jueves 13 agosto 2026

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“Las Jornadas se vivieron como una fiesta, una enorme fiesta colectiva”

“Las Jornadas se vivieron como una fiesta, una enorme fiesta colectiva”

A los 50 años de las primeras Jornadas Catalanas de la Mujer la historiadora Isabel Segura ha comisariado una exposición y ha escrito un libro sobre el evento. Historiadora, investigadora y una voz lúcida a la hora de trazar la genealogía de las mujeres en nuestro país. Especialista en historia de las mujeres y de la ciudad, ha dedicado su carrera a rescatar del olvido los espacios, luchas y nombres propios que han construido la Barcelona y la Catalunya actuales. En el marco de los 50 años de las Primeras Jornadas Catalanas de la Mujer, nos ayuda a poner perspectiva a ese mayo de 1976 que cambió la perspectiva de muchas e inició el movimiento feminista actual.

¿Qué significaron exactamente las Primeras Jornadas Catalanas de la Mujer en ese momento histórico?

Las jornadas “irrumpieron” el devenir de ese momento histórico. Cuando no se las esperaba ni habían sido invitadas a participar en la construcción de la nueva sociedad que se vislumbraba, hacía pocos meses de la muerte del dictador Francisco Franco. El movimiento feminista hizo su irrupción de la forma más festiva. Las Jornadas se vivieron como una fiesta, una enorme fiesta colectiva, en la que casi cuatro mil mujeres se encontraron para debatir lo que no querían y lo que aspiraban conseguir para mejorar la vida colectiva.

¿Cuáles eran las principales reivindicaciones?

Abolir las discriminaciones laborales y el reconocimiento de todos los derechos para las trabajadoras del hogar; la socialización del trabajo doméstico a través de servicios colectivos, financiados con fondos públicos y gestionados democráticamente desde la base; enseñanza obligatoria, pública, laica, gratuita, antiautoritaria y no discriminatoria; abolición de todas las leyes que discriminaban a las mujeres; la amnistía general, especialmente por los actos considerados delitos por una legislación discriminatoria; revisión de la célula familiar que implicaba la reivindicación de la ley del divorcio, el reconocimiento de las madres solteras y conseguir que la patria potestad no fuera exclusiva de los hombres y el derecho a la libre disposición del propio cuerpo con especial mención a la supresión de la Ley de peligrosidad social que perseguía conductas como la homosexualidad, la prostitución…

Fue un evento plural, ¿hay algún perfil concreto en las participantes?

Fue, como dices, un acontecimiento plural, intergeneracional, que reunió a mujeres de diversas experiencias vitales, de formación diversa que procedían de casi todas las comarcas catalanas, también de Valencia, de las Islas Baleares, con alguna representación de otras ciudades del Estado. Quizás esta es una de las características de las jornadas, la confluencia de mujeres diversas que en un momento determinado de la historia del país se encuentran para debatir lo que les interesa.

¿Cómo se logró que mujeres desde la democracia cristiana hasta la extrema izquierda se pusieran de acuerdo en unos mínimos?

Hubo un intenso y extenso proceso de preparación de las jornadas. El proceso duró más de un año y durante este tiempo, las mujeres que lo iniciaron tenían la voluntad de expandir el debate en todos los territorios y en la diversidad de mujeres que se encuentran. Antes de las celebraciones de las jornadas, se establecieron los puntos clave a tratar se redactaron ponencias que fueron debatidas en todo el territorio y las aportaciones fueron incorporadas al redactado final de las ponencias presentadas en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona. Las impulsoras de las jornadas tenían muy clara la importancia del proceso, y por esa misma razón querían incorporar la mayor parte de las tendencias políticas del momento desde la democracia cristina hasta la extrema izquierda. El único sector de mujeres que se autoexcluyeron fueron las mujeres del Opus Dei, que, a pesar de presentar comunicación en el Paraninfo, no pudieron acabar de hacerlo por la oposición radical de las mujeres allí reunidas. Mireia Bofill explica que el debate para llegar a unas conclusiones conjuntas, fue intenso y duró varias horas. Pero lo que es importante destacar es la voluntad y la práctica de buscar consenso para elaborar unas conclusiones en las que se encontraran representadas las mujeres participantes.

