La alusión al 1-O en el manifiesto de la huelga feminista

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Opinión - Opinión: Economía y Empleo

 

Roser Ros Rius

 

OPINIÓN

¿Por qué la alusión al 1-O rompe la unidad del Manifiesto de la huelga feminista?
Beatriz Silva (fundadora de Federalistes d'Esquerres y miembro del PSC) y Núria Parlón (alcaldesa de Santa Coloma) afirman, en un artículo de un periódico de Barcelona, que condenar la situación política catalana actual en el Manifiesto del 8M fragmenta el movimiento feminista.


Según la autora del artículo, Cristina Sen, las dos políticas señalan que el undécimo párrafo (de un total de treinta y ocho) es de corte claramente soberanista y ha generado que algunas plataformas, como el Movimiento Democrático de las Mujeres o Municipios Libres de Trata se planteen unirse al manifiesto de los colectivos feministas españoles porque buscan una declaración unitaria al margen de cuestiones partidistas.

Así es como se ha conseguido que, este año, nuestro Manifiesto sea noticia en La Vanguardia.

Tristemente, no porque los medios -Oh, por fin!- nos brinden el privilegio de su atención, sino por el undécimo párrafo. Cabe, pues, analizarlo detenidamente para descubrir las razones que han llevado a dos personas acostumbradas a la terminología política a adjetivar dicha condena como separatista y partidista.

El prefacio del undécimo, sin embargo, es un clamor a las sufragistas, las mujeres que lucharon en la Guerra Civil, las anticolonialistas, antimperialistas, las mujeres de "los márgenes" y aún más: feministiza la lucha de las migrantes porque "Somos mujeres libres en territorios libres". Todo un reconocimiento sororario, pues, que parece no poderse aplicar a una lejana e innombrable realidad: Cataluña.

Pareciera, así, que, en el fondo, prevalece una trampa muy común en los discursos políticos en los que se esconden intereses soberanistas y partidistas, pero no los de la sagrada unidad española y la falsa izquierda liberadora.

Para empezar, defender el derecho a la autodeterminación de los pueblos como algo fundamental e inalienable es integrador. Lo es porque permite referéndums binarios y, por ende, incluyen la opción unionista (e incluso, la absentista; es decir, son terciarios). Además, huyen del sistema político partidista hegemónico y, en consecuencia, se pregunta a la ciudadanía directamente (democracia directa). Así es como el derecho a la autodeterminación se relaciona directamente con la lucha feminista, ya que es un acto de libertad, la de decidir el propio futuro.

La trampa se muestra más clara si se considera que las dos políticas, activas y miembras de partidos bien consolidados en el sistema, llaman al reconocido periódico para publicitar que el undécimo es fruto de miembras de la CUP y de los CDRs. Personalmente, el año pasado asistí a las reuniones preparatorias del 8M como representante de tres grupos no partidistas: Feministas por la Independencia, sectorial de mujeres de la ANC y Mujeres No Estándares (mujeres con diversidad funcional) y no recuerdo ningún boicot al Manifiesto por el hecho de no incluir nuestra realidad (aunque algunas estábamos muy en desacuerdo). Al contrario, seguimos la huelga a la par de nuestras compañeras, pues nosotras sí entendemos que ésta es una lucha conjunta y no nos vamos por un undécimo párrafo.

Pero aún hay más. Muchas de estas mujeres indignadas por añadir un trozo de texto que muestra la diversidad de una lucha que, efectivamente, es internacional (la feminista), son las primeras en defender la diversidad dentro del movimiento y no dudan en levantar banderas palestinas e indigenistas cuando conviene. ¡Eso sí, siempre se autodenominan internacionalistas! Quizás sea hora, pues, de analizar también brevemente este concepto. Internacionalismo se opone a nacionalismo en tanto que es un principio de cooperación entre naciones. Por tanto, nace y descansa sobre la idea de nación.

Nosotras, que nos autodenominamos feministas, podríamos ir cambiando la configuración del mundo en estados-nación, que tantas guerras inútiles ha producido, sea por la existencia de falsas fronteras que oprimen a las comunidades agrupadas libremente, o por el trasfondo romántico-hegeliano idealista de un estado absoluto opresor. Cambiemos, pues, el significado de internacionalismo, llenándolo de actos de reconocimiento a las comunidades diversas del mundo, como sería el de no adjetivar el reconocimiento de la diversidad de los pueblos en clave nacionalista, o sea, separatista y soberanista. Sólo así desafiaremos las fronteras nacionalistas y tejeremos lazos entre nosotras, las mujeres. Entendamos, pues, la pertenencia a una comunidad, no como una amenaza, sino como una riqueza más de las mujeres, al mismo nivel que la identidad sexual, la de funcionar por el mundo, etc.

Y, sobre todo, hablemos claro y de todo, como hermanas, cara a cara y des de la sinceridad más profunda, sin máscaras que obstaculicen nuestra lucha colectiva por la libertad total de las mujeres en todos los ámbitos. Condenemos la homogeneidad y el discurso único de los poderosos y celebremos la diversidad, porque no puede haber unidad sin diferencias: no cabe el amor (o la sororidad) sin contemplar la unicidad del otro. Yo, al igual que muchas mujeres no partidistas ni nacionalistas, celebro el undécimo, pues me une a la diversidad intrínseca de cada mujer.

 

* Artículo en La Vanguardia

 

 El párrafo, en concreto, reza así: “Per aconseguir una vida lliure de violències cal actuar en tots els àmbits de la nostra vida. A Catalunya estem vivint una escalada de repressió: càrregues policials l’1 d’octubre amb denúncies a agressions sexuals. Les feministes estem compromeses també en al defensa de la democràcia i de les llibertats al nostre país i entenem que la criminalització i/o judicialització de formes pacífiques de protesta social i reivindicació política també són formes de violència institucional que hem de denunciar. Per això, denunciem l’aplicació del 155 de la Constitució espanyola i exigim la seva immediata suspensió”.