lunes 15 julio 2024

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Cubanas: Marta Núñez Sarmiento, siempre he tratado de explicarme los porqués de las cosas

Por Lisandra Fariñas. SemLac / La Independent

Testigo e investigadora de las transformaciones experimentadas por la sociedad cubana en las últimas seis décadas, la socióloga Marta Núñez Sarmiento afirma que las mujeres han cambiado muchísimo, pero los hombres no.

“Todavía en los hombres está la imagen de que la mujer tiene que servirles, aunque sean profesionales los dos. Y la mujer cubana se rebela ante eso”, comentó a SEMlac la especialista.

A sus 77 años y con una sed insaciable por indagar en los porqués de las cosas, la también profesora universitaria señaló que “hay que meterse en la piel de los demás, en la piel de los hombres cubanos, para entender que no han cambiado como hemos cambiado nosotras”.

Frente a esta realidad, asegura, urge un programa para transformar las masculinidades hegemónicas, pero sin imposiciones y manejado de forma inteligente.

Alfabetizadora, integrante de las brigadas sanitarias durante la invasión a Playa Girón (conocida igualmente como Bahía de Cochinos, a 190 kilómetros de La Habana) y la Crisis de Octubre, también llamada crisis de los misiles, en los inicios de los años 60 del siglo XX, la doctora en Ciencias y profesora titular habla con pasión de cuánto han avanzado las cubanas desde entonces.

Para ella, un indicador es haber pasado de ser un 13 por ciento de la fuerza de trabajo del país en 1953, la mayoría empleadas en los servicios domésticos; a convertirse actualmente en poco más de un 45 por ciento de la fuerza laboral y dos terceras partes de las profesionales.

Las mujeres, en este proceso, hemos desmantelado formas de pensar y actuar patriarcales, machistas, mientras que los hombres no lo han hecho; ellos no han desbaratado con tanta fuerza esos patrones culturales e identitarios”, apuntó.

De ahí que Núñez Sarmiento considere imprescindible educar desde edades tempranas para que se produzca esa transformación.

En tal sentido, mencionó la necesidad de implementar desde la escuela primaria el programa de Educación Integral de la Sexualidad (EIS), cuyos enfoques de género contribuyen a derribar esas masculinidades hegemónicas. También insistió en el papel de los programas de estudio de otras materias y niveles escolares, donde tienen que aparecer más mujeres cubanas, tanto en la historia como en la ciencia.

Valoró la ausencia de contenidos de género en los currículos de la mayoría de las carreras universitarias como una enorme deuda, por la importancia de que los futuros profesionales comprendan las profundidades del tema y cuan relevante es entender, para ello, la existencia de relaciones desiguales de poder.

Este conocimiento les permitiría analizar las realidades sociales a partir de un enfoque de género, para poder transformarlas, explicó Núñez Sarmiento.

La profesora ejemplificó con la situación de las mujeres rurales y sus dificultades para incorporarse al trabajo agrícola, pues en la visión que predomina hoy en esas zonas, eso significa “ir contra el marido, los hijos, los padres…”

Para ella es importante que también desde la universidad y los espacios académicos se aporten respuestas para estas problemáticas.

La socióloga mostró confianza en que se trata de un cambio posible, teniendo en cuenta que muchos hombres ya recorren el camino, y llamó la atención sobre el hecho de que a los cubanos les gusta vivir en pareja, de modo que la participación de los hombres en las tareas del hogar y de los cuidados resulta un punto importante.

“Es un problema de mucha educación, los medios de comunicación tienen que ayudar, yo insisto en las telenovelas, los noticieros… todo. Si hemos roto tantos esquemas, cómo no vamos a romper ese”, agregó.

No puede haber políticas sin las mujeres
Formada en el departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana, y luego en Sociología, Núñez Sarmiento concedió una nota alta al Programa para el Adelanto de las Mujeres (PAM) aprobado en el país en 2020, así como al nuevo Código de las Familias (2022) y la Estrategia integral de prevención y atención a la violencia de género y en el escenario familiar (2021).

Sin embargo, enfatizó en que el reto está en cómo llevarlos a la práctica y modificarlos si es necesario.

Acuciosa investigadora sobre el empleo femenino, escogió esta arista para exponer las complejidades a tener en cuenta en la implementación de estas políticas.

