Servicio local de teleasistencia: el cuidado de las personas importa

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Vida cotidiana - Cuidados

 

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Aurora García, usuaria del Servicio local de Teleasistencia de la Dipuación de Barcelona

 

En Cataluña, cada vez hay más personas mayores y que viven solas o que tienen un alto grado de dependencia y que son susceptibles de necesitar asistencia inmediata a su domicilio.

Para cubrir esta demanda, en la provincia de Barcelona, la Diputación de Barcelona puso en marcha en 2005 el Servicio Local de Teleasistencia. Se trata de un servicio de atención domiciliaria que funciona 24h todos los días del año, de carácter preventivo, de proximidad y para atender emergencias de cualquier tipo, de salud y de situacions que requieren soluciones rápidas.

 

Según Pachi Rivas Silva, que lleva 10 años al frente como Técnica responsable del Servicio a la Diputación, haciendo la coordinación interna y de interlocutora con la empresa prestadora, Tunstall-Televida, y los municipios de la provincia de Barcelona donde está en marcha, se trata básicamente de un servicio "que cuida de las personas".

De hecho estamos hablando de uno de los servicios más importantes de la Diputación de Barcelona y el servicio social con más implantación territorial por número de usuarios, 87.550 en junio, y por cobertura, respecto a la población de más de 65 años, ya que el 12% de los habitantes de esta franja de edad de la provincia de Barcelona tienen, así como el 30,5% de los mayores de 80 años, 65.418 personas. También es uno de los más grandes por volumen de personas implicadas, ya que incluye unas 300 personas aproximadamente que trabajan en la empresa proveedora más las personas referentes de la Diputación y los referentes de los 310 ayuntamientos donde se presta el servicio.

Tal y como explica su responsable, "el Servicio cubre una prestación garantizada a las personas que lo necesitan para soledad, por edad o por dependencia; la persona que lo requiere lo ha pedir a los Servicios Sociales de su municipio, donde se estudia la situación y se pasa la demanda a la empresa prestadora; entonces instala un terminal conectado al teléfono fijo y un colgante que la persona lleva todo el tiempo que está en su domicilio y que permite llamar de manera innmediata al servicio en cualquier momento".

 

 

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Pachi Rivas, técnica responsable del Servicio de Teleasistencia de la Diputación de Barcelona

 

"Se trata de un servicio universal que en ningún caso se deniega por motivos de lava sino por perfil, que no lo necesiten en realidad, y el 45% de su coste lo asume la Diputación de Barcelona mientras que los municipios pagan el 55 %, restante que, a la mitad de los municipios, se financia con copago; es decir, las personas usuarias tienen que pagar una parte que varía entre unos 8 eur al mes y la gratuidad para las de menos recursos; realmente es un servicio muy asequible por los servicios proporcionados ", explica Pachi Rivas; "Es también un servicio homogéneo e igualitario, ya que da las mismas prestaciones a personas que viven en pueblos pequeños y en ciudades más grandes".

 

Más que un servicio telefónico

Así, hay un Centro de atención central que gestiona en un año unas 3 millones de llamadas, incluyendo tanto llamadas emitidas como recibidas, llamadas de seguridad automáticas o llamadas técnicas de funcionamiento del equipo o de programación. Y es que parte importante del servicio también son las llamadas que se hacen periódicamente a los usuarios para comprobar cómo están o para saber si el terminal funciona correctamente.

Pero el servicio no es sólo telefónico, también tiene una parte presencial en el mismo domicilio cuando se hace el alta y en las visitas de seguimiento que se hacen en función del riesgo o dependencia de las personas, y que se hacen con unidades móviles, 29 en total, que van por toda la provincia, y que atienden también las emergencias de apoyo sanitario y social, que a menudo pueden ser caídas o sustos sin consecuencias sanitarias.

 

También ofrecen un servicio de custodia y movilización de llaves de personas que viven solas con el fin de acceder a su domicilio en caso de ser necesario. Por otra parte, en épocas concretas, como el verano, se hacen campañas preventivas específicas para evitar los efectos de la ola de calor; la campaña este año se han hecho 103.000 llamadas en los últimos 6 meses. Este tipo de campañas a menudo también incluyen material gráfico y actuaciones junto con otros actores como los Mossos.

