Por Fabiola Llanos y Tona Gusi
El objetivo principal de la Jornada del 50 aniversario de las “I Jornades Catalanes de la Dona” en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona -organizada por la “Comissió Moviment Dones Feministes i Feministas al Congreso” (FAC)- celebrada este pasado 30 de mayo, fue: “recuperar el espíritu político, crítico y transformador de las Jornadas del 76 y enlazar estos debates fundacionales con los retos feministas actuales”. También quiso ser: “un espacio de memoria, reflexión y acción política, así como un punto de encuentro intergeneracional, que permitiera poner en diálogo las luchas históricas del movimiento feminista con las realidades del presente”. Un espacio considerado ya como un lugar de memoria colectiva del movimiento feminista, donde poder “reconocer la historia de lucha de las mujeres y reafirmar la vigencia de un feminismo crítico, radical y transformador”, en definitiva, un acto de reconocimiento de la genealogía feminista recuperada de primera mano.
El Acto de apertura e inauguración de la Jornada corrió a cargo de una de las miembros de las entidades convocantes y de la reconocida abogada feminista Magda Oranich. Una habló de los retos del feminismo radical y del vínculo con las de antes, de recuperar el sujeto político del movimiento feminista y trasladarlo a las mujeres. Oranich, que no pudo llegar a primera hora de la inauguración, hizo una pequeña presentación, a viva voz, sin papeles, sobre lo que para ella significaba estar ese día en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona, en un acto de recuperación de la memoria de momentos felices para reivindicar todo lo que se había conseguido. Pero también hizo un llamamiento a luchar por todo lo que no se ha conseguido todavía. A pesar de ello, al encontrarse en el Paraninfo medio siglo después, se declaró feliz de poder compartir este espacio de pensamiento, para compartir, hacer memoria, reflexionar sobre el presente y las perspectivas de futuro del movimiento feminista.
A continuación, tuvo lugar la proyección del reportaje “Primeras Jornadas Catalanas de la Mujer” (emitido el 15/06/1976). El excelente documental del 76 de TVE sobre las Jornades Catalanes de la Dona. Una pieza comentada entre las periodistas asistentes al acto y considerada de muy buena calidad, no solo por su formato sino por la buena labor del equipo periodístico y de las reporteras en la calle, que preguntaban con una claridad, simplicidad y brevedad loables, y que sabían tirar de los hilos de la información interesante y fundamental, transmitiendo así la buena formación recibida. Un buen ejercicio periodístico en un tiempo donde los derechos escaseaban y del cual hay que tomar nota.
La primera Mesa “Ayer Feminista”
Moderada por Joana Colom, contó con la intervención emotiva de Magda Oranich Solagran; Pilar Aguilar con la ponencia “Las que no asistimos a las Jornades”; Gemma Cánovas Sau con “La misoginia visible y subyacente en lo social”; Lola G. Luna con “Recuerdos para el Porvenir”; las palabras de Anna Mercadé; y cerró Victoria Sendón de León con “Sin filtros”.









Joana Colom hizo referencia al feminismo como elemento transformador de la situación de las mujeres y de la sociedad de la época y posterior, y de acceso a los derechos. A continuación, presentó a la primera ponente: Pilar Aguilar, feminista andaluza, socióloga, ensayista, escritora y crítica de medios audiovisuales, que comenzó su exposición agradeciendo a Lola Luna y al resto de compañeras que organizaron la jornada: “yo no asistí a las jornadas porque estaba en el exilio. De hecho, entonces yo no me consideraba feminista”. Militante en un partido marxista, habló de su huida gracias a una senderista catalana que la ayudó a cruzar los Pirineos. “Me recogió en una plaza pequeñita y me dijo: camarada, vamos”. Estamos viviendo unos momentos duros, difíciles, y de esto también aprendemos las feministas, y uno de los problemas más grandes es lo que significaba vivirlo. “Las mujeres siempre estamos en primera línea del desastre pase lo que pase. Eso de ‘las mujeres y los niños primero’ es verdad, pero para lo malo, nunca para lo bueno”. De estas reflexiones y recuerdos estuvo nutrida toda su exposición, terminando con un “mientras (el patriarcado) no nos perciba como un peligro, compañeras, lamento decirlo, pero no cambiaremos nada. En la actualidad existen nuevas armas que no controlamos y que se utilizan contra nosotros y contra cualquier idea de progreso humanista. Tenemos que aprender a controlarlas para oponernos a ellas. Si estáis aquí es porque sois conscientes de que la lucha continúa”.
