El coronavirus ha enviado al paro a más mujeres que hombres

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Economía y Empleo - Empleo

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La crisis económica que nos ha traido la pandèmia tiene rostro de mujer, de mujeres diversas.

 

Las mujeres más jóvenes, las más maduras, y las que se dedican a los servicios, hasta ahora son las más afectadas por el paro, la dificultad de encontrar trabajo y la precariedad. Los datos indican que la brecha de género en la desocupación restará un billón en el crecimiento mundial. El miércoles pasado, el Ministerio de Trabajo y Economía Social publicó los datos del paro del mes de agosto, que han registrado un aumento de 29.780 personas, siendo 20.327 mujeres, lo que supone un 68,5%. La crisis del COVID-19 ha causado más daño a las mujeres trabajadoras que a los hombres, según refleja el Gabinete Económico Confederal de CCOO. Además, este informe señala que el 58% de las personas que están inscritas en el SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal) son mujeres.

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En AmecoPress han publicado las declaraciones de Elena Blasco Martín, secretaria confederal de Mujeres e Igualdad de CCOO, ha expresado su preocupación tras conocer los datos actualizados del paro “Desde CCOO venimos advirtiendo desde el inicio de la crisis que hay que aplicar una mirada de género a los datos y a las políticas laborales: buena parte del aumento del paro tiene que ver con los sectores más afectados, como la hostelería o el turismo, que están muy feminizados. A esto se suma que somos nosotras, las trabajadoras, quienes sufrimos mayor temporalidad y parcialidad y estamos en las posiciones más vulnerables”  [Mireu el PDF]

 

En Catalunya no se conocen todavía los datos del número total de mujeres que han ido al paro, o que todavía están en un ERTE, pero se supone que será alrededor del 51% que es el porcentaje para todo el estado español. Aunque según las cifras que facilita un artículo de La Vanguardia, del 7 de julio, la pandemia se ensaña con las mujeres trabajadoras. Ellas tienen casi dos veces más de probabilidad de perder la ocupación que los hombres a causa de la Covid 19. Aunque solo ocupan el 39% de la ocupación empelada, se llevan más de la mitad (el 54%) de las pérdidas de ocupación causadas a raíz del coronavirus. [Leer el artículo completo en La Vanguardia]

 

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Estas agobiantes cifras se extraen de un reciente informe de la consultora McKinsey. Las consecuencias económicas de este desequilibrio pueden salir muy caras a la economía mundial. Estas mismas fuentes consideran que si no se toman iniciativas para frenar esta brecha de género en la desocupación, se restará cerca de un billón de dólares al crecimiento económico global en la década próxima. En cambio, si se apostara para reducir estas diferencias y se involucrara más a las mujeres en el mercado laboral, el PIB mundial podría ganar 13 billones para el 2030.

Mayoria de mujeres en áreas más afectadas

 

La pregunta que surge es: ¿por qué la Covid ha golpeado especialmente al colectivo femenino?
Un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicado hace una semana señala cuatro posibles explicaciones. Un primer factor es que las mujeres trabajan mes que los hombres en los llamados sectores sociales, que requieren interacciones personales, como comercio minorista, turismo, acontecimientos.

 

En la administración pública, cuidados sociales, educación, y servicios son las áreas donde las mujeres representan más del 60% de la fuerza laboral en todo el mundo. Todos estos, no solo son trabajos que han estado muy golpeados por el coronavirus, sino que además son actividades en las cuales el teletrabajo es prácticamente imposible. Una segunda explicación es que las mujeres, comparativamente, ejercen sus tareas en el sector “informal” más que los hombres (Esto ocurre sobre todo en los países en vías de desarrollo o en nuestro país, como es el caso de las empleadas del hogar). El hecho de cobrar en negro deja a estas mujeres sin prestaciones como las pensiones o seguro médico. En la hora de despedir, es más fácil prescindir de aquellas que no tienen contrato.

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Mar Gaya, de la asociación 50 a 50 e integrante del Observatorio Mujer, Empresa y Economía, de la Cámara de Comercio, subraya que “La brecha de género se entrelaza con la social, porque las profesiones más remuneradas son aquellas dónde es posible el teletrabajo, mientras que las otras, llevadas a cabo en su mayoría por mujeres, han acabado con pérdida de ocupación, como ha ocurrido con muchas mujeres que se ocupan de los cuidados de los demas”. En su opinión, la pandemia ha puesto en evidencia que ellas son las que acaban sacrificándose durante la crisis, perjudicando sus futuras carreras… “La desigualdad de género se puede multiplicar por tres”, comenta esta economista, experta en políticas de igualdad. (*)

 

Las jovenes  y la brecha digital

Habría que subrayar que las mujeres jóvenes son las más afectadas por las consecuencias económicas de la covid19, según un artículo publicado en el Diario de Terrassa, que se basa en lo que publico el  Institut de les Dones  hace unos meses:  “La crisis está afectando a las más  jóvenes”-se comentaba: “este colectivo de las mas jóvenes, sufren mayor precariedad y pobreza laboral, lo cual las sitúa en un peor lugar para afrontar la situación. Algunos de los sectores más afectados, como el comercio, educación, moda, turismo y hostelería, están altamente feminizados”

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En esta línea, Ana Alarcón, responsable de los programas de empleabilidad de Acción contra el Hambre, remarcaba en una rueda de prensa, que los sectores menos perjudicados, como el tecnológico, están liderados por hombres: “es una realidad que la actual situación afecta más a las mujeres jóvenes que a los hombres por varias razones, pero una de principal es que se dedican a sectores más perjudicados”. [+info Diari de Terrassa]

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Por otro lado, el post-confinamiento ha continuado agravando la precariedad de las trabajadoras del hogar. Muchas mujeres migrantes que limpian casas han perdido el trabajo sin tener opción de cobrar el paro. En Girona, un grupo de mujeres de diversas asociaciones denuncian que cuidadoras de gente mayor trabajan sin seguridad ante la Covid-19. Ellas pertenecen a la asociación gerundense Mujeres Palante, Mujeres Migrantes Diversas  y el primer sindicato del Estado: Sindillar. Estos colectivos que se organizan y reivindican derechos como por ejemplo el acceso a una prestación de paro, denuncian su situación es insostenible.  La administración local gerundense las atiende y visibiliza, al igual que el Consorcio de Acción Social de la Garrotxa. Su directora, Teia Fàbrega, comentaba que, «a partir de la preocupación de los profesionales de los servicios sociales por la situación de las cuidadoras, verificamos que era salvaje, de esclavitud». Este comentario lo hizo en una mesa redonda organizada por el Consejo de Cohesión y Servicios Sociales de Girona con la asociación gerundense Mujeres Palante, representada por Jessenia Lagos; Mujeres Migrantes Diversas, en nombre de la cual habló Carmen Juares, y el primer sindicato de trabajadoras del hogar en el Estado, Sindillar, con Rocío Echeverría como portavoz. [+info Diari de Girona

• Fotos extraidas de los diferentes medios y asociaciones