Por Mariña Testas. VS
Laura Voskian es una artista visual argentina cuyo trabajo se nutre de la fotografía, la escenografía, la escultura o el diseño gráfico. Esta mirada multidisciplinar conforma un método de investigación que mezcla lo visual y lo espacial.
El interés de Laura por la fotografía viene desde la infancia. Inspirada tanto en su padre fotógrafo como su madre, “fotógrafa de la instantánea”, comenzó a hacer fotos con una pequeña cámara que le regalaron y que la acompañaba siempre a sus viajes escolares, familiares o a reuniones con amigas. Así es como, poco a poco, se fue convirtiendo “en la fotógrafa de su mundo”.
Laura Voskian se define como una “fotógrafa poco fotógrafa”, ya que sus fuentes de inspiración se derivan de diversos ámbitos y encuentra siempre ideas en lo cotidiano, en el paisaje urbano, las piedras, las líneas en el espacio o lo natural. Esta concepción amplia e integral del trabajo artístico la conduce a recurrir no solo a la fotografía, sino también a otros medios plásticos como el cine, la literatura o la pintura.
Las imágenes seleccionadas para este número forman parte de su último proyecto llamado “En el momento exacto, o muy cerca de lo que se indica como final”, desarrollado a través de tres etapas diferentes: “vacío”, “caminar” y “recolección”.
En este proyecto Laura se pregunta cómo ocupar un espacio vacío y cómo llenar el tiempo. En el acto de caminar encontró parte de la respuesta. Caminar es, por tanto, una forma de “decodificar el mundo”, ordenar la mente y de hacer propio un nuevo espacio. El andar deja de ser un fin en sí mismo y se convierte en parte del proceso. Esta práctica se enmarca en una tradición artística vinculada a caminar, donde recoge influencias del dadaísmo, el surrealismo, el situacionismo, el land art y autores como Henry David Thoreau.
Estas palabras de Laura Voskian encuadran el sentido de caminar como práctica artística que da forma a este trabajo visual: “En oportunidades elegí lugares como excusas, en otros me ceñí a rutas trazadas por otros caminantes, también me dejé perder, es reconfortante dejar de mirar el mapa y sólo guiarse por los estímulos del entorno”.
Fuente: Viento Sur










