Por Carme Porta y Fab Llanos
El pasado 24 de octubre, a los 81 años, traspasó Anna Balletbó. La Balletbó como todas la
conocíamos era periodista y dedicó a la política activa muchos años. Era presidenta de la
Fundación Internacional Olof Palme. Era una persona segura, activa, contundente de una
personalidad enérgica que arrastraba al resto.
Hace aproximadamente un mes, le hicimos una larga entrevista, posiblemente la última que le
hicieron en su vida. Era un reencuentro después de tiempo de no verla. 81 años, ya no era la
joven diputada embarazada del 23F, pero tampoco la destacada dirigente que conocimos hace
unos años, todavía muy activa.
Fue un encuentro tranquilo en el que nos explicó muchísimas cosas y detalles de su vida y
militancia en un ya lejano 1976, en torno a las Jornadas Catalanas de la Mujer. Unas jornadas
de liderazgos nuevos y compartidos en las que ella “me hice un hartón de hacer kilómetros de
la mano de Rosa Maria Grisó que no tenía coche y me utilizaba de chófer, pero eso
me sirvió para conocer a muchos grupos de mujeres”. Nos contaba con ímpetu lo que ella vivió
y nos decía “yo os cuento pero ya veís que hay nombres que se me olvidan”. Y volvía al relato.
Para ella fue una etapa importante, un momento de construcción. Saliendo de la dictadura
trabajaba de jefe de prensa en el Colegio de abogados y, según nos explicó, tenía muchos
contactos, uno de ellos en la asociación de amigos de Naciones Unidas donde se empezó a
hablar de la organización de unas jornadas.


A partir de allí, y no siempre en línea recta sino con muchos zigzags, contactó con algunas de
las mujeres con las que después organizaron las jornadas. Nos habló de aquella etapa con
ilusión y convencimiento, quizás con olvidos de lugares y nombres pero con un relato claro de
lo que ella hizo y aportó.
Antes de la despedida nos enseñó fotos de los nietos y dejó ver su perfil más íntimo, el que no
conocíamos, porque conocíamos la Balletbó pública. Nos dijo “a ver si ha quedado bien. Ya me
iréis diciendo, ¿eh? No quiero perderos la pista”, quería seguir de cerca el documental y
también “si necesitaís apoyo en algo, me llamáis”. Salimos y ella se fue a seguir trabajando en
el despacho.