Dolors, no nos encerrarán las ansias de libertad

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Iniciamos unas semblanzas de las Conselleres en prisión y exilio

SEMBLANZA

Hoy sopla la tramontana. Hemos dejado atrás los días cálidos y llega el frío. Hoy es otro día triste. Las injusticias se van amontonando e intentan llevarse nuestros derechos.

Diez personas honestas, honradas y trabajadoras incansables han pasado a estár privadas de libertad... Los dos Jordis y ocho consejeros y consejeras del gobierno de la Generalitat de Catalunya, personas escogidas democráticamente por la población, están en la cárcel por sus ideas políticas y por defender el mandato democrático surgido de las urnas. Están tras las rejas por defender la democracia y por defender nuestros derechos y nuestras libertades. Ayer nos encarcelaron también.

La barbarie que comenzó la ofensiva del estado el día 20 de septiembre no deja de ser mayor cada día. Han cruzado todas las líneas rojas. La represión a la que nos somete el Estado español es una vergüenza. Es la agresión más grande a la democracia.

Dejadme hacer una mención especial a la consejera Dolors Bassa. He estado dos años trabajando con ella como responsable de comunicación del departamento que encabezaba, el departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias. Dolors, valiente, trabajadora, impulsiva, sincera, temperamental y un poco terca, pero ante todo, buena persona. Siempre con una sonrisa en la cara, siempre predispuesta, cercana a la gente y con gran premisa de trabajar incansablemente para hacer un país más justo y más digno para las personas más vulnerables. Siempre nos decía: "Mira que trabajamos, ¿eh?, pero ¡qué bien que lo pasamos! Disfrutémoslo porque trabajar para la gente y hacer políticas sociales es lo más gratificante".

Cada gesto cotidiano me hace pensar en ella. Pienso que es injusto cortar las alas y privar injustamente a alguien de su libertad. Me alienta pensar que ella quiere que sigamos su lucha, con perseverancia, de forma pacífica y con serenidad hasta conseguir nuestra libertad.

Mi hijo Andreu, que tiene 6 años, me preguntaba, cuando la vio por la tele, ¿por qué estaba en prisión si a la cárcel sólo van las personas malas? No sé cómo explicarle tanta injusticia.

Pienso en la madre de la Dolors, en sus hijos, en su nieta y en toda su familia. Pienso que está encerrada injustamente, al igual que el resto de consejeros de nuestro gobierno legítimo y los Jordi. Vienen fechas duras, como la Navidad, y duele imaginarse que nuestros presos y presas políticas probablemente no estarán con sus allegados. Pero quiero creer que un día muy cercano el bien vencerá el mal, porque nos lo merecemos.

Pienso que nuestro gobierno legítimo está encerrado por su dignidad y por su generosidad.

 

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Nos están apagando la rebelión de las sonrisas, pero la rabia y la tristeza que sentimos hoy debe convertirse en fuerza para hacer volver a las personas que nos representan en el Gobierno y los Jordi a casa. Nos quieren reprimir, humillar, acallar, aniquilar nuestras instituciones, pero no lo conseguirán.

Tienen la fuerza de la violencia y de la opresión. Aquí tenemos la fuerza de la gente, y eso es lo que les da miedo. Somos un pueblo unido, combativo, pacífico y luchador.

La nuestra es una causa justa que nace del mandato popular de las elecciones con más participación de la historia y que fue refrendada el 1 de octubre heroicamente a pesar de la represión policial. Sabemos que las elecciones del 21D son ilegítimas, pero son el mejor camino para defender la República y responder democráticamente al 155.

Las urnas no nos dan miedo. Nunca nos darán miedo porque las urnas serán siempre nuestras. El día 21 de diciembre reventemos las urnas con votos. Porque estoy convencida: ganaremos.

Como dice la canción de Lluís Llach: «Más lejos, tenemos que ir más lejos de los árboles caídos que nos aprisionan y cuando los hayamos ganado tened bien presente no deteneros.» ( Més lluny, hem d'anar més lluny dels arbres caiguts que ara ens empresonen i quan els haguem guanyat tingueu ben present no aturar-vos.)

Dolors, hoy sopla la tramontana que tan bien conoces, que tanto sopla en Torroella y en el Montgrí. Hoy y cada día, nos levantamos y persistiremos. Y no nos detendremos para volver a casa porque nosotros somos el viento.

 

Laura Aubert

Laura Aubert Ribas, Periodista