50 Años de les Primeres Jornades Catalanes de la Dona: Mayo 1976
Por Montse Fernández Garrido *
En 1975 la ONU auspició la celebración de la Primera Conferencia Mundial que se conoció como Año Internacional de la Mujer. El objetivo era situar la igualdad entre hombres y mujeres y la erradicación de la discriminación femenina en el centro de la agenda política. Fue un hito histórico. Se reunieron en México representantes de 133 países que debatieron sobre los problemas de las mujeres y las posibles soluciones para resolverlos.
Nuestro país no intervino en la Conferencia, atendido que vivíamos bajo la sangrienta dictadura franquista, que en absoluto quería mejorar la vida de sus ciudadanas. Bien al contrario, nos educaba en los valores fascistas de sumisión a la iglesia, al padre y al marido. Sin derechos y con muchas obligaciones.

Seis meses después de la muerte de Franco, concretamente a finales de mayo de 1976, celebramos las Primeres Jornades Catalanes de la Dona. Ninguna de las organizadoras esperó tanta asistencia ni tanto entusiasmo. No puedo recordar cómo supe de esas Jornades. Cuatro mil mujeres reunidas en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona, que fuimos pasando, entrando y saliendo, escuchando a las distintas ponentes y debatiendo, entusiasmadas, temas que nos preocupaban e interesaban. Y una gran sorpresa al encontrar a tantas otras que, como cada una de nosotras, estaba dispuesta a luchar por cambiar nuestra realidad.
Teníamos todo por hacer, ya que nuestra legislación y las costumbres sociales nos discriminaban como mujeres, como trabajadoras, como estudiantes, como madres, y padecíamos también idénticos problemas que los hombres. Muchas mujeres habíamos participado antes, de forma clandestina y muy peligrosa, en todas y cada una de las luchas por la libertad, la amnistía y el Estatut d´Autonomía: luchas y huelgas de los obreros, de los estudiantes, del campesinado, de presos y presas…
En 1976 pudimos comenzar a intentar desmantelar el modelo patriarcal del franquismo, con modificaciones legales, en plena Transición, aunque tuvimos que esperar aún unos años, cuando llegó la redacción, discusión y aprobación de la Constitución en 1978, texto redactado por siete padres y ninguna madre.
Ya antes, en los últimos años del franquismo muchas mujeres militantes de organizaciones de izquierda (partidos, sindicatos, asociaciones de vecinas) habían comenzado a reivindicar los derechos de las mujeres, y exigían que sus organizaciones las asumieran, encontrando muchas dificultades, ya que esas organizaciones defendían que primero debía hacerse la revolución de clase y luego, ya llegaría el tiempo de las mujeres. También porque la izquierda creía que el feminismo era burgués. Teníamos que pasar del modelo franquista de mujer, sometida al hombre, dentro y fuera del hogar, a la mujer con derechos, a eso que se llamó “la liberación de la mujer”.
En las I Jornades Catalanes de les Dones, se concluyó luchar por una serie de reivindicaciones: I.-Derecho a un lugar de trabajo sin discriminaciones en la formación profesional, ocupación, remuneración y promoción y desaparición del trabajo domiciliario; II.- Abolición de todas las discriminaciones en el trabajo, por razón de sexo, estado civil y maternidad; III.- Reconocimiento de todos los derechos laborales, sindicales y de Seguridad Social para las empleadas de hogar; IV.- Socialización del trabajo doméstico, a través de servicios colectivos, financiados con fondos públicos. (Menuda utopía!)
Modificaciones en la legislación laboral, Ley 16, de 8 de abril, de Relaciones Laborales, que equiparaba a hombres y mujeres en la teoría, ya que los Convenios Colectivos mantenían medidas claramente discriminatorias.
Y antes, ya en 1975, se abrió una brecha en el control de las mujeres casadas. Se acabó con la licencia marital. Aquella ley tan retrógrada que permitía a hombres cobrar el salario del trabajo de su mujer. O precisar ellas el permiso para abrir una cuenta en un banco, montar un negocio, conseguir el pasaporte o el carnet de conducir, trabajar, o interponer una denuncia. Las mujeres éramos consideradas incapaces. Cuenta mi amiga y colega Cristina Almeida, que ella, reconocida y prestigiosa abogada, intentó poner una denuncia personal ante la guardia civil de Almería y cuando tras preguntarle, dijo que estaba casada, le aclararon que tenía que ir su marido a hacerla, ya que ella podía presentarla en nombre de sus clientes, pero no en el suyo propio. Varias abogadas casadas, (entre otras Manuela Carmena, Paca Sauquillo y la propia Almeida) se hicieron con un poder general del marido para poder actuar con más libertad a partir de entonces y cuando la ley cambió, hicieron una hoguera y los quemaron. Y lo celebraron “poniéndonos ciegas de champagne, y gritando “ya somos libres”, orgullosas de la victoria.
En 1976 hicimos numerosas concentraciones en todo el estado español, para acabar con el delito de adulterio, que sólo podía cometer una mujer. Los hombres sólo eran castigados si llevaban a la amante a convivir en el domicilio familiar. Y si un marido encontraba a su mujer yaciendo con un hombre, podía asesinarlos a ambos y tan sólo se le condenaba a seis meses de destierro. Ma Angeles Muñoz fue procesada por adulterio cuando hacía años que estaba separada de su marido, que la denunció, para arrebatarle la custodia y la patria potestad de la hija común. Miles de mujeres nos autoproclamamos delincuentes, autodenunciándonos con el “Yo también soy adúltera”.
Tuvimos que luchar por los anticonceptivos, que estaban prohibidos: se condenaba a quienes los recetara, vendiera o usara. También por la libertad de amar a quien quisiéramos, heterosexuales o lesbianas, por la coeducación, por compartir la patria potestad de los hijos, que sólo tenían los hombres, por el divorcio (que no llegó hasta 1981), por el derecho a abortar, por compartir las tareas domésticas con el marido, contra las violencias machistas (físicas, psicológicas y económicas), contra las violaciones (también del propio marido). Y debatimos sobre la sexualidad, la reproducción, la maternidad, el trabajo doméstico…
De las Primeras Jornades nacieron grupos, ideologías, (socialistas, marxistas, anarquistas) las coordinadoras feministas, las editoras y diversas publicaciones. Activistas de doble militancia (partido y grupo feminista), las de militancia única (en la que yo estuve siempre), grupos de lesbianas, de amas de casa, de mujeres separadas…


