"Tres generaciones rebeldes" un libro de Montserrat Fernández Garrido.

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Portada Tres generaciones rebeldes

 

RESEÑA

Carmen Sarmiento, la primera mujer periodista corresponsal de guerra de España, ha escrito esta reseña sobre este libro y su autora, la abogada y mediadora Montserrat Fernández Garrido.

 

 

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 Carmen Sarmiento  

 

Una herencia genética tan revolucionaria como la que tiene Montse Fernández Garrido ha conducido a que la autora de "Tres generaciones rebeldes" sea la tercera de una saga de luchadores y luchadoras contra las injusticias y la iniquidad.

No solo los genes heredados sino las injusticias vividas, han forjado el carácter de esta abogada feminista y rebelde que ha decidido narrar en carne viva su historia y la de su familia.

Conocí a Montse hace ya más de 40 años en el Partido Feminista y he coincidido con ella en grandes acontecimientos como fueron la Conferencia de mujeres en Nairobi en 1985, además de cientos de charlas, entrevistas y conferencias donde siempre me asombró su fervor revolucionario y entrega a la causa de las mujeres.

Hace años, cuando ya nos sentimos amigas, comenzó a contarme la historia de su familia, cuyos miembros fueron víctimas silenciosas de la España franquista.

Su abuelo, su padre y su madre, además de otros miembros de la familia, sufrieron torturas, padecieron cárceles y trabajaron y lucharon sin descanso para conseguir unas condiciones dignas de vida.

Montse nació en la Maternidad de Barcelona, sus padres eran pobres y vivían en una barraca de Badalona en la que se instalaron en 1951 al llegar desde Granada. Su padre, represaliado político por ser republicano y comunista, estuvo encarcelado durante años en catorce cárceles de España.

Fue inscrita como hija de padres desconocidos en un tiempo en los que fueron robados más de 300.000 bebés en nuestro país para ser regalados o vendidos a otras familias. Sus padres tardaron cuatro años en poder cambiarle los apellidos y ponerle los familiares.

La autora recuerda cómo vivían hacinados en una barraca sin agua, sin luz, sin gas sin váter y sin cuarto de baño. Hacían sus necesidades en un orinal que luego vertían en un basurero cercano.

Leyendo estas penurias me he acordado de las condiciones de vida de tantas gentes de los países en vías de desarrollo, cuyas vidas he reflejado en mi serie "Los marginados" para TVE .Bien es cierto que yo también recuerdo haberme bañado en un barreño de latón allá por los años 50. En aquellos tiempos las condiciones de vida de la clase trabajadora en nuestro país, no eran tan diferentes de las que se viven actualmente en algunos países del cuarto Mundo de la miseria.

Su padre, autodidacta en sus largos años de cárcel, enseñó a leer a Montse por las noches junto al brasero, pues no asistió al colegio hasta los ocho años. Con 20 años tuvo que sacarse el graduado escolar para luego estudiar un curso preparatorio para poder entrar en la Universidad tras hacer la prueba para mayores de 25 años. Nada fue sencillo ni fácil para esta mujer que gracias a su férrea voluntad consiguió pasar de la barraca a la Universidad y hacerse abogada.

Durante su infancia vio con frecuencia en su casa a muchos heroicos militantes de izquierdas: socialistas, comunistas y anarquistas que iban a discutir de sus revoluciones para "acabar con la explotación del hombre por el hombre" pero advirtió pronto que las mujeres, algunas de las cuales militaban con ellos, estaban en la cocina sirviéndoles y cargando con todo el trabajo doméstico y el cuidado de los hijos.

Fernández Garrido no quiso para ella esa especie de maldición bíblica. Comprendió entonces que cuando los hombres hablaban de la explotación del hombre por el hombre allí no cabían las mujeres. Decidió que su lucha como mujer tenía que estar fuera de los partidos tradicionales y que debía organizarse con otras mujeres y luchar contra las explotaciones y discriminaciones que solo las mujeres padecen por parte de los hombres bien sean de derechas o de izquierdas, creyentes o ateos, ricos o pobres.

La autora tardó años en saber algo de la historia de su madre y de su abuela mientras que conocía más datos de la vida de su padre y su abuelo el maquis Ollafría, guerrillero antifranquista. Las mujeres fueron las víctimas silenciosas de la España vencida. Ella recuerda la historia de tantas mujeres, incluida su madre a la que quiso tanto, que pasaron la vida visitando las cárceles franquistas para llevar comida a sus maridos presos y sufrieron a su vez vejaciones y persecuciones. Muchas de ellas eran perseguidas y vigiladas por guardiaciviles que seguían sus pasos con la intención de descubrir el paradero de los que ellos consideraban bandoleros y que fueron guerrilleros antifranquistas. Las mujeres de los Ollafría fueron tratadas con crueldad.

A la abuela Leonor le metieron la cabeza en vinagre y después la colgaron mientras la golpeaban con saña.
Muchas mujeres de luchadores antifranquistas fueron detenidas sin derechos procesales. Algunas torturadas, afeitadas al cero y paseadas por el pueblo tras haberles hecho ingerir aceite de ricino. La guardia civil ofrecía al pueblo el espectáculo sádico de verlas hacerse sus necesidades en la calle.

La memoria de todas estas iniquidades ha alimentado la rebeldía de Montse Fernández Garrido que ha dedicado su vida al feminismo y la lucha por la justicia.

Durante años le he oído repetir incansable en tantos foros en los que coincidimos, que no dejará de luchar mientras en nuestro país continúen siendo asesinadas las mujeres a manos de su marido, pareja o ex pareja. Que defenderá a las mujeres militares a las que les han puesto una pistola en la sien y han violado o castigado a hacer flexiones por no besar a un superior.

Montse garantiza en su libro "Tres generaciones rebeldes" que continuará su lucha feminista mientras en el planeta haya 67 millones de profesionales del hogar, el 80 % de ellas mujeres que no tiene salario ni horario. Y denuncia incansablemente que en España hay 70.000 mujeres y niñas mutiladas en sus países de origen, 18000 de ellas en Cataluña.

La autora sabe que como decía Indira Gandhi "nada de lo que realmente vale la pena es fácil", pero seguirá dispuesta a luchar por la abolición drástica de la prostitución y contra los asesinatos machistas. Como la conozco y admiro sé que dejará hasta su último aliento en ello.

 

 

 

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 Carmen Sarmiento, primera  mujer periodista corresponsal de guerra de España