Gemma Cánovas Sau, psicóloga clínica, psicoterapeuta, investigadora y docente comenzó haciendo referencia a la cantidad de acontecimientos de todo tipo desde aquel mayo del 76, cuando era estudiante de psicología de la Universidad de Barcelona y militante del mismo colectivo feminista que su madre, la reconocida y recordada Victoria Sau. “Se me encomendó leer un texto elaborado por el colectivo y —casualmente— me senté al lado de Maria Aurèlia Capmany. Y aquí estoy, otra vez, para reflexionar, revisar lo que hemos conseguido y lo que está pendiente”. Hizo énfasis en un sistema patriarcal que tiene vasos comunicantes con la misoginia. “Es camaleónico: consigue camuflarse, maquillarse, revestirse de modernidad y en esta mesa que se titula ‘Ayer’, trataré de remarcar cómo a pesar de los logros se mantiene el sustrato de la misoginia”, haciendo referencia a la marejada de los partidos de derecha y de izquierda enarbolando exterior y supuestamente reivindicaciones feministas con contradicciones internas flagrantes, con el riesgo de caer en lo que se denomina “ideología woke”, que desvirtúa la esencia misma del origen del feminismo.
El escrito de Lola Luna, activista feminista radical, historiadora americanista, docente, cofundadora de la editorial Victoria Sau y del grupo “Femistat” y una de las principales promotoras del encuentro, fue leída por Gracia Medina, titulada “recuerdos para el porvenir” y parafraseando el título de un libro de la guionista, periodista y novelista mexicana Elena Garro, para desgranar los recuerdos de la asistencia de Luna a las primeras Jornadas Catalanas de la Mujer y la magia de entonces. “Querría que las vivencias que experimenté sean una aportación para el porvenir del feminismo en Cataluña. Este porvenir son las jóvenes feministas de hoy y de mañana”. Recordó los 50 años de las jornadas y de ella como feminista en aquel mismo lugar, el paraninfo, y cincuenta años también de su incorporación como docente de la Universidad de Barcelona. “Así cierro hoy un círculo de mi vida que empezó cuando con una amiga viajamos desde Madrid a Barcelona haciendo autoestop para asistir a las Jornadas. Me acuerdo de un quince de enero de aquel 76 cuando participé en la primera manifestación feminista, la de la calle Goya. Fue una manifestación mixta en la que los compañeros (del partido comunista) nos rodeaban para protegernos de la policía, que hizo varias cargas. Son muchas las que volvemos a estar aquí y muchas las que ya se han marchado, como Fisa [Aranguren, reconocida feminista libertaria]. Las que las conocimos sabemos las que estuvieron y las recordamos”. Lola destacó la comunicación que más les llamó la atención: “Los recuerdos de la comunicación sobre la sexualidad del seminario colectivo feminista de Barcelona vienen envueltos en los murmullos que provocaron”. Y que más tarde dieron lugar a una discusión con un grupo de mujeres de un partido político que consideraba que la sexualidad era un tema de carácter burgués, una opinión leninista que habíamos leído en “Escupamos sobre Hegel” (Carla Lonzi). Estas compañeras del colectivo denunciaban la negación de la sexualidad femenina, la falacia de la libertad sexual, la identificación de la sexualidad con la reproducción, la negación de la riqueza de la sexualidad de las mujeres, etc. Este también es un recuerdo de la crítica feminista radical para hoy y para el futuro.
Recordó a Victòria Sau y su huella como activista, académica y amiga, que con su grupo GEA elaboraron y presentaron el proyecto RPA (Reconocimiento, Perdón y Abolición del Patriarcado) en la sede de la ONU en 2010 con motivo del Women’s Forum Beijing +15, una propuesta que entonces consiguió cerca de 240 mil firmas, llevada por Dolors Reguant, presente también en el Paraninfo.