¿Cómo nace la idea de realizar esta exposición y el libro conmemorativo?

El libro nace de una llamada del historiador Agustí Alcoberro que me propuso hacer el libro para la colección Díes que han fet Catalunya. Claro que sí, las Jornadas fueron uno de esos días que han contribuido a hacer el país y el libro aparece con el título de Catalunya Feminista. En la narrativa histórica sobre la transición, rara vez, muy rara vez se hace referencia a las Jornadas. Por lo que respecta a la exposición, por su carácter itinerante, facilita no sólo la recuperación de la memoria sino también potenciar el debate.

¿Qué fuentes y testimonios han sido claves en el proceso de documentación?

Hace años, hice unas entrevistas sobre las Jornadas para el Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona, ​​éste fue un punto de partida. Las conversaciones y cafés con Mireia Bofill Abelló, me han ayudado a despejar dudas y releer los artículos que Mireia ha escrito al respecto y que me han dado nuevas perspectivas. En cuanto a las fuentes, el Centro de Documentación de Ca la Dona es el archivo más importante no sólo sobre las Jornadas, sino sobre feminismo. Un archivo que se ha ido construyendo poco a poco. Recuerdo la primera vez que tuve contacto con el archivo cuando Ca la Dona estaba en la calle Casp, con motivo de la preparación de la exposición celebratoria de los veinte años de las Jornadas Catalanas de la Mujer, con la querida Mireia Gascón y tú misma, Carme Porta, que ibas pidiendo documentos a cualquier mujer que aparecía por la puerta de Ca la Dona. El archivo se ha ido ampliando poco a poco con la cesión y búsqueda de documentos tanto textuales, como gráficos y objetuales. En esta última etapa, agradecer el trabajo de todas las mujeres que han participado Mercè y Montse Otero Vidal, Clara Parramon y tantas y tantas otras que han contribuido tanto en la cesión de documentación como en la clasificación de los materiales para facilitar su consulta, una consulta que para la realización del libro y de la exposición he contado, además, con la profesionalidad, la profesionalidad, Robles y Laura Casellas Igual.

¿Ha habido algún descubrimiento o relato que te haya sorprendido especialmente durante la investigación?

Me ha sorprendido la idea de proceso previo a la celebración de las jornadas que ya he explicado antes y la voluntad de buscar consenso entre todas para llegar a elaborar unas conclusiones que actuaron como plataforma para iniciar acciones conjuntas y que supusieron la eclosión del movimiento feminista a través de múltiples proyectos y acciones que estallaron apenas terminadas las jornadas

¿Cuál fue el impacto en la construcción democrática y en el movimiento feminista catalán posterior?

Fue primordial. Fueron como una especie de cascada. Las Jornadas supusieron no sólo la eclosión del feminismo durante aquellos días de mayo. A partir de ellas se generó acción y pensamiento que se concretó en multitud de proyectos diversos: creación de espacios, grupos, asociaciones, librerías, revistas, bares y biblioteca-feminista, editorial, en definitiva, espacios donde debatir y creación de pensamiento y plataformas para la acción.

¿Crees que su legado es suficientemente reconocido hoy o ha habido olvido institucional?

Ha habido un enorme silencio sobre el legado de las Jornadas Catalanas de la Mujer, en particular, y del movimiento feminista a nivel institucional, no, a cambio del movimiento feminista que, en un acto de reconocimiento, ha ido organizando nuevos eventos de celebración, periódicamente, de las Primeras Jornadas Catalanas de la mujer.

¿Qué continuidades y rupturas ves entre ese feminismo y el de hoy?

Rupturas, no sé ver. Continuidades muchas. El movimiento feminista en la época, no era un bloque homogéneo, nunca lo ha estado, había diversidad de pensamientos, pero, salvo contadas excepciones, las había, la voluntad de buscar consensos y formas de acción conjunta estaba presente. Diría que ésta es una de las diferencias.

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Carme Porta

Comunicadora i tècnica en imatge fílmica. Sòcia fundadora d'IDEMTV i La Periòdica. Membre de la Xarxa Internacional de Dones Periodistes i Comunicadores i del Grup de Periodisme Ramon Barnils.
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