
Entrevista a Luz Estela, activista y defensora de DDHH
Le gustaría ser inspiración para que otras generaciones abracen los derechos humanos como un proyecto de vida, así como lo ha sido para ella. Luz Estela, conocida como Lucha, sigue ayudando a las mujeres mexicanas, víctimas de la violencia de género, a bajar de las cruces católicas impuestas por el patriarcado como rendición.
Consejera Ciudadana del Consejo de la Judicatura de Chihuahua, abogada, teóloga y madre, Luz ha presentado en Barcelona ‘La Lucha. La historia de Lucha Castro y los derechos humanos en México’, una novela gráfica que narra varias historias de familias mexicanas destrozadas por la violencia de género. Cien páginas cargadas de protestas, investigaciones y la valentía ciudadana de la mano de Icaria Editorial y el soporte documental de Front Line Defenders.
El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) subyuga el cuidado de los más mayores a las hijas porque los hijos se desentienden para paliar esta pandemia. Semanas antes, acusó al neoliberalismo de los casos de violencia de la menor Fátima y de la publicación de las imágenes del caso de Ingrid ¿Cómo conjugar esa idea que lanza en ‘las mañaneras’ con las políticas de igualdad de género que demandan las mexicanas?
Las dos principales ofertas políticas que el presidente ofertó para llegar al poder, fueron: combatir la corrupción y devolver la paz a México, violencia detonada por la declaración de guerra de Felipe Calderón contra el narcotráfico.
En sus discursos durante su larga campaña proselitista se advirtió que las violencias de género nunca fueron su prioridad. Hubo, sin duda, una gran expectativa al llegar al poder por un partido que se asume de izquierda y una esperaría que las políticas públicas fueran acorde a los supuestos de esa ideología. Un ejemplo es el mensaje que envía al justificar los estereotipos de género en el tema de la crianza. El problema con AMLO es que es un Presidente que ‘no entiende’, y no sabe que ‘no entiende’. En la mayoría de ocasiones, actúa más como un pastor de una iglesia que como un estadista.
¿Por qué crees que el gobierno actual, con más mujeres que nunca en primera línea, no pone la violencia de género entre sus prioridades?
Sabemos que ‘cuerpo de mujer no garantiza’ nada, sin embargo en México, mujeres de izquierda feministas con gran liderazgo, lograron estar en posiciones de poder, en especial, en el poder legislativo, que es dónde se está avanzando un poco.
Sin embargo, con un presidente que no se deja asesorar, que toma las decisiones unilateralmente con una dosis fuerte de soberbia, es muy complicado para las mujeres incidir. No tiene en su horizonte las violencias de género y por tanto, no son sus prioridades. No obstante, el papel de las organizaciones sociales y de funcionarias comprometidas como Olga Sánchez Cordero, Secretaria de Gobernación; Nadine Gasman, directora del Instituto Nacional de las Mujeres… obligaron al Presidente a implementar un plan para frenar los feminicidios, tras la polémica desatada por limitar la ayuda de los refugios.
Aún no se conocen los resultados de este plan que ofrecía enfocar los esfuerzos en la prevención, la atención a las víctimas y el acceso a la justicia con instalación de nuevas casas de acogida y la revisión de expedientes judiciales.
Ahora, con la pandemia no vemos una estrategia, (más allá del propagandístico ‘no estás sola’), para las mujeres que se ven obligadas a vivir con su agresor en el marco del confinamiento.
¿Crees que la oposición no aprovecha el alza que está generando el movimiento feminista (en consonancia con otros países) para señalar al ejecutivo?
Sí lo ha hecho pero ha sido ‘satanizado’ fuertemente por el partido de Morena al considerar que es ‘montarse’ al movimiento feminista, que choca con su propia ideología y razón no les falta. El Partido de Acción Nacional (PAN) es un partido de derecha que rechaza el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, así como condena el movimiento LGTB, por lo que se le considera puro oportunismo político estar ahora en las marchas feministas.
Por otra parte, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), se encuentra en sus niveles más bajos de credibilidad. El propio feminismo radical los ha cuestionado y le ha pedido que dejen de lucrarse políticamente con su movimiento.
Desde el 2015 hasta febrero del 2020, los presuntos delitos de feminicidios sólo aumentan. ¿Por qué esta tendencia?
La tendencia es muy sencilla de comprender: la impunidad. No hay consecuencias para quien maltrata a una mujer. La cultura machista se vive en México, como en diversas partes del mundo, las mujeres son consideras propiedad de los hombres. El refrán ‘la ropa sucia se lava en casa’ es un mandato que se ha visto incrementado por el fácil acceso a las armas que hoy tienen los hombres de mi país, lo cual coloca en mayor vulnerabilidad a las mujeres.
Mientras la cultura machista no se deconstruya y no se trabaje en la construcción de nuevas masculinidades, la problemática continuará.
No se hablaba de feminicidios hasta que logramos colocar en la agenda nacional e internacional la problemática de las muertas de Juárez, en 1993. No teníamos asumido el feminicidio como concepto académico feminista.