Fue el turno de Anna Mercadé i Ferrando, reconocida activista feminista y coimpulsora de las Jornadas del 76: “Vivimos unos días históricos donde todo lo que hacíamos podía ser posible”. La organización de las Jornadas fue producto del trabajo del “secretariado de las Jornadas”, por muchas mujeres. Ella y Magda Oranich rindieron un homenaje a las que ya han muerto: Montserrat Roig, Maria Aurèlia Capmany, Victoria Sau, Teresa Pàmies, Anna Balletbó, Núria Pompeia, Montserrat Minobis, las invisibles secretarias de la Asociación de las Naciones Unidas, Rosa Maria Vela y Ana Maria Vela, que nunca salen en ningún sitio. “Nos dejaron su sede, porque no nos podíamos reunir en ningún sitio”. Las 4 mil mujeres no llegaron porque sí. “Los jefes de los partidos políticos, los del poder, los medios de comunicación no sabían nada, pero nosotras sí que lo sabíamos: el secretariado de las jornadas recibió más de 100 comunicaciones y ponencias para leer a lo largo de 4 días. Recibimos mil inscripciones, cuando poner tu nombre en actos públicos estaba prohibido. Hacía mucho que estábamos trabajando en ello”. Detallando hechos y haciendo memoria y reconocimiento, para Anna Mercadé una de las consecuencias más importantes fue que “las mujeres se dieron cuenta de que podían ser independientes económicamente, dueñas de nuestras vidas, que podíamos tener los hijos que quisiéramos cuando y como nos diera la gana y que el sexo también era deseo”.
Magda Oranich comenzó con un “No sé cómo nos salió tan bien. Trabajamos mucho, pero fue un milagro y este milagro fueron las mujeres. Hubo un momento en que Fabià Estapé, entonces Rector de la Universidad de Barcelona nos dijo: ‘no sé por qué he autorizado todo esto. ¡Me lo van a destrozar todo!'”. Oranich fue enfática: “Todas nos dimos cuenta de que las mujeres queríamos la libertad. Eran momentos muy duros. Hacía poco de las últimas ejecuciones. Y las mujeres queríamos libertad porque todo el mundo sufrió la dictadura, pero las mujeres sufríamos también una dictadura muy grande en casa”. Leyó unos párrafos de la “Guía de la buena esposa. 11 reglas para mantener feliz a tu marido” que les hacían estudiar. Haciendo memoria de la situación general de las mujeres, recordó que el primer día de las jornadas, a la hora de la comida, había que ir a comer y no había restaurantes para 4000. Aquel día salió una mujer que dijo: “¡He decidido que hoy será el primer día que no iré a casa a hacer la comida! ¡que se la hagan ellos! Esta reivindicación que puede hacernos reír hoy era una reivindicación de mucha profundidad. Si no hubiéramos hecho las jornadas no sé yo si hubiéramos conseguido muchos de los cambios y derechos que conseguimos después. Nos dio mucho impulso”. Recordó Beijing y los derechos que nos quedan por conseguir en todas partes. “Poco se habla de las mujeres a las que todavía matan por quitarse el velo”. Recordó cómo Mercadé habló con las compañeras, ahora muertas como Rosa Grisó, que representaba a las Mujeres Católicas cuando se cuestionó su asistencia “¿pero por qué no tenían que estar allí?” ellas votaron a favor del aborto, e hicieron que todo saliera perfecto. A veces los milagros existen. “Debemos tener fuerza porque hoy estamos en una situación mucho más fácil que entonces”. No así desde el punto de vista legal, que según Oranich: “los derechos hoy los tenemos, pero no accedemos a ellos. No podemos dar ni un paso atrás, por una sociedad más justa y una igualdad real entre hombres y mujeres”.
Cerró las intervenciones de la primera mesa Victòria Sendón de León con “Sin filtros”, sin ideologías o falsas conciencias. Desde su pasado como feminista independiente, autónomo, plantándole cara a las diversas corrientes dominantes, Sendón dijo que su feminismo tenía su origen en teóricas como Luce Irigaray y Kate Millet, es decir, del feminismo de la diferencia y radical, más que el de Simone de Beauvoir, gran maestra del feminismo de la igualdad, “a pesar de que cuando escribió ‘El segundo sexo’ no era ni siquiera feminista sino existencialista. A partir de su obra, se ha intentado llegar a la igualdad a partir del modelo que tiene como sujeto universal al hombre, aspirando a la igualdad con él como camino del feminismo, que tiene como guía una lógica de la justicia que tiene como misión única la igualdad de derechos, respeto, oportunidades, etc. Creo que también es un error”.