En ese 1976 vió la luz en Barcelona, la primera editora feminista del país, Ediciones de Feminismo, S.A, que editó no pocos libros revolucionarios y de la que nació la revista Vindicación Feminista, dirigida por la periodista y escritora gironina Carmen Alcalde, revista que trató temas novedosos e impactantes, que trajeron a sus editoras no pocas sanciones, secuestros de la revista y tres procesos judiciales por temas que siguen interesando y preocupando a día de hoy, como pueda ser el mal llamado Patronato de Protección a la mujer. En ella escribieron las mejores plumas del estado español: Lidia Falcón (que compartió con Carmen Alcalde la autoría de la revista), la propia Carmen Alcalde, Maruja Torres, Carmen Sarmiento, Marisa Hijar, Montserrat Roig, Anna Ma Moix, Cristina e Inés Alberdi, Rosa Montero, Antonina Rodrigo, Ma José Ragué, Cristina Fernández Cubas, Carme Riera, Isabel Segura, Magda Oranich, Victòria Sau, Anna Becciu, Nuria Pompeia (con sus maravillosos e inigualables dibujos y viñetas), Maite Goicoechea, Amparo Moreno, Victoria Sendón, Regina Bayo, Encarna Sanahuja, Nuria Beltrán, Nati Preciado, Laura Palmés, Esther Tusquets, Empar Pineda, Soledad Balaguer, Sara Presutto Bielsa (con su Pepitina, precursora de Mafalda, cuyas viñetas se habían iniciado en la revista gironina Presencia)… También publicaron muchas reconocidas escritoras feministas extranjeras. Y en la fotografía las dos de mayor excelencia, reconocidas y premiadas fotógrafas, Colita y Pilar Aymerich. Una revista de diseño moderno, a cargo de Tony Miserach, que publicó mensualmente desde 1976 hasta 1979, en la que tuve el honor de escribir y publicar algunos artículos y participar en encuestas en la calle, (junto a mis compañeras del Partido Feminista Elvira Siurana Zaragoza y Angeles Rivas Ureña, dirigente vecinal de Nou Barris), sobre el divorcio ó sobre la sexualidad femenina (su hermosa portada, con foto de Colita, se tituló “El placer es mío caballero”. Y luego llegaron los Clubs Vindicación Feminista de Barcelona y Madrid, el Partido Feminista y la revista Poder y Libertad).




Dos años después, ya en 1978 nació en el barrio del Raval, de Barcelona, la editorial La Sal. Edicions de les Dones, con una publicación anual “Agenda de les Dones” y un bar-biblioteca feminista.

Publicaron libros escritos por mujeres, también colecciones como “Cuadernos Inacabados” y “Clàssiques Catalanes”, publicando poesía, ensayo y narrativa, en catalán y castellano. Sus fundadoras fueron Mari Chordà, Mariló Fernández, Isabel Martínez e Isabel Monteagudo.
Hubo otras revistas, como Opción, que publicó unos pocos números. Y que no tuvo el recorrido ni el prestigio de las anteriores.
Cada diez años hemos repetido Jornadas, tratando distintos temas, siempre con un importante número de asistentes y de temas candentes, agregándose a la lucha jóvenes muchachas que saben que la única batalla que se pierde es la que se abandona.
En las Primeras Jornades sólo fui asistente interesada y entusiasmada, en las Segundas ya presenté seis ponencias con temas para plantear y debatir.
En resúmen, hace 50 años de las Primeres Jornades Catalanes de la Dona, y debemos recordar, reivindicar y agradecer a todas las mujeres que se empeñaron en cambiar el mundo. Se trató de una explosión de lucha por las utopías. Fueron/ fuimos, las pioneras en la lucha por las libertades tras la posguerra española, y logramos importantes avances que han facilitado la vida de las mujeres, siendo la única revolución pacífica que ha habido en el mundo, porque el Movimiento Feminista es el que más ha cambiado la faz de la tierra.

Montse Fernández Garrido, niña de barracas. Feminista. Abogada. Memorialista. Autora de Tres Generaciones Rebeldes, la biografía de su familia, cruelmente represaliada por republicana. Libro dedicado a su abuela y a su madre, heroínas anónimas. Galardonada con el Premio 2025 del Observatori de Justicia de la Generalitat de Catalunya, por toda su trayectoria de lucha contra las violencias machistas.
Un comentario
Magnífico análisis de la lucha feminista contra el modelo patriarcal franquista y un intenso y emocionado recuerdo de la importancia que tuvo la revista Vindicación Feminista.