jueves 12 marzo 2026

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Las Mujeres de los Rojos

Por Montse Fernández Garrido

El pasado mes de febrero viajé a Granada, donde me esperaban muchos actos. El primero participar en la Fiesta Homenaje a la escritora granadina Antonina Rodrigo, que cumplía 90 años, sobre la que escribí recientemente. Luego visita a la Casa Museo de la heroína Mariana Pineda acompañando a la propia Antonina (ya que es la gran experta en la revolucionaria granadina y en su Casa Museo hay gran cantidad de libros y objetos donados por la escritora) con un grupo de amigas. Fue una hermosa visita, magníficamente atendidas por un gran profesional, Bienvenido, que nos acompañó por todo el recorrido, nos informó y contó anécdotas interesantes y nos puso un magnífico documental, que nos descubrió secretos que desconocíamos.

La siguiente actividad fue mantener una entrevista con María Correa Ramón, Directora de la Biblioteca del Albaicín, una gran profesional y encantadora mujer, joven y empática, a fin de donar un ejemplar dedicado de mi libro “Tres generaciones rebeldes”, ya que en aquel humilde barrio vivían los hermanos Queros conocidos y amigos de mi abuelo, él también maquis granadino apodado “Ollafría”.  Donación con la intención de que allí se conozcan historias de mujeres granadinas luchadoras. María a su vez me regaló un interesante libro, sobre la Biblioteca, escrito por ella.

Al día siguiente acudí al Instituto Los Montes Orientales de Iznalloz, pueblo a media hora de la Granada. Iba acompañada de dos amigas con las que había viajado en tren desde Barcelona, la exteniente alcalde de Cultura y Seguridad de Santa Coloma de Gramanet Petry Jiménez (que ejerció el cargo con Nuria Parlón de alcaldesa durante tres legislaturas, transformando completamente la ciudad, mejorándola) y Lidia Montero. Y de cicerone, como siempre que voy a Granada, un estimado amigo, José Manuel Gutiérrez Rueda, magnífico maestro de escuela ya jubilado, licenciado en historia, militante de diversas causas justas, como Memoria Histórica, y de familia también represaliada, amiga y vecina de la mía en el pueblo de Colomera. Nos esperaba un arqueólogo y maestro gironí, José Maria García-Consuegra Flores, (un apasionado de su vocacional trabajo, que usa idéntico método de enseñanza que “El maestro que prometió el mar”) joven que desde hace más de veinte años vive y trabaja en esa población, con el que me escribo hace un par de años. Ya me había invitado anteriormente y di una charla por Skype a cien alumnos del centro hace un año, sobre mi libro y por tanto sobre personas que eran de un pueblo cercano de los chicos y las chicas del Instituto. Y de idéntica clase social que mi familia, humildes trabajadores y campesinos. Se empoderaron al saber que en su tierra había personas que ahora reciben homenajes y que sus historias de lucha salen publicadas en no pocos libros y diarios.

Solo entrar en el Instituto se respira paz y solidaridad. Paredes llenas de grafitis, consignas, bellos mensajes sobre la paz, la igualdad, los luchadores /as republicanas, los gitanos, la represión franquista… todos hechos por el alumnado… Y palabras en las paredes como “colabora, sonríe, saluda, cuida, gracias”. Me esperaban casi doscientos alumnos y alumnas y seis profesoras/es. Cada año grupos de alumnado investigan sobre un tema, luego escriben sobre ello y lo publican, (escritos que parecen de excelentes periodistas, generalmente chicas), alumnado que también hace grafitis y pinturas. Tenían organizada una charla que titularon “El papel silencioso y silenciado de las mujeres en los procesos históricos y revolucionarios. Víctimas y protagonistas”. Durante hora y media les expliqué mi experiencia familiar, personal y también militante. No se oyó ni una mosca. Interés y empatía. Y una vez acabado, interesantes intervenciones y preguntas. Mi amiga Petry Jiménez, actriz especializada en obras de teatro sobre la Republica, la Guerra Civil, García Lorca y Derechos Humanos, (obras que ha llevado por toda Catalunya, con Antonina y Lidia en el grupo) les recitó dos poemas, que les entusiasmaron y emocionaron, “Las mujeres de los rojos”, publicada en mi libro y “Muerte de García Lorca en Granada”. Al final aplausos, flores, besos, fotos, despedidas y un “hasta pronto”…

Por la tarde visita al pueblo Los Olivares de Moclín, también a media hora de Granada y de Iznalloz, población junto a Colomera, el pueblo de mi familia materna. En breve van a inaugurar un Museo, en un magnífico edificio, antiguo convento, para actos Internacionales, con una sala que acogerá a 300 personas y un escenario que es la especial maravilla del Museo, ya que tiene detrás unos enormes ventanales que dejan ver el pueblo y la montaña. Allí, en el Museo, se recogen cosas de interés de la zona: pinturas rupestres, dientes de animal prehistórico, ríos, animales, mosaicos, trabajos, cuevas, historia del rey moro Boabdil el Chico, que regaló a uno de sus hijos de dos años a los Reyes Católicos, el poeta García Lorca … Pensaban poner también la foto y una frase sobre mi abuelo materno, mítico guerrillero republicano de la zona, (1940-1949), “Ollafría” recordado, admirado y querido todavía hoy. Carlos Castillo Gómez, joven biólogo apasionado de su trabajo, que ha trabajado en no pocos países de Europa y África, tras investigar sobre mi abuela y mi madre, su lucha y represión, dice que se enamoró de ellas y acabó preparando dos paredes del Museo sobre la guerra civil, los maquis, la historia de mi abuelo, mi madre y mi abuela. Un hermoso montaje con frases, fotografías personales, documentos y un video grabado por mí y un ejemplar de mi libro. Y eso porque, según los historiadores de los maquis, afirman ya, por fín, que la guerrilla no hubiera resistido ni una semana sin ellas. Enfrente una pared dedicada al poeta García Lorca. Me había invitado a ver la exposición antes de su inauguración. Acudí acompañada de mis dos amigas, Petry Jiménez y Lidia Montero, con José Manuel Gutiérrez y otro maestro amigo y militante del pueblo de Los Olivares, Juan de Dios. Nos emocionó y asombró. Y yo además agradecida.

Con el relato de todas estas actividades quiero compartir mi sorpresa, emoción y alegría ya que, tras muchos años de luchas, publicaciones, reivindicaciones y exigencias, hemos conseguido que, cuando se habla, escribe, homenajea y reivindica a hombres luchadores, recuerden y homenajeen también a las mujeres: su lucha, su dignidad y fortaleza, su esfuerzo, su inteligencia y resiliencia. Al feminismo nos ha costado los últimos cincuenta años conseguirlo. Y queda mucho por hacer, pero en algunas ciudades ya se ven brotes verdes … Porque fueron somos, porque somos serán…

Montse Fernández Garrido, abogada para la mujer. Profesora de Master (UB). Militante feminista desde 1.976

Autora de “Tres Generaciones Rebeldes”, la historia del maquis Ollafría contada por su nieta así como la lucha por la libertad de las mujeres, biografía de su familia, cruelmente represaliada por luchar y defender la República.

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