La mujer africana prioridad en la ‘diplomacia preventiva’

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Empoderamiento y Liderazgo - Paz y Resolución de conflictos

Diplomacia-Preventiva

 

La Agenda Mujer, Paz y Seguridad debe salir de la teoría y pasar a la práctica según afirmaron en un debate sobre Diplomacia Preventiva, la expresidenta de la República Centroafricana, Catherine Samba-Panza, la periodista de la República Democrática del Congo, Caddy Adzuba laAsesora Principal del Secretario General de la ONU Kyung-wha Kang y la presidenta de la Fundación Mujeres por África, María Teresa Fernández de la Vega. También plantearon la creación de un Comité de Mujeres Africanas de Países en Conflicto, con el apoyo de la ONU.

 

 

El debate sobre Diplomacia Preventiva, tuvo lugar el 21 de marzo en Casa África que propicia activamente, desde su sede en las Islas Canarias, las relaciones con los países subsaharianos. El encuentro reunió a personalidades de distintos organismos multilaterales africanos y contó con el apoyo de Naciones Unidas y la Unión Europea. Los temas se focalizaron en 3 paneles: 1. Diplomacia para la paz y la prevención del extremismo, 2. El papel de la mujer en la paz de África, y 3. Paz y desarrollo en África y el papel de los Organismos multilaterales en la región. 

 

CasaAfrica.es

Sede de Casa Africa en Las Palmas de Gran Canaria (foto Casa Africa)

 

Algunas consideraciones iniciales expresaban que, en la actualidad, “los conflictos son más intraestatales que interestatales”, además que “el 70% de los temas tratados en el Consejo de Seguridad (de Naciones Unidas) son africanos” y, en consecuencia, “hay que mejorar la capacidad de respuesta” a esas crisis y “priorizar las amenazas potenciales a la paz y la seguridad”.

 

Énfasis en organizaciones y movimientos femeninos

La prevención y la construcción de la Paz en el continente africano, por tanto, constituyen uno de los desafíos de la comunidad internacional. Y aunque “son  cada vez son más los casos de transición pacífica en el poder, de buena gobernanza y desarrollo democrático”, en África son sólo conocidos los conflictos. Por ello, el encuentro internacional se centró en “el papel que juegan y pueden desarrollar las organizaciones regionales y sub-regionales”, como también “el papel de la sociedad civil, con énfasis en las organizaciones y movimientos de mujeres, que realizan una importante contribución al cambio en África Subsahariana”, según datos de la organización.

Desde la Resolución 1325 de la ONU del año 2000, que inauguró la Agenda Mujer, Paz y Seguridad, la igualdad entre mujeres y hombres en los procesos de paz se ha considerado una condición ineludible para la paz y seguridad internacionales; incluso se reforzó ese papel de la mujer en la prevención y mediación, como también la necesidad de crear mecanismos que contribuyan a lograr una aplicación efectiva de esa Agenda, con la Resolución 2242 del 2015, la octava de la serie que arrancó con la 1325. Pero sigue fallando en el terreno. Por eso uno de “los objetivos de la reunión era pasar de la teoría  la práctica y reducir las diferencias entre la norma y la realidad” en los contextos concretos.

 

images Desde l'a izquierda Fdez de la Vega, Kyung-wha Kang, Catherine Samba-Panza y Caddy Adzuba (foto Casa Africa)

 

Formar en prevención y mediación de conflictos

El panel 2, consideraba, por tanto, que en el África subsahariana “el empoderamiento de las mujeres y un mayor papel (de ellas)… es particularmente necesario para reforzar la cohesión social, la buena gobernanza y, en definitiva, construir sociedades pacíficas que trabajen por la prevención de conflictos”. Y lo más importante para conseguir la promoción de la paz y la estabilidad regional es “la formación de mujeres en diplomacia preventiva y  mediación” de conflictos.

En los debates se plantearon cuestiones tales como si las mujeres estaban suficientemente representadas o deberían promoverse ‘cuotas’ en los organismos de prevención y procesos de mediación de conflictos, o cómo podrían darse pasos en este sentido; también cómo podían las ONG y la sociedad civil cooperar con las instituciones internacionales en esa Agenda Mujer, Paz y Seguridad en África.