 

Protocolo anti-maltratos

Una de las prioridades de trabajo de la Diputación de Barcelona es la prevención y la lucha contra los malos tratos a las personas mayores (ver artículo sobre maltratos a gente mayor). Por eso, desde hace tres años, el Servicio de Teleasistencia, como principal vía de contacto con las personas mayores, se quiso hacer un esfuerzo para tratar de evitar esta violencia hacia las personas mayores a través de un protocolo de prevención y detección de malos tratos; según Pachi Rivas, "se formó con todo el personal implicado en el servicio de teleasistencia y al cabo del tiempo se obtuvieron algunos resultados; a partir de ahí se empezaron a analizar las alertas captadas, que se categorizan por niveles y se tratan los 2 y 3 (indicadores suficientes o elevados); así, hemos tenido 636 casos identificados en los últimos 6 meses".

 

En cuanto al sexo de las presuntas víctimas, el 90% son mujeres y el resto hombres; y sobre los presuntos agresores, el 70% son hombres y el 30% son mujeres, principalmente hijos o hijas o pareja de la víctima. El dato "positiva", según Rivas, es que "el 84% de las personas implicadas aceptan un mayor seguimiento y el plan de acción propuesto, todo pactado con servicios sociales, que es quien da la respuesta, pero acompañada en todo momento por el seguimiento del Servicio de Teleasistencia.

 

Perfil usuarias: historias en primera persona

En cuanto al perfil de las personas usuarias del Servicio de Teleasistencia de la diutació de Barcelona, la mitad de los viven solas y el resto acompañadas con una o más personas. Un dato a destacar es que el 74% son mujeres: 64.880 en total, lo que no es de extrañar, ya que hay más mujeres mayores que hombres y muchas más que viven solas; la Pachi Rivas destaca, sin embargo, que "estos servicios de prevención y cuidado no estaban tan aceptados entre los hombres antes pero entre las nuevas generaciones de mayores empiezan a haber más usuarios hombres"

 

Aurora García, de 86 años, es una de las mujeres usuarias del Servicio que, como bien expresa ella, "vive sola, pero no está sola" Originaria de Almadén de la Plata, Sevilla, hace 30 años que vive en su acogedor piso de Santa Coloma de Gramanet, ciudad donde vino hace ya 58 años con su segundo marido, que murió hace 5 años, tras una larga enfermedad que hizo que contrataran el servicio de teleasistencia; después de su muerte, la Aurora encontró que viviendo sola, le convendría mantener el servicio. Y es que, a pesar de su inseparable perrita Furia, que es la que le hace salir a la calle cada día, la Aurora sólo cuenta con un hermano mayor que vive en Hospitalet y con la inestimable ayuda de Antonia , que viene dos veces a la semana a ayudarla con las tareas domésticas, así que este servicio es su vía más directo con el mundo en caso de emergencia o necesidad. "Estoy muy satisfecha por el servicio; por lo que dan lo que se paga no es nada; para mí es el mejor servicio que se ha podido inventar para las personas mayores ", explica la Aurora, que paga 22 euros trimestralmente por el servicio, que incluye un detector de humos, para evitar sustos como el que tuvo cuando hace unos años se dejó una cazuela al fuego de la cocina.

 

 

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Aurora García con su perrita Furia- Foto: Elena Tarifa

 

"Siempre que lo hemos necesitado a través del Servicio nos han llevado al hospital, tanto a mí como a mi marido; me llaman para ver cómo estoy, para darme consejos como en verano no salir en las horas de mucho calor, ver mucha agua .... se preocupan muchísimo, tanto de día como de noche; al menos una vez al mes llaman y yo también llamo de vez en cuando para ver que el servicio funciona ", nos cuenta una Aurora que, a pesar de su vitalidad y aparente buena salud, ya no puede estar mucho tiempo de pie cocinando, empieza a tener olvidos, así como también las dolencias típicas de la edad, tales como lumbalgia y artrosis de rodillas, después de una larga vida de trabajo duro primero en campo, después sirviendo y haciendo de mujer de la limpieza para luego trabajar durante 23 años en el comedor de la residencia de ancianos Ramon Berenguer de Santa Coloma, trabajo que le permitió obtener una pensión de jubilación propia. "El colgante lo llevo siempre, incluso se me olvida a menudo sacármelo para salir a la calle, donde no funciona; por eso yo sólo pediría como mejora que el servicio también pudiera funcionar fuera de casa ", reclama una satisfecha Aurora, que por suerte no ha tenido que utilizar mucho el servicio de teleasistencia para muchas emergencias.