Dentro de la 4T, ¿ha anunciado y/o ha ejecutado ya el Consejo Nacional de Seguridad Pública alguna política de seguridad hacia las mujeres?
El plan nacional de seguridad del 2018 al 2024 visibiliza como principales problemas delictivos los relacionados con el robo a mano armada, el asalto a una vivienda, el secuestro, las lesiones, el homicidio, el narcotráfico y la trata de personas. El catálogo corresponde a delitos patrimoniales y los delitos de género, a excepción de la trata, son invisibles.
Por lo tanto, un problema que no se visibiliza, no existe y como consecuencia no hay propuestas específicas para afrontarlo. No hay estrategias para combatir la violencia que se cometa puertas adentro.
¿Qué falla para que la igualdad de género (en definitiva, el respeto por la vida) no se desarrolle? ¿Es una idea poco sofisticada, no se enfoca como una muestra de progreso social o es que las políticas igualitarias no dan votos?
Un pueblo sometido, con una grave violencia estructural que amenaza sus vidas por la desnutrición, la pobreza, con muy poco acceso a la educación, tiene otras prioridades. La igualdad no es algo que lo relacionen con sus necesidades básicas.
Esperamos que las nuevas generaciones la asuman como una necesidad y eso sí se puede ver en las grandes manifestaciones mundiales del 8 de marzo en México. Falta que ese movimiento se articule y no se quede en una conmemoración.
¿Por qué esa disyuntiva jurídica entre homicidio femenino doloso y feminicidio?
Jurídicamente, hay dos tipos de delitos: dolosos y culposos.
La diferencia estriba fundamentalmente en la intención de cometerlos. Se produce un delito doloso si existe la intención de cometerlo y culposo cuando no hay intención.
El problema es que el 98% de los casos de violencias de género, en especial la violencia doméstica no llegan ante un juez y cuando llegan, los operadores del sistema de justicia se encargan de minimizar los problemas, negociar los acuerdos o desvirtuar la intencionalidad del agresor.
¿La Ley Olimpia y el Banco de ADN que anunció el gobierno aceleran la investigación de casos de violencia de género?
México es conocido en la región por ser el país que posee mayores instrumentos jurídicos para combatir las violencias de género. La ley general de las mujeres a una vida libre de violencia es una ley referente en el continente americano. México ha firmado todos los tratados internacionales sobre derechos humanos. Por leyes ni firmas de tratados no paramos. El componente formal (leyes) está totalmente colmado. La problemática estriba en el componte político estructural, es decir, en la interpretación que hacen de esas leyes los operadores del sistema de justicia (fiscales, peritos, policías, jueces y juezas). Si no existe un genuino compromiso de todos los niveles de gobierno de combatir la violencia hacia las mujeres, todo se quedará en letra muerta.
¿Cómo se trabaja la erradicación de la violencia de género en las aulas?
Se requiere un proceso de educación con perspectiva de género y ese es el principal reto.
La educación se debe iniciar desde el kínder (guardería), en las primarias y en todos los niveles pero primero tiene que educarse a quien educa: es decir, al magisterio para que pueda introyectar en su vida personal y familiar esa forma de vida más allá de los contenidos de texto.
Actualmente, los avances de la derecha se han fortalecido frente a un gobierno que se asume de izquierda. Se cuestiona muchísimo el derecho que tienen los padres a dar educación sexual en su casas. Mientras el nivel del debate sea si un libro de texto escolar puede contener información sobre el uso de condón o no, estamos fritas.
¿Qué asesoramiento recibe una presunta víctima si llama al número de atención por violencia de género?
Los 31 estados que conforman México son autónomos en cuanto a su forma de operación interna pero en general se cuestiona el dicho de la víctima. Hay estados como Chihuahua dónde hay grandes avances: el personal que recibe la llamada activa una alarma de inmediato. Algunos estados cuentan con fiscalías especializadas para dar atención a las mujeres que sufren violencia… pero en general el comentario es que no se brindan medidas de protección para quienes se atreven a denunciar, que es la etapa en que las mujeres corren mayor riesgo. Remito a la forma en que actúan los operadores del sistema de justicia.
¿Es necesario argumentar la igualdad de género desde el relato religioso todavía?
Por supuesto: es una asignatura pendiente para la iglesia católica. Hay un despertar muy esperanzador impulsado por teólogas y religiosas que han hecho una nueva hermenéutica de los textos de la iglesia y cuestionado el Dios vengador y lo hacen desde dentro de una estructura patriarcal que justifica la violencia contra las mujeres y cuyo destino es la cruz. Es ahora cuando estamos bajando de la cruz enseñando que el sufrimiento no es destino ni redención.
¿Cuál es tu meta como mujer, abogada, madre y mexicana?
Ser feliz, vivir y dejar vivir a aquellos con quienes coincido. Quiero aprender cada día a ser compasiva y espero no volver a la madre tierra con las manos vacías.Mi afirmación es: soy Luz Estela, Lucha.

