Tras décadas de lucha por la autonomía femenina, marcada por Objetivos logrados del Feminismo, como es la despenalización del aborto en 1978, la actual administración italiana de ultraderecha ha logrado reinvertir el progreso logrado hasta la fecha, mediante la eliminación del “consentimiento explícito” en reformas de libertad sexual y la limitación de la educación afectiva. Estas medidas, junto con la criminalización de la gestación subrogada, suponen un retroceso hacia un modelo de control tradicional.
El gobierno de Meloni, bajo la presión de la extrema derecha (Lega), ha llevado a cabo un atentado contra los Derechos Humanos de las Mujeres : el nuevo “DDL stupri” (proyecto de ley de la violació) elimina el concepto de consentimiento del Código Penal. Ya no importa si no dijiste “sí”, ahora la ley te obliga a demostrar que luchaste, que gritaste o que dijiste “no” con la fuerza suficiente.
Esta reforma es una trampa institucional, ya que culpa a la victima, restando culpabilidad al agresor, según la resistencia que haya puesto la mujer a la egresión.
De esta manera se Institucionaliza el terror: Ignora que el pánico paraliza. Si te bloqueas, para el Estado italiano ya no hay delito.
También viola tratados internacionales: Italia se mofa del Convenio Estambul por lo que protege a los agresores.
Miles de mujeres ya están en las calles. No es una reforma jurídica, es una ofensiva política para humillar y someter los cuerpos de las mujeres. Si el consentimiento no es el fin, el Estado será cómplice de cada violación.