Otra usuaria del Servicio de teleasistencia de la Diputación de Barcelona que vive sola es Isabel Andújar, que vino desde un pueblecito de Granada el año 57, con 22 años y ahora tiene 84; vino con una tía suya, al ser huérfano desde los 4 años, y es aquí que conoció a su marido, con el que siempre ha vivido en el Barcelonès, en Badalona y Sant Adrià del Besòs, donde se encuentra su domicilio actual.

 

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Isabel Andújar- Foto: Elena Tarifa

 

Isabel Aldújar es un ejemplo de anciana suficientemente autónoma que vive sola desde que hace 10 años murió su marido, pero que está acompañada por un entorno familiar cercano, ya que su hija vive en el mismo municipio y sus nietos vienen casi cada día a comer, y también en contacto directo con sobrinos y sobrinas por todo el territorio, y que cuenta con una salud relativamente buena, a pesar de tener la espalda y las rodillas mal por la artrosis, después de una larga vida de trabajo físico duro, como muchas otras mujeres de su generación. Es usuaria del servicio, después de que su hija, que trabaja en el ayuntamiento de Sant Adrià, le recomendara, preocupada porque le pasara algo viviendo sola con su edad. Isabel es muy activa, viaja mucho, y está muy contenta con el servicio, al que avisa cuando tiene que estar fuera de casa unos días, y desde donde recibe llamadas de seguimiento regularmente, ya que "por suerte no he tenido de utilizar el servicio por ninguna emergencia todavía, pero son muy simpáticos cuando hablo con los operadores ", explica Isabel. Y es que, según la responsable del Servicio a la Diputación de Barcelona, Pachi Rivas, la proximidad y humanización del Servicio, tanto telefónico como presencial, es capital ya que "es un servicio se basa en la confianza, las personas cuentan cosas que no explican a sus familias". 

 

Apuesta por la innovación y la personalización del Servicio

Tal y como explica Rivas, "queremos dar un servicio cada vez más personalizado más adaptado a las necesidades de cada persona; esto hace que hay personas de las que se hace más seguimiento y tienen más apoyo tecnológico; así, ha han dispositivos específicos para personas con movilidad más reducida y dispositivos para, por ejemplo, detectar humos o falta de movimiento en un domicilio durante un periodo determinado de tiempo ".

 

Así, hay toda una gama de tecnología asociada que son básicamente dispositivos periféricos de seguridad: unos de detección de caídas y los dispositivos de movilidad / pasividad para hacer control de presencia (salta una alarma cuando no detecta movilidad en un lugar de paso habitual) , detectores de gas y de monóxido de carbono y de humo y fuego; "En total en junio teníamos 16.285 domicilios en la provincia con dispositivos de seguridad específicos", destaca la técnica de la Diputación de Barcelona..

 

También se ha querido adaptar el servicio a colectivos con necesidades específicas, como con un colgante adaptado a personas con dificultad de movilidad en las manos y uno adaptado para personas sordas o con problemas en el habla; también hay un de teleasistencia móvil para cuando estás fuera del domicilio pero en un radio no muy grande, principalmente para personas que viven en entornos rurales.

 

Así pues, todas las personas usuarias se clasifican en tres perfiles principales (preventivos y de situación más compleja) El perfil de riesgo alto es el que no tiene relaciones sociales; "Este factor es más determinante para delimitar la fragilidad de la persona que el indicador de salud", explica la responsable del Servicio, "así como también las que tienen situaciones emocionales y familiares complicadas o una situación habitacional precaria". "El hecho de implementar continuamente un modelo de prestación personalizada ha mejorado mucho la calidad del servicio; sobre todo se trata de atender a las necesidades concretas de cada persona ", remarca Rivas.