Mujeres llaman a la unidad frente a las ciberviolencias

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En la jornada "Ciberviolències i participació política de les dones", realizada en el marco de actos del 8M, las feministas compartieron experiencias y estrategias para hacer frente a una creciente forma de violencia machista.

"Su novio difundió en Internet un vídeo sexual suyo. Ella acabó suicidándose. Ese vídeo continúa circulando por las redes". Así fue como la jurista feminista Laia Serra hizo aterrizar a la audiencia que la escuchaba sobre el hecho de que la violencia de género en Internet es algo real y, además, que sus consecuencias se trasladan al plano físico. Tal y como dijo Leila Nachawati: las ciberviolencias forman parte de un cotinuum de violencia patriarcal "y así hay que abordarlas". Y, para ello, los Estados deben reconocerla como violencia y aplicar los instrumentos internacionales de Derechos Humanos.

 

 

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Participación en la segunda mesa.

 

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Laia Serra y Núria Vergés, primera mesa.

 

Así, y con mucha asistencia, comenzó la jornada "Ciberviolències i participació política de les dones" realizada en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) el 5 de marzo, donde participaron, en una primera mesa: Laia Serra de Dones Juristes y Núria Vergés de Donestech; y en la segunda mesa: la alcaldesa Ada Colau, la escritora y periodista Cristina Fallarás, la activista feminista Alicia Murillo, la activista gitana Silvia Agüero y la comunicadora y activista feminista Miriam Hatibi, donde además moderó Andrea Momoitio, de Píkara Magazine. Además de la conferencia inaugural realizada por Leila Nachawati, de la Asociación para el progreso de las comunicaciones, la presentación de la jornada fue llevada a cabo por María Palomares, directora de la Fundación Calala Fondo de Mujeres.

 

La inacción del Estado

La jornada comenzó denunciando la inacción del gobierno del Estado español ante las ciberviolencias y señalando el gran vacío jurídico que existe al respecto. No es hasta 2015 que se comienza a cuestionar si una situación de violencia digital realmente afecta a la vida cotidiana de una mujer.

Desde la perspectiva internacional, la protección online comenzó en 2006. Se ha tardado bastantes años en vincular los Derechos Humanos a la esfera digital, actualizándose esta legislación hace muy poco. Por su parte, América Latina ya se está abriendo camino a nivel legislativo, donde existen leyes de protección a las mujeres en línea.

Por todo ello, el 4 de diciembre, Laia Serra y la revista Pikara Magazine, con el apoyo de Calala Fondo de Mujeres y Front Line Defenders, registraron en el Congreso, un informe sobre las violencias de género en línea en el que se incluyen una serie de recomendaciones al Gobierno. Por ejemplo, se pide la elaboración de una legislación específica, así como la reformulación de la ya existente relacionada con las violencias, además de adoptar medidas dirigidas a las plataformas intermediarias de internet, como las empresas propietarias de las redes sociales más utilizadas.

En la jornada se dijo que las empresas que gestionan redes sociales también son responsables de las violencias. Facebook, Twitter, Gmail son grandes corporaciones del norte global con intereses lucrativos y privativos que reproducen dinámicas neoliberales de colonización, así como el sistema heteropatriarcal que expulsa la diversidad y constriñe la libertad de expresión de las mujeres.

 

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Laura Pérez, Ada Colau y Marta Cruells del Ayuntamiento.

 

Sacando el potencial de las redes

Como resultado de este control privado de las redes, desde los inicios de Internet, siempre hubo feministas que querían sacar el mayor potencial a las posibilidades de comunicación y organización horizontal que ofrecían las redes.

Como bien explicó Cristina Fallarás, los medios tradicionales siempre han funcionado con una inversión de capital, unas jerarquías y unas verticalidades solo disponibles para los hombres. Y de repente, con las redes sociales aparece una horizontalidad común construida desde el testimonio y no desde la abstracción y sin necesidad de capital.

Así, la violencia ya no es abstracta, sino que se identifica a los agresores (las propias parejas y exparejas y machitrolles que parecen tener mucho más tiempo libre que las mujeres para, además, juntarse y crear discursos comunes) y se crea una memoria colectiva. Y cuando ésta existe, es un arma que no tiene fin.

 

¿Estrategias?

Para construir estrategias colectivas, se necesitan identificar experiencias individuales de aquellas mujeres que sufren estas ciberviolencias. Las políticas, las periodistas, las youtubers, las activistas feministas destacadas, son un claro objetivo.

Por ello desde la organización de las jornadas se invitó a mujeres destacadas, como Ada Colau, Miriam Hatibi, Silvia Agüero, Alicia Murillo y Cristina Fallarás, para que compartieran sus experiencias.
Todas ellas coincidieron en que denunciar no es una opción válida, ni eficaz, ni eficiente y que, por lo tanto, hay que crear otras estrategias.

Al respecto, Ada Colau resaltó la necesidad de que desde el movimiento feminista se logre un consenso sobre un protocolo de mínimos para actuar frente a las ciberviolencias. Cristina Fallarás, por su parte, recalcaba que las "estrategias las crean ellos para atacarnos y que nosotras contamos con la verdad de los testimonios".

Ignorar, contestar, aprovechar el tirón para viralizar contenido relevante, ¿o tal vez ironía y buen humor? ¿Qué hacer?

 

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Asistentes atentas al debate.

 

Unión, sí; abstinencia, no

Lo que sí estuvieron de acuerdo es que los espacios seguros y de afinidad, tanto dentro como fuera del activismo, son claves para poder compartir estas emociones. Al respecto, Miriam Hatibi recalca la importancia de decir que estas situaciones afectan a las mujeres para, luego, poder reflexionar individual y colectivamente y hacerles frente.

Por su parte, Silvia Agüero insta a gitanizar el feminismo: "Que cuando nos toquen a una, salgamos las cuatrocientas primas", para que no vuelvan a decir que estamos dividiendo la lucha feminista. "Lo que estamos haciendo es identificar a nuestro único agresor y es el sistema patriarcal, en forma de macho-payo-blanco-antigitano-lesbófobo-homófobo, cis, etc.".

Agüero habla de sus estrategias partiendo de que el pueblo gitano lleva 600 años resistiendo a un Estado español que ha hecho más de 200 leyes antigitanas. De esta forma, utiliza la ironía y el humor para hacerles frente, al mismo tiempo que destaca la falta de originalidad de los ataques que recibe; sin embargo, no puede luego sentir miedo cuando recibe mensajes que afirman que "El Holocausto se quedó corto".

Finalmente, Alicia Murillo afirma que su labor no es discutir, ni educar por las redes, que para eso "bastante tiene con los hijos", y que, si quieren educarse, que le paguen por ello.

Y es que, autocensurarte, cerrarte la cuenta y callarte no acaba con estas violencias, sino que acaba reproduciendo el silencio en el que el sistema patriarcal quiere a las mujeres. Las redes deben ser feministas.