“Hemos puesto el estigma que sufren las personas con VIH en el centro de la agenda política”

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Empoderamiento y Liderazgo - Movimientos Sociales

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Mercè Meroño es presidenta del Comitè 1º de Desembre (plataforma unitaria de entidades en el ámbito del VIH y sida) y presidenta de Àmbit Prevenció.

 

 

La discriminación de las personas con VIH y sida ha sido el foco del Día Mundial del Sida 2019. ¿Por qué?

Consideramos que la discriminación de las personas con VIH y sida es tanto o más importante que los adelantos médicos y farmacológicos. Por eso lo hemos puesto en el centro de la agenda política. No hay "pastilla" contra el estigma y hay que promover cambios en la ciudadanía para que estas situaciones no se repitan. Todavía tenemos que crear los mecanismos para detectar y evitar discriminaciones, y para acompañar a las personas que las sufren.

La sociedad no parece ser muy consciente de este estigma. ¿Cuáles son las discriminaciones que todavía sufren las personas con VIH y sida?

Efectivamente, las discriminaciones que se producen difícilmente llegan a hacerse públicas o tienen eco en los medios de comunicación. Muchas son indirectas, y por tanto las personas que las sufren tienen pocas garantías para demostrar que han sido discriminadas. Normalmente no inician acciones de denuncia que vayan más allá de comentarlo en entornos próximos o de seguridad.

Podrías poner algunos ejemplos concretos que hayáis detectado desde las entidades que trabajáis en el ámbito del VIH?

Hay personas que han sufrido discriminaciones en el mundo laboral, por ejemplo para acceder a puestos de trabajo, o que han tenido dificultades para mantener el anonimato de su seroestatus. También hemos detectado discriminaciones en la atención a la salud, como por ejemplo en clínicas odontológicas donde se reservan las últimas horas para atender a personas con VIH. Otro ejemplo serían las dificultades para obtener un seguro médico con cláusulas no abusivas.

En la campaña del Día Mundial del Sida habéis insistido en que el Pacto Social contra el Estigma y la Discriminación de las personas con VIH es el instrumento indispensable para empezar a trabajar contra el estigma. ¿Cómo valoráis la campaña?

Hemos tenido mucha visibilidad y eco en los medios de comunicación y por tanto pensamos que la problemática de la discriminación está empezando a llegar a la ciudadanía. Por otro lado, la campaña ha sido avalada y apoyada por el Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias y por el Departamento de Salud.

Las entidades hemos trabajado y luchado mucho por este Pacto Social. Que se haya aprobado por unanimidad, el último 11 de diciembre, en el Parlamento de Cataluña una propuesta de resolución que pedía en la cámara adherirse al Pacto Social, ha sido una alegría después de años de trabajo. Esta resolución insta al Gobierno a poner en práctica las actuaciones previstas en el calendario establecido. Parece que vamos bien encaminadas, puesto que el Pacto Social tiene que ser el principal instrumento político y social en Cataluña para garantizar los derechos y la igualdad de oportunidades de las personas con VIH y sida.

 

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¿Cómo afecta el estigma relacionado con el VIH y el sida a las mujeres en particular?

A las mujeres nos afectan todas las discriminaciones y violencias con mayor intensidad que a los hombres, y también sufrimos más dificultades para incorporarnos o para mantenernos en el mundo laboral, entre otros motivos por la responsabilidad de ser madres.

En el caso de las personas con VIH y sida también las mujeres pueden tener asociados al VIH otros estigmas como, por ejemplo, el consumo de drogas o la prostitución, que todavía empeoran más el estigma que pueden sufrir, así como el miedo al rechazo social o la pérdida de derechos sexuales y reproductivos.

¿Cuáles serían las medidas más urgentes a implementar para poder empezar a hacer frente al estigma?

Hay muchas, pero quizás destacaría el velar por un correcto trato a las personas con VIH en la red pública y concertada de salud, en el sistema penitenciario y en otros servicios y equipamientos sociales. También es urgente la erradicación de la discriminación en el ámbito laboral.

¿Hace falta mucha pedagogía todavía?

Estamos convencidas. Hacen falta campañas de sensibilización que promuevan la lucha contra el estigma, así como el apoderamiento de las personas con VIH.

Hay que establecer programas educativos dirigidos a diferentes colectivos, como por ejemplo jóvenes, profesorado, personal de la red sanitaria y de servicios sociales, y por eso es indispensable la participación e implicación de colegios profesionales, patronal y sindicatos, con una mirada feminista y también interseccional.

Finalmente, tenemos que acordar unos indicadores que midan el impacto de las discriminaciones en las personas con VIH, y que permitan la evaluación y el seguimiento de todas las acciones que se lleven a cabo en este ámbito. Tenemos mucho trabajo por delante, pero las entidades seguiremos perseverando para que todo esto se logre.

¿Cuál sería tu deseo para las personas con VIH en este 2020?

Garantía de derechos. Es decir, una vida sin discriminaciones donde se puedan atender las diferentes situaciones que comporta vivir más años, pero también vivir mejor. Los aspectos sociales y la calidad de vida se tienen que poner en el centro de los cuidados.