El HOY y las temperaturas del feminismo
“HOY” fue el tema de la segunda Mesa con la moderación de María José Varela y las intervenciones de: Sílvia Carrasco con “L’ofensiva queer contra els drets de les dones: transgenerisme vs emancipació”; Juana Gallego con “50 años después las Mujeres seguimos En Lucha”; Amparo Mañés disertó sobre “Feminismo para un cambio político real”; Isabel P. Molina habló sobre “Franquisme, transició i evolució actual”; y Amelia Tiganus cerró la mesa con el tema “Del burdel al algoritmo: la mutación del sistema prostitucional”.





La primera participante, Sílvia Carrasco, hizo una disertación general sobre las mujeres feministas de la disidencia de la ideología imperante. Continuó con una crítica a la falta de investigación y trabajos en la búsqueda sobre la salud de las mujeres, sobre todo en lo que respecta a la infancia en relación con el transgenerismo y el tipo de coeducación en las aulas. Lanzó la pregunta de por qué no se está haciendo nada desde la población general y desde los medios de comunicación generalistas, con todo lo que conlleva de estadísticas erróneas, aunque en este tema quien entró en detalle fue la tercera participante, la compañera de Valencia, Amparo Mañés.
La segunda participante fue Joana Gallego, quien explicó cómo ha funcionado la cancelación, el cómo te echan si no estás en comunión con la postulación del pensamiento de la ideología imperante. De cómo el periodismo académico está echando a una serie de mujeres periodistas y de su propio caso cuando fue expulsada. También habló de hacia dónde va el feminismo actual.
Amparo Mañés, aparte de mostrar la necesidad de estadísticas reales, hizo una crítica de cómo desde el patriarcado se ha tratado al feminismo después de las grandes movilizaciones, de cómo desde los principales instrumentos del poder político a partir de 2018 se ha introducido el caballo de Troya del transgenerismo dentro del feminismo, excluyendo de él al sujeto político que es la mujer.
La Mesa también consideró que la introducción de según qué transversalidades o interseccionalidades desde las izquierdas progresistas ha llevado a la confusión, cuando no ha contribuido a la pérdida de la mujer como sujeto político.
Isabel P. Molina, que ofreció una ponencia muy interesante, trabajada y precisa sobre “Franquismo, transición y evolución actual”, comenzó destacando que a pesar de la discriminación de la mujer y de que solo una minoría trabajaba: “Aun así, las primeras huelgas que hubo durante el franquismo las protagonizaron mujeres. Por ejemplo, en 1946, la huelga de la fábrica Bertrand i Serra de Manresa. ¡1946, en pleno franquismo!, las mujeres hicieron una huelga, se plantaron ante los dueños de una fábrica pidiendo mejoras salariales. Es un hecho histórico bastante conocido como la Huelga de las Mujeres de Manresa. Por lo tanto, tenemos una historia que está completamente invisibilizada…”. Su ponencia fue desgranando los avances del movimiento feminista en un gran ejercicio de recuperación de la memoria histórica de las mujeres hasta hoy.
Por su parte, Amelia Tiganus, con el tema “Del burdel al algoritmo: la mutación del sistema prostitucional”, cerró la mesa con toda la fuerza y las palabras valientes que la caracterizan: “El sistema prostitucional creo que debe ocupar un tema central, al menos, de las feministas radicales. Este 8 de marzo he estado en una de las manifestaciones feministas de Bilbao —cada vez hay más— y no hubo ni un solo programa, ni una sola consigna relacionada con el proxenetismo digital, relacionada con la prostitución 2.0. Es decir, nos estamos quedando atrás una vez más. Nos han tomado el pelo totalmente. Yo creo que aquí es donde debemos poner nuestro fuego también: en lo que está consumiendo nuestra juventud y la infancia”.
En un tono más personal se explicó: “Pues yo os digo la verdad, estoy cansada de ser tan inteligente. O sea, quiero ser una… una ameba a veces, ¿de acuerdo? Pero fui a mi terapia con mi psicóloga y le dije: ‘Carmina, estoy desolada, no aguanto más. ¿Por qué soy así? ¿Y por qué no puedo ser como Miguel Ángel? – mi marido, que es un hombre estupendo, pero caray, que es un hombre- ¿por qué no puedo ser como como Miguel Ángel? Lineal, tranquila, que nada me perturbe’. Y me respondió: ‘Amelia, porque él vive dentro del régimen y tú no. Y, encima, eres feminista’. Así que, compañeras, nos espera una larga lucha por delante, pero sin duda creo que estamos honrando la memoria de aquellos miles de mujeres que antes que nosotras consiguieron todo lo que disfrutamos hoy, y tenemos la obligación moral, la obligación ética de seguir luchando y seguir construyendo un mundo mejor del que nos hemos encontrado. Muchas gracias”. Y las mujeres del Paraninfo estuvieron de acuerdo con unos aplausos muy largos y sonoros.
