Por Montse Fernández Garrido
Cuando el día 31 de agosto salió en una emisora de radio una entrevista que me habían hecho cuatro meses antes sobre mi libro “Tres generaciones rebeldes”, la biografía de mi familia, represaliada por ser luchadores republicanos: 45 minutos de programa para 49 preguntas y respuestas, algunas sobre prostitución, tema que yo llevo investigando durante casi 50 años, me avisaron las amigas cuando yo estaba empezando a leer una magnífica novela de intriga, que tiene como protagonista a una mujer Inspectora de policía, que investiga el asesinato de una menor, que había sido captada para la prostitución. Su título: “La Innombrable”, escrito por Lorenzo Silva y Noemí Trujillo. No os la perdáis… Explica de forma excelente cómo se hace la captación, engañando, cómo funcionan los proxenetas y cómo investiga la policía todos los delitos que cometen, también quienes les proporcionan la droga, así como a los clientes que pagan por desvirgar a menores por 500 euros, que no cobran ellas, y acostarse luego por cifras menores, cuando las chicas se ven obligadas a drogarse para soportarlo. Las cifras astronómicas que ganan ellos, explotándolas, cómo las violan y a veces asesinan, y qué condenas tan pequeñas se consiguen cuando las investigaciones van bien y pueden probar los delitos, salvándose generalmente los puteros y también los grandes capos.
Relaciono ambas cosas porque el locutor, un hombre en mis antípodas ideológicas, también de clase social, creencias religiosas, historia familiar y dedicación profesional, aunque coincidimos en profesión, ya que ambos somos abogados. El es penalista, que dice que ha tenido como clientes a proxenetas (los llama empresarios) y a un par de prostitutas que dice que tienen buenos ingresos, y hasta agrega que la ayudante que coge el teléfono y les lleva la agenda cobra 1.500 euros semanales, afirmación que yo no creo. Quiero decir que su conocimiento del tema es bastante precario (él defiende que las que se dedican a esa tarea son mujeres cultas, menciona incluso a una gran abogada, y que lo hacen porque es un negocio muy lucrativo y hasta cómodo y grato). Por el contrario, yo soy especialista en derecho de familia. Solo he defendido a mujeres y a sus hijos y como militante feminista he investigado y luchado contra las mafias que captan, compran y venden mujeres y niñas como si fueran ganado.
El locutor pretende convencerme de su posición y ofrece prestarme varios libros –afirma que los tiene todos- de quien él cree que es “una prostituta rica” que afirma públicamente ser feliz y estar orgullosa de lo que hace. Habla de Valerie Tasso, de la que la Wikipedia dice que es sexóloga, escritora e investigadora, no prostituta, lectura que rechacé. Dice que se trata de que yo tenga “otra visión y abra mi mente”. Mi contestación es que es él quien debe aprender, ya que se refiere a un porcentaje mínimo de mujeres, que no debe llegar ni al uno por ciento y yo lucho, difundo, investigo situaciones y leyes de numerosos países y escribo sobre el 95% de ellas, pobres y esclavizadas. Por mi parte y a pesar de estar convencida de que él no va a cambiar de opinión, atendida su ideología, yo le propongo otras lecturas, bastante más científicas e investigadas. Y además mucho más realistas.
Mi recomendación para saber a ciencia cierta lo que es la prostitución, es leer “El proxeneta”, libro de Mabel Lozano. La historia real de uno de los mayores capos de ese negocio en España, que aceptó colaborar con la policía y con la judicatura por lo que se libró de 29 años de cárcel, cumpliendo solo 3, explicando y probando como era comerciar y mantener los negocios, dando detalles y hasta los nombres de los sus colegas, los otros grandes proxenetas que “trabajan” en España (que jamás pisaron la cárcel y siguieron con sus negocios después). Miguel, “el Músico” era uno de los mayores traficantes de mujeres, propietario de una docena de los mayores prostíbulos de España y que traficó con más de 1700 mujeres de numerosos países, desmontando los bulos y falsedades que se difunden sobre la “libertad” y “voluntariedad” de las mujeres que ejercen. El “Músico” se había enamorado de una de las jovencitas de 18 años que había comprado, dejó el negocio al cumplir la condena, tuvieron hijos y se ha reinsertado socialmente. El describe así lo que es ese negocio en España, también desde el año 2000, en que hicieron una gran campaña para lavar la cara y mostrarse como “empresarios” que pretendían acabar con la esclavitud de las mujeres y ayudarlas a que ejercieran libremente y con seguridad : Lo cierto es que hay “Sexo, corrupción, asesinatos, trata de mujeres y niñas , lavado de dinero, secuestros, extorsiones”. “Es en el año 2000, cuando dimos el gran salto y nos consolidamos como los nuevos años de la trata, los grandes capos de la prostitución… Se pasó del engaño del amor y por tanto de un chulo, a la trata, que dio lugar a los grandes y lujosos macroburdeles, que no son otra cosa que cárceles, repletas de miseria, para las mujeres esclavas de un sistema nuevo y cruel”. Fue a través de ANELA, asociación creada por los capos de los macroburdeles, que se difundió un invento: el de la “libertad”, “la seguridad” y “la voluntariedad” de las prostitutas… Ese grupo funcionó de 2001 a 2015. Sólo las abogadas feministas los denunciamos y difundimos sus mentiras, mientras que los medios de comunicación les dieron mucha difusión y también la ciudadanía los creyó. Luego, pasados los años salió la verdad: la mayoría de sus miembros fueron acusados por delitos relativos a la prostitución, el fraude fiscal, el alzamiento de bienes, el blanqueo de capitales, la falsedad documental, las amenazas, los sobornos y un sin fín de delitos juzgados y con sentencias firmes.
