Sobre el tratamiento informativo de los atentados en Cataluña

Atención, abrir en una nueva ventana. PDFImprimirCorreo

Opinión - Opinión: Medios de Comunicación - TICS

 Catalunya  llaç negre 

COMUNICADO DE PRENSA

La Xarxa Internacional de Dones Periodistes i Comunicadores de Catalunya – Red Internacional de Periodistas con Visión de Género, XIDPIC.CAT-RIPVG, expresa -desde el ejercicio del periodismo con visión de género, incluyente y democrático- su más absoluto repudio al tratamiento de la información realizada por algunos medios generalistas catalanes y diversos del estado español durante las primeras horas y días después de los atentados en Cataluña, perpetrados en Barcelona y Cambrils, al parecer  planificados en Alcanar y Ripoll, contando con otra víctima de Vilafranca.

Estamos infinitamente decepcionadas por lo que esto significa: el uso indiscriminado de imágenes y mensajes de odio disfrazados de elucubraciones, no hacen más que acabar de desprestigiar una vocación de servicio, que no debería intentar manipular ya sea por motivo estético a quienes nos buscan con el único fin de que seamos sus ojos, sus oídos, sus bocas e incluso sus silencios en los lugares de los hechos. Si: manipular y mentir, esteticamente es feo, y se nota.

Ante la inmediatez de información necesaria para toda la ciudadanía, diversos medios de comunicación han faltado -a nuestro criterio profesional y humano- a cada uno de los preceptos del código deontológico del periodismo, que regula el comportamiento de los informadores a través de las recomendaciones que deben ser puestas en práctica a la hora de entregar la información, sobretodo en hechos tan delicados como los vividos durante las últimas horas.

El respeto a la verdad, investigar los hechos, perseguir la objetividad aunque se sepa inaccesible, contrastar los datos con cuantas fuentes periodísticas sean precisas, enfrentar -cuando existan- las versiones sobre un hecho, respeto a la presunción de inocencia, rectificación de las informaciones erróneas y, por encima de todo: diferenciar con claridad entre información y opinión.

Cada profesional que se autodenomine "periodista", ha de tener como premisa que nuestra profesión tiene como fin último democratizar la información y esta ha de ser recolectada, sintetizada, jerarquizada y publicada, habiéndose antes confirmado y verificado sus fuentes, para posteriormente transmitirla al público a través de los medios de comunicación, sean cuales fueren.

Quien se considere "periodista" se rige, primero que todo, por su deber deontológico y, después, por la supuesta independencia de los medios respecto a los poderes políticos y económicos.

Quienes se tengan por "periodistas" son personas que están sujetas a su obligación de actuar con la mayor diligencia posible en el acceso a las fuentes y en el contraste de opiniones confrontadas. Se trata de acudir al sitio donde está pasando o ha pasado algo e intentar informar de la manera más neutra posible, desde su perspectiva, investigando, entrevistando, preguntando, observando e intentando entender los hechos para que quienes consuman su información, sean realmente bien informadas e informados. Será la ciudadanía quien elija consumir de uno u otro medio de comunicación, pero esta decisión, se debe tomar en base a hechos reales y no a elucubraciones o -directamente- a opiniones que mezclan de manera absolutamente arbitraria ideologias o creencias, y no hechos puramente tal quales.

Quien se autodesigne "periodista" o tenga tribuna como opinador u opinadora, tiene el deber de -en casos como el de los atentados perpetrados en Catalunya- ayudar a tranquilizar a la población en base a datos reales, evitando utilizar las primeras emociones, frustaciones, miedos y odios, para transformar los sentimientos de la población en armas de uno o más sectores de los grupos de poder para transformar hechos puntuales en puntas de lanza con otros objetivos que no son el de informar y tranquilizar, sino todo lo contrario.

Quienes se autodefinen "periodistas", tendrían que haber estado a la altura -al menos- de la comunicación difundida por los Mossos d'Esquadra (la policía catalana), quienes iban ofreciendo información a través de diversos medios y redes sociales, en tres idiomas, informando, tranquilizando y asesorando a la ciudadanía.

En la dinámica colectiva que generan los atentados, las y los periodistas deben dar el protagonismo a las mujeres y hombres que los sufren, alejándose de patrones y jerarquías informativas patriarcales y acercándonos más a nuestra sociedad plural de género, culturas, religiones... Por ello el cuidado de un uso del lenguaje no sexista ni discriminatorio es fundamental.

Mientras profesionales de la salud dejan sus vacaciones y ofrecen sus servicios porque así lo han jurado, mientras gente de la calle ofrece agua y alimentos a personas retenidas en sus coches por horas o mientras gente anónima hacía largas colas para donar sangre, mientras taxistas recorren gratis las ciudades transportando a las personas afectadas, mientras camareros y camareras, personal de tiendas y de otras oficinas ofrecian refugio y calma a las víctimas, que sean personas que se autodenominen periodistas y opinadoras quienes especulen y manipulen, no merecen la profesión. Merecen nuestro total repudio.

Ser periodista es, ante todo, ofrecer verdad y humanidad.

La ciudadanía durante estos traumáticos eventos demostró más valía ética a la hora del tratamiento de la información que muchos de los medios que nos informan a diario.

 

 

logo xidpic.cat

 

Barcelona, 19 de agosto de 2017

 

"La calle más alegre del mundo, la calle donde viven juntas a la vez las cuatro estaciones del año, la única calle de la tierra que yo desearía que no se acabara nunca, rica en sonidos, abundante de brisas, hermosa de encuentros, antigua de sangre: Rambla de Barcelona".

Federico García Lorca 5 de junio de 1898 - 18 de agosto de 1936)