Escrito por Tona Gusi y Sandra Miguez
El Centre Català de Rosario es uno de los casales catalanes más antiguos del mundo, fue fundado el 23 de febrero de 1902 en Rosario (Santa Fe, Argentina)* y todavía conserva su nombre de origen y su finalidad, que es estrechar los vínculos de fraternidad entre Argentina y Cataluña, mediante la cultura, las costumbres y la ayuda mútua. En 1988 recibió la Creu de Sant Jordi. Mantiene también el esbart Terra Nostra y el coro de canto coral Anselm Clavé. En colaboración con el Institut de Projecció Exterior de Cultura Catalana donó a la ciudad un monumento a Pau Casals obra de Rosa Folch i Roca ubicado en una avenida paralela al río Paraná de la ciudad. Entre la avenida y el río se encuentra el paseo Rambla Catalunya. La Universidad Nacional de Rosario (UNR), dispone de cátedra de catalán.



El Centro Catalán también ha sido puntero en publicaciones como son: el Boletín Informativo del Centro Catalán de Rosario que pasó a llamarse ‘Sempre Avant’. También patrocinó el programa radiofónico La voz de Cataluña bajo cielo argentino (de carácter cultural, que dio a conocer la vida de catalanes universales o afincados en Argentina).
Rosario es una de las ciudades con mayor diversidad migratoria del país, y su Centro Catalán atraviesa una etapa de renovación institucional después de más de un siglo de historia. Por primera vez, la presidencia recae en una mujer: Alejandra Tarrat, ingeniera, integrante histórica del esbart y actual referente de una gestión que busca consolidar formas horizontales de conducción, fortalecer la vida comunitaria y actualizar el vínculo cultural con aportaciones a la identidad y visión de género en el ámbito de los centros catalanes.
—Eres la primera presidenta mujer en 124 años de historia del Centro Catalán de Rosario. ¿Qué representa para ti esta institución?
Para mí es literalmente mi casa. A los cinco años entré en el Esbart Terra Nostra y nunca ya me he marchado. Fue mi grupo de pertenencia en una época en la que no existía la cantidad de actividades infantiles que hay hoy. El Centro ocupó este sitio: el de la comunidad, la identidad y la construcción colectiva.
Con el tiempo entendí que no sólo era un espacio cultural, sino también un lugar donde se transmitía lengua, memoria y formas de vincularse. Incluso el catalán me resultó natural porque lo he escuchado desde pequeña, mucho antes de estudiarlo formalmente.
-Uno de los momentos que mencionas como clave es el cambio en la elección de representantes de colectividades. ¿Qué ocurrió?
Durante años se hacía la elección de reinas de colectivos de Els Casals, lo que a muchas de nosotros nos generaba incomodidad. No era un rechazo hacia quien quería participar, pero sí existía la sensación de que el criterio estaba muy ligado a estereotipos de belleza.

Con el tiempo, y a partir de un movimiento impulsado por distintos colectivos, se logró transformar este esquema. Hoy se eligen embajadores y embajadoras culturales. Esto implica un cambio estructural: pueden ser personas de cualquier edad, en diferentes configuraciones –parejas diversas o individuales– y el aspecto central es la capacidad de representar la cultura.
—En ese momento, ¿existía ya una reflexión sobre el papel de las mujeres o fue algo más intuitivo?
Era más incipiente que ahora, pero existía cierta incomodidad generalizada. En nuestro caso, muchas formábamos parte del esbart, que era el grupo más joven dentro del Centre, y allí se concentraba la participación en estos eventos.
No existía una conceptualización tan desarrollada como hoy sobre el género, pero sí había una percepción clara: el modelo de “reina de belleza” no nos representaba.
—¿Cómo llegaste a la presidencia y qué cambios propusiste desde la nueva comisión?

La Comisión electa con la presidencia de Alejandra Tarrats (en el centro en la segunda fila)
La llegada fue bastante orgánica. Siempre he estado involucrada en la institución y en diferentes momentos asumí responsabilidades cuando era necesario. Con un grupo empezamos a detectar que era necesario un cambio de gestión, una renovación.
Elaboramos una lista con una idea clara: modernizar la gestión, ordenar procesos y fortalecer la vida comunitaria del Centro.
Uno de los ejes centrales es cambiar la lógica de conducción. No creemos en un modelo unipersonal. La comisión funciona de forma horizontal: las decisiones se toman colectivamente, con canales formales y con criterios claros de funcionamiento.
—¿Què implica en la pràctica de esta forma de gestión más horizontal?
Implica distribuir responsabilidades y ordenar la comunicación. Por ejemplo, establecimos que los temas institucionales entran por canales formales y son tratados en comisión, no de manera informal o individual.

