El derecho a la existencia

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Opinión - Opinión: Economía y Empleo

 

 

 

Carme Porta Abad

OPINIÓN

Desde una perspectiva feminista hemos desarrollado diferentes propuestas para combatir la pobreza femenina. El derecho a vivir dignamente (que no con dignidad, de esta nos sobra a menudo), en igualdad de derechos y oportunidades y con libertad es el objetivo.

Son muchas las propuestas globales y parciales. Me parece importante, también desde una perspectiva feminista poner sobre la mesa el debate sobre la Renta Básica Ciudadana.

La Renta Básica se define así: es un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad o con residencia acreditada, incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es una persona rica o pobre o, dicho de otro modo, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva. La RB, pues, supera los subsidios condicionales y familiares y dota de control personal del ingreso.

El análisis, que hago desde el feminismo, me lleva a hacer una valoración positiva. De entrada nos propone una reflexión central: derecho al trabajo o derecho a una renta? ¿Cuál es el valor del trabajo? De qué trabajo hablamos?

Por un lado, la precariedad laboral, que actualmente es para todo el mundo, afecta de forma mucho más directa las mujeres. Ya partimos de una desigualdad de base en el acceso al trabajo productivo, fruto de la división sexual del trabajo y de la construcción social del breadwinner, el hombre como sustentador de la familia, un modelo de familia patriarcal. La crisis ha precarizado más el trabajo pero las mujeres ya partíamos de una brecha salarial importante y la precariedad nos ha afectado más, al tiempo que la brecha ha aumentado. Más del 80% de los contratos que se hacen a tiempo parcial están destinados a mujeres, con la disminución de empleo y prestaciones sociales que conllevan.

En cuanto al trabajo invisible, el trabajo familiar y de cuidado, básicamente recae sobre las mujeres, no tiene reconocimiento social ni valor. El estudio de Cristina Carrasco, publicado por el Institut Català de les Dones, destaca que las mujeres dedicamos un 68'8% del tiempo en el trabajo familiar y doméstico i si este se contabilizara el PIB de Catalunya aumentaría un 65'9%. Este es el trabajo invisible y no remunerado del que las mujeres hacemos donación a la sociedad. En este punto -y teniendo en cuenta las dificultades de las mujeres en el acceso al trabajo, así como la larga situación de crisis que nos ha llevado a un 22% de personas en paro, muchas de las cuales ya no tendrán nunca más acceso a un trabajo remunerado- hablamos de derecho al trabajo, derecho a qué trabajo? Hay una gran precarización de salarios, falta real de negociación. Rempartiment del trabajo, de qué trabajo? familiar y de cuidado? Voluntario? Precario?

Si bien la falta de trabajo y la precariedad laboral, afecta a todo el mundo, afecta especialmente a las mujeres que, además, tenemos un menor poder adquisitivo, mayores responsabilidades familiares y una falta de acceso a puestos de decisión. Este factores hace de las mujeres un grupo social que acumula más factores de exclusión social. La falta de reconocimiento económico y social del trabajo doméstico y de cuidado, el tipo de contrataciones que provocan una falta de antigüedad en sus puestos de trabajo (un 23% de las mujeres llevan menos de un año en su trabajo) son otro factores de base que afectan directamente a la precarización de ella calidad de vida de las mujeres.

Asimismo, las mujeres somos las grandes afectadas por los recortes, no sólo se recortan nuestros derechos sino también aquellos servicios públicos que nos proporcionaba el incipiente Estado Catalán del Bienestar y que nos permitía optar a una vida con una cierta libertad de opción. Una libertad que contenía límites claros debido a que las políticas de igualdad de oportunidades, a pesar de los avances, todavía no habían consolidado sus objetivos.

Que propone la Renta Básica? Un nuevo modelo social. Es una forma de acceso a la renta y por tanto un mecanismo de su redistribución. Constituye una medida de política social que pretende hacer frente a diversos problemas sociales tales como la pobreza, el paro, la precariedad laboral y la desigualdad de género.

La implantación de una RB de una cuantía superior al umbral de la pobreza, calculado en Catalunya a partir del IRSC (Indicador de Renta de Suficiencia de Catalunya) Una persona es considerada pobre si recibe unos ingresos inferiores al 60% de la renta media. Una Renta Básica nos pone sobre la mesa la libertad de ser y el derecho a existir, al margen de la productividad. El valor del trabajo productivo cambia y se da valor al trabajo social y del ámbito familiar y de cuidado. Una RB nos dotaría de una mayor capacidad de negociación y de libertad para elegir lo que queremos hacer, los trabajos actualmente más precarios y mal pagados se valorarían más como respuesta a la posible falta de mano de obra (en todo caso de mano de obra barata), por poner algunos ejemplos. En definitiva, la RB cambiaría la forma de percibir el trabajo y la centralidad que tiene actualmente la productibvitat y los beneficios por encima de todo y de todos.

Por otra parte, a RB no sería en absoluto un sustituto del conjunto de los servicios públicos que actualmente prestan los Estados de Bienestar. sólo sustituiría las prestaciones "monetarias" actualmente existentes, en la medida en que éstas se encontraran por debajo de la cuantía fijada para la RB.

Es posible implementar una Renta Básica? En este punto la RB también plantea un aspecto importante. Una reforma del IRPF y prestaciones actuales monetarias (estudio de Arcarons / Raventós / Domènech / Torrens) permitiría un cambio importante, y más equilibrado socialmente, en las aportaciones al estado y sería posible financiar una RB.

Hay quien reclama a la propuesta un cambio total de sistema, pero también hay que destacar que la RB no acabaría con todas las desigualdades. Esta es una propuesta de redistribución de rentas, es una propuesta atrevida y revolucionaria pero no le podemos pedir que arregle todas las desigualdades sino que como propuesta de carácter monetario lo que hace es mejorar la situación de facto y plantea algunos de los retos sociales que tenemos , al tiempo que nos dota de libertad de elección. Hay que acompañar la propuesta con políticas sociales avanzadas y desenvoupar unas políticas de mujeres que permitan un avance real hacia el reconocimiento de la diferencia sexual, sin embargo el hecho de dotar de una renta individual que nos permita elegir libremente, que dote mujeres sin recurso económico para optar a una vida mejor, huir de situaciones no queridas, de precariedad y de violencia, es un paso adelante importante y necesario.