En ese camino, refirió que el PAM tiene entre sus objetivos la incorporación de las mujeres al empleo. No obstante, muchas investigaciones demuestran que hay una cantidad considerable de cubanas que sí trabajan, solo que no formalmente, y en labores que no les proporcionan estabilidad y la seguridad de una jubilación en el futuro.

Las mujeres cubanas son hoy poco más de un 45 por ciento de la fuerza laboral y dos terceras partes de las profesionales.del país.
La estudiosa cuestionó, igualmente, a qué tipo de empleos se incorporan mayoritariamente las mujeres, pues su mayor presencia en el sector estatal está en ámbitos como el educacional y de salud pública, donde los salarios no son estimulantes.

Núñez Sarmiento valoró que la incorporación de las mujeres a la elaboración y puesta en práctica de políticas públicas es la única manera de que estas se ajusten a la realidad y no se queden en el papel.

Eso permitirá, además, aprovechar su potencial y conocimientos para resolver situaciones que las afectan más que a los demás. “Tenemos profesionales que saben dar respuesta a todos esos problemas”, apuntó. Autora del libro “Resilientes, empoderadas y exhaustas. Tribulaciones del empoderamiento femenino en Cuba”, Núñez Sarmiento comentó a SEMlac que esa participación es una de las cuestiones que hay que transformar con enfoque de género.

Las cubanas somos resilientes, sostuvo la especialista, y remarcó que en la actualidad se hace más evidente, pues en medio de las escaseces son las mujeres las que lideran la sobrevivencia.

“Estamos empoderadas porque tomamos muchas decisiones, pero estamos cansadísimas, porque tenemos que cuidar a los viejos, a los niños, tenemos que saber qué hacer con los pocos insumos que tenemos para los alimentos, con los bajísimos salarios, con la inflación…”, dijo.

La jornada laboral fuera del hogar y las complejidades de ser las responsables de los cuidados de la familia supone sobrecargas para las mujeres.
La jornada laboral fuera del hogar y las complejidades de ser las responsables de los cuidados de la familia, como preparar las comidas en un ambiente de cortes de electricidad, problemas de transporte e insuficiencia de los salarios, se tornan agobiantes y provocan que nos enfermemos más, agregó.

“Este empoderamiento nos está costando mucho”, afirmó. La respuesta, sin embargo, no es relegar a la mujer al hogar, sino educar a la familia para compartir las tareas de cuidado e implementar políticas que favorezcan la incorporación de las mujeres al empleo.

Núñez Sarmiento mencionó, en tal sentido, la creación de círculos infantiles, hoy insuficientes, pues las casitas infantiles que han surgido en los centros laborales resuelven muy pocas necesidades y, en su mayoría, no prestan servicio a la comunidad donde están enclavadas, argumentó.

Del mismo modo, se impone atender las demandas de cuidados de una población que envejece con mucha rapidez, consideró. “Las casas de abuelos son una experiencia buena”, aunque hay que dedicarles presupuesto y crear una cultura en las familias de los beneficios que brindan estos espacios, opinó.

“No hay ningún tipo de comodidad para vivir la vejez”, añadió y enumeró cuestiones pendientes como los montos de las jubilaciones, las dificultades en el acceso a la alimentación y las medicinas, así como la inexistencia de recreación para los adultos mayores.

Despertar el feminismo
Para Marta Núñez Sarmiento ser feminista es “llevarlo en los tuétanos” y no solo en las investigaciones, sino en la vida personal, en el día a día, y defenderlo sin avergonzarse.

“Todavía hay quienes piensan que ser feminista es una cosa aburguesada”, o que se trata de una pelea entre hombres y mujeres, y aunque es cierto que hay muchos feminismos, yo me alineo al de ir junto con la transformación total de la sociedad, no solamente de las mujeres, dijo.

Muchas no se percatan de que el feminismo “ya está entronizado en cada mujer que no acepta que la traten violentamente”, valoró. Entonces, la cuestión es hacerlas comprender, traducirlo de una manera inteligente por todos los medios posibles.

“El feminismo ya ha cobrado vida en muchísimas mujeres cubanas. El desafío es despertarlo para que se convierta en una fuerza transformadora”, sostuvo.

Fotos: SEMlac Cuba

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