Las mujeres trabajadoras en Europa ganan de media un 17% menos que los hombres por cada hora trabajada; esto quiere decir que dos meses del año trabajan gratis. En Cataluña aumenta hasta el 25,1% (esto supone casi tres meses).
El salario bruto anual de las mujeres es de media ¼ parte inferior al de los hombres. Cada febrero se visibiliza la brecha salarial entre trabajadores y trabajadoras.
Una situación que sorprende porque tenemos Leyes de Igualdad y Convenios que “garantizan el derecho a la igualdad y la no discriminación por razón de sexo y de género y, en cambio, las mujeres cobramos menos que los hombres en todos los ámbitos, sectores, categorías y en todas las franjas de edad.
Según los datos de la última encuesta de estructura salarial publicada en 2015 a partir de los datos de salarios de 2013, la brecha salarial entre mujeres y hombres en Cataluña aumenta hasta el 25,1%. El salario bruto anual de las mujeres es de media una cuarta parte inferior al de los hombres.
Cobramos menos en los sectores feminizados y masculinizados y nos dedicamos o tenemos profesiones y oficios que se valoran menos.
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Es obvio que el salario base es igual por el trabajo del mismo valor, pero ¿dónde radican las diferencias? En una nómina hay una serie de conceptos que son variables y muchas veces discrecionales. Las valoraciones de puestos de trabajo tienen sesgos de género. A menudo nos encontramos en los diagnósticos de los Planes de Igualdad, tanto en la empresa pública como privada, la brecha a causa de estas valoraciones.
Hay complementos para funciones o tareas que valoran aspectos muy relacionados con tareas masculinizadas: nocturnidad, peligrosidad… En cambio, hay una serie de funciones y responsabilidades, mayoritariamente feminizadas menos valoradas aún, que conlleven responsabilidad, riesgo psicosocial o esfuerzos que no tienen que ver con el esfuerzo o la fuerza física.
Aunque la brecha más evidente es en las retribuciones no podemos obviar que hay desigualdades y discriminaciones de género en el conjunto de las relaciones laborales. Siempre hay brecha salarial con independencia del tipo de contrato y el tipo de jornada
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Las diferencias salariales entre mujeres y hombres existen en todas las edades: a menos salario menos brecha y a más edad más brecha ya que el salario de los hombres crece y el de las mujeres no.
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Por ocupaciones, las mujeres tienen los salarios más bajos en cualquier sector y en los tradicionalmente más feminizados la diferencia es aún mayor.
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Las pensiones también tienen una brecha importante. Primero por el tipo de pensiones ya que las contributivas están masculinizadas y las no contributivas feminizadas. La pensión media del régimen general para hombres es de 1.195€ y para las mujeres de 760€.
En cuanto a la tasa de protección para personas en paro también genera brecha porque hay más hombres que mujeres que hayan generado derecho a prestaciones de desempleo porque han trabajado previamente.
La reflexión a hacer hoy es, en primer lugar, cómo y cuándo se sitúa el objetivo de erradicar la brecha en la agenda política ya que atenta en la línea de flotación del principio de igualdad generando discriminación. Y en segundo lugar, hay que hacer un llamamiento a los poderes públicos y económicos de este país como una llamada de atención a que toda la precariedad y parcialidad que viven las mujeres trabajadoras de hoy tendrá un impacto sobre el índice de pobreza en un futuro no muy lejano.