En sus conclusiones, las participantes en ese panel, Catherine Samba-Panza expresidenta de la República Centroafricana (RCA), Caddy Adzuba, periodista de Radio Okapi (un emisora que promociona la misión de la ONU en la República Democrática del Congo (RDC), Kyung-wha Kang Asesora Principal del Secretario General de la ONU y la presidenta de la Fundación Mujeres por África, María Teresa Fernández de la Vega, consensuaron distintas ideas clave sobre la base de que la Agenda Mujer, Paz y Seguridad tiene un amplio margen de mejora.

Entre ellas, que la Resolución 2242 “nos llama a ponernos manos a la obra para salvar la distancia que separa la teoría de la práctica”; que “propiciar la participación de mujeres en negociaciones de paz y en actividades ligadas a la prevención de conflictos supone la incorporación de más de la mitad de la población a las soluciones”; las lideresas son las personas “clave a las que la diplomacia preventiva debe dirigirse. Se deben llevar más mujeres a las mesas de mediación y se debe poner el acento en su formación”.

 

Kyung-wha Kang UN PhotoJean-Marc FerréLa asesora Kyung-wha_Kang (UN_PhotoJean-Marc_Ferré)

 

 

Las cuotas son necesarias, pero no suficientes

 

También se consideró que “las cuotas adoptadas para favorecer la visibilidad y la participación de las mujeres son necesarias, pero no suficientes. El papel de las mujeres en los procesos de adopción de decisiones debe llegar hasta las últimas fases para que sus aportaciones no se pierdan”. Y quizás lo más importante, surgió la petición de crear “nuevos marcos de participación, como un Comité de Mujeres Africanas de Países en Conflicto, con el apoyo de las Naciones Unidas”, con “mujeres propuestas por los propios países”.

 

Asimismo se resaltó la importancia de “reforzar la visibilidad de las mujeres” para que puedan “nombrar a otras mujeres profesionales y preparadas, en puestos que, normalmente estarán en manos de hombres” y se insistió en la tarea de “identificar a las organizaciones y redes de mujeres existentes” como también afrontar “el gran reto que supone la financiación de las organizaciones de mujeres, esenciales para la paz en la región”.

En la mesa del panel 1 sobre Diplomacia y prevención del extremismo, la portavoz era  Halima Ahmed, Comisaria de Asuntos Políticos, Paz y Seguridad de la CEDEAO (Comunitat Econòmica dels Estats de l'Àfrica Occidental).La portavoz del panel 3 sobre Paz y desarrollo en África y el papel de los Organismos multilaterales en la regiónfue Aisha L. Abdulahi, Comisionada saliente para Asuntos Políticos de la Unió AfricanaLa vicepresidenta del Estado español, Soraya Sáenz de Santamaría inauguró las sesiones.

 

 

Fundación Mujeres por África

Fdez de la Vega y Delphine Borione despuès de la firma (foto F. Mujeres por Africa)

 

Empoderamiento y proyectos para las mediterráneas

Fernández de la Vega, hha conseguido, a su vez, que la Unión para el Mediterráneo (UpM) se implique con la Fundación Mujeres por África al firmar a finales de enero un acord de col·laboració   para la promoción del empoderamiento de la mujer en el Mediterráneo, a través de proyectos y actividades conjuntas. El Convenio se firmó en el marco del II Foro Regional “El Mediterráneo en acción: la juventud para la estabilidad y el desarrollo”. La secretaria general adjunta de Asuntos Sociales y Civiles de la UpM, Delphine Borione, también estuvo presente en la ceremonia.

 

Aparte de proponer iniciativas que promuevan la participación de la mujer en todos los ámbitos de la vida pública en la región mediterránea y el norte de África, el acuerdo también incluye “apoyar la participación de la mujer en los procesos de paz y la búsqueda de respuestas al extremismo y la radicalización, así como trabajar sobre las causas de la inmigración ilegal”. 

 

Cada vez hay “más evidencia del vínculo entre el empoderamiento de la mujer y un impacto significativo en tasas de educación más altas, mayor crecimiento económico y cohesión social que conducen a más estabilidad, paz y desarrollo”, afirma la UpM. Y según señala el McKinsey Global Institute “la promoción de la igualdad de participación de las mujeres en el mercado de trabajo y en la vida pública, el PIB podría aumentar en un estimado de 28 billones de dólares o 26% para 2025”.