8 de marzo, principios y realidad

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Opinión - Opinión: Empoderamiento y Liderazgo

 

 maribel noguet 

OPINIÓN

Nadie pone en cuestión la necesidad de conmemorar el 8 de marzo como Día de las Mujeres, una fecha que las mujeres en general, y sus asociaciones en particular, aprovechamos para hacer visibles nuestras reivindicaciones hasta el punto que -incluso- el lenguaje de las conmemoraciones institucionales deben recoger el bagaje legado por el movimiento feminista.

 

La frialdad de las cifras y el sufrimiento cotidiano

Es que el agravio que impera aún hoy en la sociedad real, aunque se haya avanzado en algunas leyes, es bien patente y obliga a poner sobre la mesa el sufrimiento real de tantas mujeres que viven -a su propia piel- el ahogo de la estructura patriarcal que rige en los hechos vivenciales y costumbres del día a día, lo que no se refleja en la frialdad de las cifras estadísticas al uso.

Sin resolución es postureo

No es suficiente en el debate, ni nos podemos quedar en señalar el fondo de las causas que nos llevan a la desigualdad, como tampoco en aquellos acuerdos que sólo sirven para guardar las formas. Estos días, los Ayuntamientos y las instituciones aprobarán mociones; sus palabras serán más o menos contundentes, sí, pero tal y como se recuerda en cada Pleno Municipal, estas mociones no son resolutivas, por tanto, se trata simplemente de un brindis al sol para quedar bien cara a la galería y ya está.

Sin recursos, las leyes no son nada

Las leyes, que se cree deberían ir por delante y empujar la sociedad en el camino que marcan, a menudo se quedan en eso, en leyes escritas que podríamos colgar en un marco pero que los gobiernos no son capaces de destinar los recursos necesarios para implicar al conjunto de la sociedad y llevar a cabo los preceptos que se derivan.

Proyectos, proyectos, proyectos ...

Es cierto, como dice la moción presentada a los Ayuntamientos, que el mundo municipal lleva más de 25 años trabajando para la efectividad de las políticas de igualdad, pero -a menudo- los Planes de Igualdad que se han hecho son simplemente eso, Planes . Unos proyectos elaborados, con más o menos participación social y con un diagnóstico más o menos precisa, que señalan el camino a seguir, básicamente en cuanto a las actuaciones institucionales.

La influencia de los poderes fácticos

La verdad -por ello- es que las instituciones van por un lado y la sociedad por otra, y así es difícil hacer frente, por ejemplo, a la nefasta influencia de sectores ideológicamente situados en la extrema derecha, con el agravante de que algunos lo hacen desde algunos lugares determinados de poder de la jerarquía eclesiástica que aún se ancla en el discurso más homófobo y contra las mujeres. La prueba la tenemos en el autobús que los ultracatólicos HazteOir han puesto en circulación para que se pasee por las principales ciudades de España, también de Cataluña. Una campaña transfóbica dirigida a los niños: "los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen ".

El bus transfóbico

Para ellos no debe ser delito que muchos niños sufran desequilibrios para que la madre naturaleza les ha dotado de una sexualidad que admite matices según los cañones simplistas que defienden, porque -por ejemplo- antes de ser colonizados, tribus indígenas como los Navajo, los Cheyenne o los Cherokee reconocían cinco géneros. Ellos decían "gente de dos espíritus" antes de las imposiciones morales de los conquistadores (que ya sabemos quién y en nombre de quién actuaban). Tampoco deben considerarse delito que algunos niños tengan experiencias prematuras en su sexualidad fruto del abuso de pederastas o que deban ocultar actos de violencia en el mismo hogar familiar. Una defensa muy hipócrita de la familia, por otra parte.

Trabajamos más y cobramos menos

Por otra parte, tal y como se reconoce oficialmente, en pleno siglo XXI las mujeres cobramos un 26% menos que los hombres, mientras que -por otra parte- continuamos llevando a cabo todas las tareas de cuidado de la familia que también dicen las estadísticas, si se reconociera esta tarea supondría el incremento de un 23,4% del PIB de Cataluña. Al contrario, lejos de reducirse esta aportación para la extensión y mejora de servicios sociales que atiendan estas necesidades, debido a los recortes de todo tipo de ayudas sociales, en particular de la Ley de Dependencia, el cuidado de personas mayores o enfermas sigan recayendo, de nuevo y con más fuerza, sobre la espalda de las mujeres.

Nos matan pero nos queremos vivas

En otro caso, sin ir más lejos, en el que llevan de año, ya son 18 las mujeres muertas víctimas de la violencia, esta lacra social que todo el mundo reconoce pero que se hace presente entre nosotros cobrándose la vida de las mujeres por el hecho de serlo.

Somos algo más que un cuerpo

El retroceso que sufre la sociedad en relación a los avances realizados en el campo de la igualdad piden un estado de alerta cuál guardia no podemos bajar. El mundo de la publicidad en esta sociedad consumista perpetúa la cosificación de las mujeres, es decir, que se insiste en que las mujeres sólo somos objeto de deseo sexual como reclamo para consumir. Recientemente, una discoteca de Barcelona ofrecía la entrada gratis, bebida y 100 euros a las chicas que entraran sin bragas.

Creo que este caso se está investigando por si se puede considerar delito este acto de propaganda sexista. Salir a la calle, hacernos sentir Más allá de las leyes y/o postureos institucionales necesitamos más sensibilidad para las mujeres que sufrimos cada día la degradación social de nuestra condición de persona. Por estas y muchas otras razones, como hace ya muchos años, este 8 de marzo saldremos de nuevo a la calle para levantar nuestro grito haciendo patente que, por encima de todo, las mujeres somos personas y -como tales- sujetos de todos los derechos individuales y colectivos inherentes a nuestra condición. No hacerlo sería aún mofarse aún del sexismo y la violencia que pesa cada día en nuestra sociedad.

Viva la lucha feminista.