También existe un cambio cultural interno: dejar de pensar que todo pasa por la presidencia. Esto cuesta, porque es una lógica muy arraigada, pero es fundamental para sostener a una institución en el tiempo.
—Citabas la necesidad de fortalecer la comunidad interna. ¿Qué diagnóstico hiciste?
Detectamos que había muchas actividades que funcionaban bien, pero con poca interacción entre ellas. Socios que participaban en un área pero no conocían a otros.
Así pues, uno de los objetivos es generar espacios de encuentro transversal. La presencialidad sigue siendo clave: no es suficiente que las actividades existan, hay que construir comunidad entre quienes participan. También queremos actividades para sumar a más gente joven.
— ¿Qué actividades le parecen más importantes para la Junta o más interesantes de acuerdo a la asistencia?
Todas tienen su público. Destaca el aprendizaje del catalán, teniendo en cuenta el lectorado en la Universidad y aún más sabiendo lo importante que es la lengua para Cataluña. Pero todas las actividades que hacemos tienen su razón de ser, desde el esbart a las puntas de almohada. A todas les queremos dar la misma importancia.

—En otros centros se están desarrollando líneas de trabajo con perspectiva de género. ¿Es también un eje en Rosario?
Aún no de forma estructurada. Somos una comisión muy nueva y el primer año ha estado muy marcado por la gestión urgente: asumimos el cargo en julio y en pocos meses organizamos eventos importantes como el Encuentro de Casals*.
Esto no significa que no esté en la agenda. De hecho, han surgido conversaciones con el casal de Uruguay para trabajar referentes culturales, literarios o artísticos tan importantes como fue Margarita Xirgu, que da nombre a una de nuestras salas. Es un punto de partida para pensar en actividades que recuperen trayectorias de mujeres.
El reto es encontrar tiempo y equipos para sostener estas iniciativas con coherencia. Pero por suerte la sociedad está cambiando y el giro se da en este sentido. Nosotros queremos “bailar este baile”. ¡Lo haremos!
—Hoy hay más mujeres al frente de casales. ¿Se genera una red entre vosotras?
Sí, claramente. Hoy somos muchas presidentas y eso marca ya un cambio respecto a otras épocas. Empiezan a aparecer vínculos, intercambios y posibilidades de trabajo conjunto.
Aún estoy en una etapa inicial dentro de esa red, pero ya se percibe una mirada compartida: asumir responsabilidades con decisión y sin cuestionamiento sobre la capacidad de liderazgo.
—Para finalitzar ¿qué mensaje te agradaria dejar para las personas que lean esta entrevista en La Independent?
Creo en la fuerza de la comunidad. En cualquier ámbito, el punto central es la mirada humana y empática.
Vivimos en una época que empuja hacia el individualismo, pero las instituciones como los casals demuestran que la vida en red sigue siendo necesaria. No como eslogan, sino como práctica cotidiana.
Sostener a la comunidad implica compromiso, escucha y responsabilidad sobre el impacto que tienen nuestras acciones en los demás. Éste es el eje que intento llevar tanto a la gestión como a mi vida personal.


Diada de Sant Jordi el 24 d’abril de este año, que cuenta con la tradicional parada de lllibros en la peatonal Córdoba, en convenio con las librerias de la ciudad. Baila el Esbart Terra Nostra y el alumnado más joven de las clases de idioma representan la leyenda.
* La asamblea constituyente se celebró en el Teatro Olimpo y, entre sus fundadores, estaba Joan B. Quintana, presidente, Joan Canals, Marcel·lí Giró y también una mujer, Carme Potau. Maria Voltà fue la primera mujer constituyente de la Junta. Pocos años después de su creación, la entidad adquiría la que todavía es la actual sede, en la calle Entre Ríos, 761. Otra mujer destaca miembro de una de las Juntas ha sido Gladis Rodriguez.
*’XVII Encuentro Cultural de entidades catalanas del Cono Sur de América en Rosario
Conversación con las invitadas: Alejandra Tarrats, presidenta del Centro Catalán de Rosario; Rosana Bianchi i Riera, Profesora de catalán también del casal de Rosario; y Esther Barnet Josemaria, Presidenta del Casal de los Países Catalanes de La Plata y Vicepresidenta de la FIEC por el Cono Sur de América.
Más información en:
Centro Cultural de Rosario en Wikipedia
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