1985, según el cual, principalmente las madres, alienan al hijo/a contra el padre en el contexto de la disputa por la custodia, alegando falsas acusaciones de agresión (principalmente sexual) por parte del progenitor varón. Gardner, infló su currículo y autopublicó su teoría en una editorial de su propiedad y sus tesis jamás fueron aceptadas en ninguna revista ni institución científica, que siempre han negado tal existencia. Ante la ausencia de reconocimiento científico, su publicación tuvo que ser retirada del mercado por él mismo, hasta su suicidio en 2003, Gardner fue el principal defensor de ese término, manteniendo otros/as la presión para su reconocimiento en el futuro DSM-V y con ello como instrumento legal validado científicamente. Han transcurrido cuarenta años y sigue sin reconocerse, porque es una falsedad misógina. No pocos autores tachan a Gardner de pedófilo.
Sigue siendo rechazada su inclusión por la Asociación Americana de Psiquiatría y en el ICE-10 de la OMS. Afirman que no existe evidencia científica que avale el SAP. Y critican el mal uso que se da de dicho término en violencia de género. En su Informe, titulado “La Violencia y la Familia”, afirma: “términos como “alienación parental” pueden ser usados para culpar a las mujeres de los miedos o angustias razonables de los menores hacia su padre violento (pág. 100). En el terreno de la Justicia, en el mismo país donde se inventó y desarrolló el término SAP, la guía de evaluación para los jueces en los casos de custodia infantil en contextos de violencia doméstica, editada por el Consejo Nacional de los Juzgados Juveniles y de Familia, advierte reiteradamente, a lo largo de los años, sobre el descrédito científico de dicho síndrome.
Tan cruel es esa etiqueta, empleada en no pocas sentencias de nuestro país a lo largo de los años, que algunos adolescentes se han suicidado, o han amenazado con hacerlo, ante el miedo de quedar bajo la custodia del padre maltratador o violador. Algunos profesionales creyeron en esa tesis y la divulgaron, publicando muchos libros y obteniendo muchas entrevistas en radio y televisión y disfrutando de los ingresos que le proporcionaron esos malos padres, por Informes que los avalaran para quedarse con la custodia y con sus hijos e hijas a solas, dañando gravemente también a las “madres protectoras”. Eso llegó años antes de la conocida hoy como “violencia vicaria”, dañar gravemente a los hijos o hijas, incluso asesinarlos, para conseguir el más terrible daño a la madre.
La Doctora en Medicina, Terapeuta de Familia, (Perito Judicial en casos de Violencia de Género en los Juzgados) y matemática, Consuelo Barea, estudió y publicó un esclarecedor libro sobre el tema del SAP, que dejaba clara la conclusión de su investigación: el SAP era un invento para dañar a mujeres y sus hijos e hijas. También el no menos prestigioso Doctor en Medicina y Forense, Doctor Miguel Lorente Acosta, durante años Delegado del Gobierno para la Violencia de Género y antes responsable de Salud Mental del Gobierno Andaluz, dice en su libro, Los nuevos hombres nuevos. Los miedos de siempre, en tiempos de igualdad (Editorial Destino), que los nuevos machismos, provenientes de hombres violentos o dispuestos a perpetuar su trayectoria anterior, de malos padres, utilizan ahora la estrategia de acusar a las mujeres de mentirosas, poniendo denuncias falsas (que los organismos competentes desmienten día sí y día también), el SAP y la solicitud de custodia compartida (de forma obligatoria, y no con ánimo de cuidar, atender, alimentar y educar a los hijos e hijas, junto con la madre, cuando no lo habían hecho durante la convivencia familiar, sino de poner en venta el domicilio familiar y pagar pequeñas pensiones para éstos. Y lo hacen denunciando la “discriminación” que dicen padecer (lo que nunca ha sido cierto. Usan argumentos “científicos” para defender la “neutralidad”, reclamando ciertas cosas por el hecho de ser padres, aunque no puedan probar que han sido y son, buenos padres. Otra estrategia es apelar al bien común, por lo que reclaman derechos que dicen que no son para ellos, sino en beneficio de sus hijos”. (Doctor Lorente en el referido libro).
Tras no pocas sentencias en una y en otro sentido (a favor o en contra del falso SAP) se han ido inventando palabras nuevas, pero que persiguen y consiguen idéntico fin.
En resumen, aún hoy en día sigue habiendo sentencias que castigan a las “madres protectoras” y dejan desprotegidos a niños / niñas, y a adolescentes, vulnerando sus derechos y necesidades, porque cuanto más denuncian y explican la tragedia que están viviendo con el maltratador o el agresor sexual, más creen algunos profesionales que están manipulados por la “perversa” madre. Felizmente también hay Juzgados que, como la Audiencia de Vizcaya, acusó en 2020 de prevaricar a los funcionarios del Servicio de Infancia de la Diputación Foral y al máximo responsable de Acción Social por usar el SAP como otra forma de violencia contra la mujer, cuando ha sido rechazado por todas las instituciones científicas y también por el Consejo General del Poder Judicial. Y esa es la Jurisprudencia de los Tribunales: Audiencias Provinciales, Tribunales Superiores de Justicia y Tribunal Supremo.
También el Presidente del Comité de Derechos del Niño de la ONU, pide que se legisle contra el uso del falso SAP, porque es una violencia contra los menores, que se aplica en Brasil, Chile y España.
Avanzamos, pero tan lentamente, que, dejamos mucha injusticia y dramas por el camino, con gravísimas consecuencias para madres e hijos.
Y que, como sabemos,” La Justicia, cuando es lenta no es justicia” …

Imagen de la portada del libro Perfiles: abogados de Barcelona @Tamara Dimitroff (2012)
Montse Fernández Garrido es feminista. Abogada defensora de Mujeres y Menores. Profesora de Máster (UB) y autora del libro “Tres generaciones rebeldes” la historia de su familia, represaliada por defender la legalidad republicana, libro dedicado a su abuela y a su madre, heroínas silenciadas.
Fotografia de Montserrat Fernández-Garrido @Roger Caballé