En las palabras del turno abierto, la periodista y profesora de periodismo con visión de género Pilar López defendió la terminología “violencia masculina” más que violencia de género o violencia machista: “Como feminista desde prácticamente 1982, para mí el problema principal que tenemos las mujeres es la violencia masculina contra las mujeres. Y según los últimos datos de ONU Mujeres, 50.000 mujeres cada año son asesinadas por sus parejas, exparejas o familiares. ¡50. 000!. Es decir, que cada 10 minutos, según la ONU, un hombre asesina a una mujer”.



También hubo intervenciones emotivas: “Como Partido Feminista en el Congreso necesitamos crecer. Necesitamos que las mujeres nos den impulso. Estamos luchando a contracorriente, pero avanzamos”. E intervenciones felices: “…me hace mucha ilusión tanto la mesa de antes como esta, porque estoy escuchando unas ponencias interesantísimas y acertadísimas. Necesitaba muchísimo escuchar a mujeres hablando con cordura, con criterio”.
Retos e incertidumbre para el FUTURO
Después de comer, llegó la hora de hablar del “FUTURO”. Gracia Medina moderó esta tercera Mesa con la participación de: Jessica Fillol con “El pendulazo que se viene. Cómo la ultraderecha capitaliza la falta de esperanzas de futuro de los jóvenes”; Laura Hedo con la ponencia “Los retos actuales de la coeducación”; Olga Martín expuso las “Propuestas de futuro para el feminismo”; Carla Povill aportó “El reto de construir un feminismo para el futuro”; y Sandra Sedano cerró con “El impacto de la EAS coeducadora”.




Introdujo la Mesa, Gracia Medina: “Hace 50 años éramos vigiladas por la ultraderecha, y hoy nos encontramos acosadas también por los partidos de izquierda. Pero nosotras, a lo nuestro. Esta tarde toca hablar de futuro. Un futuro que reconozca y recoja los logros conseguidos por el feminismo, que no permita dar ni un paso atrás y que acelere los procesos de emancipación de la mujer en todo el mundo”.
“El pendulazo que se viene. Cómo la ultraderecha capitaliza la falta de esperanzas de futuro de los jóvenes” por Jessica Fillol. Mediante un excelente y bien documentado PowerPoint, Fillol explicó los problemas actuales de la gente joven: vivienda, trabajo, salidas profesionales… Hizo un repaso a la actualidad de los contenidos de las redes y plataformas más visitadas hoy en día, de los influencers hombres y las influencers mujeres, de los modelos de hombres y de mujeres que proponen… Y cómo denunciarlo e incidir en ello desde el feminismo. Y la coeducación de verdad sería una de las maneras.
Laura Hedo “Los retos actuales de la coeducación” afirmó: “Tenemos un sueño, ahora que las docentes de la educación pública estamos en huelga, no solo en Cataluña, sino en otras comunidades autónomas, porque, sobre todo después de la crisis económica, las diferentes legislaturas no aman ni cuidan la educación pública, y la situación en las aulas es insostenible. También me gustaría pedir, ya que tal vez ha llegado el momento, dar a las educadoras y a las trabajadoras de la educación en las escuelas infantiles su lugar en esta sociedad, y hacerlo desde la coeducación. Sabemos que los primeros años de vida son muy importantes para empezar a educar. Por lo tanto, no es una etapa aislada, sino que debe introducirse junto al resto de reivindicaciones”.
“De entre las aportaciones de los años 70-90, a su parecer, lo más importante es la aportación que todas estas mujeres hicieron en el cambio de la definición de coeducación. Hasta ese momento se creía que la coeducación era la escuela mixta, poner a niños juntos en un aula y ya está, ya se acabaría con el machismo. Y ni mucho menos. Ellas, a través de su investigación, desmintieron esa idea”. A continuación, alertó sobre los cambios sutiles y no tan sutiles que se han estado produciendo: “El material que no responde a la teoría feminista, ni a las exigencias de la coeducación. Sino que nos encontramos con un material con ideas generistas basadas en las creencias de la ideología de género”.
