
OPINIÓN
Muchas de nosotras hemos recibido últimamente wathsapp con fotografías de filmaciones de pornografía en las calles de Barcelona, con los viandantes observando divertidos o asombrados, haciendo fotos….
Hermosas jóvenes totalmente desnudas atadas del cuello con correas o cadenas, de las que tiraban fornidos hombres, totalmente vestidos, ellos sí. Mujeres a cuatro patas, atadas también y rodeadas de tipos con látigos…
Imágenes filmadas en las calles de Barcelona. Me dicen que también de Madrid, pero de ello no tengo constancia directa.
Primero se decía que los de la industria del porno, los proxenetas y explotadores de mujeres, rodaban sin permiso y podían pagar la pequeña multa que les imponía el Ayuntamiento, porque la emisión luego de la película les compensa sobradamente, ya que la industria de la pornografía les hace millonarios. Hoy nos dicen que ya piden permiso y que el Ajuntament de Ada Colau les facilita ese permiso, a cambio del pago de una para ellos pequeña cifra…¡No quiero creerlo!.
El Ayuntamiento del cambio ¿consiente la humillación de las mujeres filmadas en las calles de la ciudad, aceptando esas imágenes indignas de jóvenes tratadas como animales? ¿Se admite que se rueden en nuestra ciudad imágenes con perversiones machistas? ¿Qué se mal eduque a nuestra juventud mediante la difusión de una cultura del desprecio, la violencia, la humillación, la explotación de las féminas y la vulneración de los derechos humanos?
Ada Colau no ha contestado a un grupo feminista de Madrid que le ha escrito, exigiendo que retire de inmediato los permisos de grabación del porno extremo (por parte de la productora que se llama California). Creo que las feministas de Barcelona deberíamos también dirigirnos a ella y dejarle claro que no estamos de acuerdo en que nuestra ciudad cobre por permitir tamaña salvajada: No queremos que se haga negocio con la dignidad de las mujeres y exigimos mayor respeto hacia nosotras y el resto de las mujeres.
Como dicen las compañeras madrileñas, Barcelona no puede convertirse en un burdel y en un plató de pornografía, para que los hombres sigan deleitándose con la degradación de las mujeres que en las películas se exhiben siendo maltratadas y humilladas. ¡Barcelona no debe ser el paraíso del porno!
*Dirigent Feminista des de 1.976