Acaba afirmando ”el Músico”, el gran tratante de mujeres, que, “tras veinte años en el negocio, ganando muchos millones, compraban a mujeres… para convertirlas en propiedad y deshumanizarlas, a través de amenazas y coacciones, venderlas y alquilarlas en numerosas ocasiones. Nadie decide un día ser puta, simplemente las cazan personas como yo”.
Los otros libros que le he recomendado son “Quiero ser puta”, de Gemma Lienas, con una gran investigación detrás que he difundido en mi libro porque contiene interesantísima información y datos recogida de textos de instituciones españolas e internacionales de total confianza. . Y dos biografías de sendas mujeres captadas y prostituidas, que años después son supervivientes, oradoras, escritoras y activistas como feministas abolicionistas.: Amelia Tiganus y su libro “La revuelta de las putas: de victima a activista”. Rumana violada en grupo cuando iba al colegio y también después durante años, posteriormente vendida con 17 años por 300 euros a un proxeneta español, pasando por 40 prostíbulos en cinco años. Y también Sonia Sánchez y su libro “Ninguna mujer nace para puta”. A ambas las hemos traído las mujeres feministas abolicionistas y han llenado locales, dando interesantes y emotivas charlas en Barcelona y provincia. Ellas hablan de esclavitud sexual y campos de concentración, colapso físico y emocional. También de que la mejor cualidad que debe tener una mujer que se dedique a la prostitución es contención del asco. Y de sus ilusiones juveniles de ser profesora, médica, abogada….Ser libre y útil a la sociedad, sueños que rompieron los proxenetas actuales.
En las últimas páginas de la novela “Si esto es una mujer” de Noemí Trujillo y Lorenzo Silva, se dice: (En recuerdo del libro de Primo Levi sobre los campos de concentración nazis y las compara con las muchachas que ejercen la prostitución, habiendo sido captadas por los clanes de proxenetas) “A estas chicas les quitan todo y las esclavizan para echárselas a blancos salidos que les alimentan el negocio a los que trafican con ellas, es lo más parecido a los campos de concentración del siglo XXI, en una sociedad que se dice democrática y libre. Y viene del mismo sitio, del desprecio al otro y la ignorancia de su dolor. De la indiferencia de la comunidad donde se venden y se compran, de los que gobiernan, de quienes hacen leyes y no lo impiden. En lugar de pijamas de rayas, llevan minifaldas rojas o amarillas, pero las vacían y las matan igual”
En conclusión : quienes, con buena fe, defienden la legalización o la regularización de la prostitución, ignoran que solo los proxenetas serían los beneficiarios y así lo entendieron los proxenetas españoles que organizaron la asociación ANELA. La prueba es que Alemania la legalizó en 2002 y no consiguieron sus propósitos, algunos loables: Bajar el número de mujeres y niñas que ejercían, que fueran contratadas con las ventajas que eso significaría: mayor seguridad, protección ante la violencia y aceptación social. Para ello despenalizaron el proxenetismo, de forma que los delincuentes pasarían a ser empresarios. Y claro y no menos importante, que el Estado ingresaría una gran cantidad de dinero por los impuestos de los “servicios” : en 2015 en ese país, los ingresos en el sector alcanzaban los 14 mil millones de euros, por encima de la industria del automóvil. Años después, sólo el 1% de las mujeres y niñas prostituídas (era legal ejercer desde los 16 años) tenían contrato. Hubo un incremento masivo de la trata, del tráfico de mujeres y menores, de mafias, asociaciones criminales, drogas, extorsiones y violencia. Las mafias se apropiaron de los prostíbulos legales, convirtiéndose el país en el primer destino de las víctimas de trata.
Un artículo de la ley de la legalización decía que cualquier mujer, menor de 55 años, podía ser llamada a ejercer la prostitución, si se encontraba en desempleo. De negarse, se las daría de baja en la oficina de empleo y se le retiraría la prestación económica.
En 2017 se vieron obligados a aprobar una nueva ley algo más protectora para las mujeres y niñas, que eran un 63% extranjeras, provenientes de países pobres.
Por el contrario, en Francia, con una ley abolicionista, se castiga a los puteros (así les llaman las prostituidas, no clientes) con fuertes mutas que llegan al domicilio familiar. Y a la tercera ocasión penas de prisión. Y a los proxenetas, además de altas penas de cárcel, se les expropian los bienes (negocios, dinero, inmuebles coches, barcos), que se venden y posibilitan programas de ayuda a las mujeres (viviendas, alimentación, formación) para salir del negocio.
Esperemos que en nuestro país siga adelante el proyecto de comenzar a luchar contra la esclavitud y la indignidad, y se legisle con la postura abolicionista, para encaminarse hacia una sociedad progresista, libre de trata y de prostitución de mujeres y niñas.
Montse Fernández Garrido es abogada de mujeres. Feminista abolicionista. Profesora de Master (UB) i autora del libro Tres Generaciones Rebeldes