Olga Martín Caballero, jurista feminista, presentó “Propuestas de futuro para el feminismo”, empezando por evidenciar que muchos de los cambios actuales son provocados por la imposición de las nuevas tecnologías y el activismo social a través de las redes sociales. La batalla cultural gramsciana liderada por los medios de comunicación y unas políticas públicas y educativas insuficientes que no se deben solo al bajo nivel educativo. “La educación es un derecho y estudiar es un acto revolucionario. Nos encontramos ante un muro de desinformación que afecta especialmente a la población joven con una falta de espíritu crítico generalizada, falta de compromisos reales en las acciones físicas, desconocimiento de la memoria democrática y memoria histórica, discursos de odio hacia las mujeres, cancelación de feministas y un auge reaccionario y de la extrema derecha que se está extendiendo por Europa gracias al trato indulgente de las democracias liberales y del relevo generacional en las democracias electorales”. Según Martín Caballero, lo más importante para el futuro es hacer memoria y recuperar la genealogía crítica, porque sin esto no se puede entender nada de la resistencia de las mujeres contra el sistema patriarcal; también se debe evitar centrarnos en la institucionalización del movimiento y sus logros. “Está muy bien tensionar el sistema desde el activismo de calle, cada una desde sus opiniones, pero también debemos ocupar otros espacios (medios de comunicación y cultural). Tenemos que hacernos ver y entender”. Acabó su exposición condenando el genocidio en Palestina por parte de Israel.
Carla Povill, socióloga y científica política feminista, presentó “El reto de construir un feminisme para el futuro”. “Las feministas soñamos con un mundo donde las mujeres seamos libres y autónomas, con estructuras sociales centradas en nuestras necesidades, intereses y deseos. Por ello, llevamos siglos construyendo una genealogía política y teórica propia: el feminismo capaz de descolonizar la mente de las mujeres, individual y colectivamente”. Destacó que, a pesar del entrismo de supuestos aliados, las mujeres han sido capaces de resistir, responder y reconfigurar el movimiento feminista para hacer frente a los retos que tenemos por delante: la defensa de los privilegios masculinos a través de la doctrina queer, el transactivismo o la legitimación del acceso de los hombres a los cuerpos de las mujeres y niñas que se hace desde la izquierda o pseudoizquierda, o la propaganda de los algoritmos (el fenómeno de las tradwifes, rutinas de skincare o mujeres, etc.) promovida por la derecha y otros grupos conservadores. “Por estos motivos debemos superar las falsas dicotomías que nos hacen enfrentarnos entre nosotras, atrapadas dentro de un marco de pensamiento patriarcal que nos impide la construcción de un nuevo marco feminista radical”, remachó.
Sandra Sedano, psicopedagoga experta en Coeducación, en “El impacto de la Educación Afectivo Sexual coeducadora”, dijo: “No quiero acabar con ese mal sabor de ‘qué futuro nos espera'”. Y explicó que en 2023 el servicio de igualdad quedó en manos de VOX y a lo largo de 2 años ella y su compañía idearon estrategias para sobrevivir al mal trago. “Biología” en lugar de “sexo”, “decisiones sociales” en lugar de “género”, etc. “Tener a esta gente diciéndonos cómo teníamos que hacer las cosas nos hizo encontrar recursos, imaginación. La gota malaya va calando. A pesar de que la EAS está atravesada por lo queer, debemos entrar por la puerta de atrás, elaborar estrategias. Hemos de intentar hacer mucha pedagogía, porque esta educación es una ventana”. “Ante los efectos de la pornografía en las islas Baleares, una EAS crítica, como una bombilla que nos da luz y un poquito de calor, también, como parte de la educación, nos da competencias y habilidades para la vida, nos da valores, habilidades y conocimientos y con eso debemos trabajar, en contra de muchas corrientes: en el momento que estamos dentro del aula, nos hemos de centrar en esa aula y si hay un 25% de alumnado que no nos está escuchando, vamos a centrarnos en ese 75% que sí lo está haciendo”. Se hace 24/7, con espíritu crítico porque no se puede escapar de ningún mensaje del patriarcado. “Es nuestra tarea fundamental”, concluyó.
A continuación, tuvo lugar el Monólogo “Discurso de Clara Campoamor en las Cortes el 1 de octubre de 1931” a cargo de Teresa Soria Ruano.







Como clausura, las asistentes a La Jornada pudieron disfrutar de la voz de Marina Rossell.

Y durante todo el día se pudo visitar la Exposición de la fotógrafa Pilar Sentís en la Galería del Paraninfo.

