Psicoterapia feminista un factor de cambio y empoderamiento

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Salud - Salud mental

 

psicoterapia feminista

 

Para conocer un poco más sobre esta propuesta, La Independent dialogó con la feminista y psicóloga MaJo Torres Costa, integrante y una de las fundadoras de la Red de Psicoterapeutas Feministas.

Frente a las terapias tradicionales, centradas en el individuo, sin tomar en cuenta su socialización, su condición y posición de género, ni su diversidad contextual y de identidades habitadas, surge la psicoterapia feminista como un factor de cambio y empoderamiento de las personas, para entender, comprender, cuidar y priorizar la salud mental. Para conocer un poco más sobre esta propuesta, L'Independent dialogó con la feminista y psicóloga MaJo Torres Costa, integrante y una de las fundadoras de la Red de Psicoterapeutas Feministas.

 

Entendiendo que la psicoterapia, en general, es el proceso de encuentro entre un/a psicoterapeuta y una persona que va para hacerle una consulta, con la finalidad de mejorar su salud mental en relación a su conducta, actitudes, pensamientos y/o emociones ¿Cómo debemos entender la psicoterapia feminista, desde dónde parte?

Las profesionales que trabajamos desde la psicoterapia feminista venimos, en nuestro caso, de diferentes corrientes teóricas como el Psicoanálisis, Gestalt, Arteterapia, en las que evidenciamos que habitualmente no tenían una lectura crítica frente al patriarcado y otros sistemas de opresión que condicionan e impactan en la vida de las personas. Por ejemplo, el sistema patriarcal impone unos mandatos, mediante los cuales socializa a niños y niñas, a partir de normas que subjetivan a las personas, para que sean de una determinada manera, para que asuman una identidad biológica establecida, por tanto, la salud mental de las personas no se puede mirar separada de esta realidad. La psicoterapia feminista, desde como nosotras la entendemos, nos permite comprender que una correspondencia esperable entre género sexo, sexualidad, identidad y cuerpo es una ficción, es lo que Butler llama la matriz heterosexual. Este ordenamiento social crea jerarquías en la sociedad, donde se imponen modelos validos únicos y preestablecidos, creando las categorías de hombre y de mujer como un todo homogéneo y complementario.

 

Explícanos: ¿ cuáles son esos mandatos del patriarcado, cómo condicionan la vida mental de las personas y cómo desde la terapia feminista se trabaja esta realidad?

Cuando las personas nacemos en una sociedad, somos socializados/as en una determinada familia, asistimos a una determinada escuela, etc. por tanto, el contexto donde interactuamos es social y es el que va condicionar la subjetividad de cada quien, de acuerdo a sus propias experiencias. La psicoterapia feminista mira lo social integrado con lo individual y entiende que muchos de los padecimientos psíquicos tienen que ver con las normas y mandatos rígidos que esta sociedad construye y que obliga que sean cumplidos, de esta forma, crea malestares. Por ejemplo, ser hombre implica tener un género masculino, tener una identidad determinada, comportarse de cierta manera que se espera según su condición de hombre, como ser: no demostrar los sentimientos, o no conectar con las emociones, querer dominar, etc. y ser heterosexual. Ser mujer implica ser femenina, habitar una determinada identidad, por ejemplo, ser sensible, ser buena, que no debe expresar rabia o violencia en un determinado momento, ni para defenderse... y ser heterosexual. Esta sociedad ve a las categorías de hombre y mujer como homogéneas, cerradas e inamovibles y cuando estas normas de comportamiento esperables no se cumplen, la sociedad ejerce castigos de múltiples maneras sobre esas personas. Desde la psicoterapia feminista creemos fundamental tener estas herramientas de lectura de la subjetividad, porque esta imposición de género son la fuente de muchos malestares.

 

He visto que tú te especializas en violencia de género ¿cuál es el proceso que se sigue con mujeres que viven situaciones de violencia machista?

Cuando una mujer vive violencia o la ha vivido, es importante que se indague si identifica la vivencia de la violencia. Identificar la violencia es el primer paso y muy importante para iniciar el camino de la recuperación. Luego de la identificación de la violencia y la toma de conciencia de la situación vivida es importante trabajar en vías de la recuperación, y en la reconstrucción de la autoestima y el empoderamiento.

 

Pero ser conscientes que algo no funciona, es asumir que precisamos atender nuestra salud mental, y es muy común que nos cueste hacerlo, pues es asumir que no estamos bien mentalmente, y es un tabú, ¿qué opinas al respecto?

Me pregunto, por qué tenemos que estar siempre bien, por qué no nos cuesta pedir ayuda para la salud física, la del cuerpo y si para la salud mental. Le tenemos mucho miedo a la locura, a la discapacidad y en definitiva todas las personas somos carentes de algo. Por ese motivo, hay muchos estigmas respecto a la terapia y tenemos que empezar a romper esas barreras, y permitir iniciar un camino de autoconocimiento. Este es el objetivo de la terapia, que cada persona logre encontrarse a sí misma y sea conciente en cada momento de lo que siente y de las elecciones que toma. Esto implica ir poco a poco sacándose esa "máscara" cargada de imposiciones y obligaciones que viene de los mandatos sociales y familiares, que reclaman que las personas reproduzcan lo que se espera de ellas, tanto a un nivel social como familiar. La terapia nos ayuda a construir un camino propio, hemos andado un camino de imposición, que lo vemos como natural porque se reproduce de generación en generación, y llega un momento en que empezamos la terapia porque algo no funciona, y ese camino se empieza a desandar.

 

¿A qué tipo de personas se dirige la psicoterapia feminista?

Nos dirigimos a todo tipo de personas que deseen iniciar un camino de autoconocimiento, puede resultar de especial interés a aquellas personas que viven situaciones de discriminación, sobre todo cuando la práctica terapéutica ha contribuido a patologizar. Es el caso, por ejemplo, de muchas mujeres, pero también de personas lesbianas y gays y también de personas trans (transexuales, transgénero), y toda persona que de alguna forma no siente que cumple con lo que se espera de él/ella según lo establecido por esta sociedad. Nosotras aportamos no patologizar a ninguna identidad, no tenemos una forma cerrada de entender la identidad. Creemos que los seres humanos tienen múltiples identidades a lo largo de la vida. De esta forma, contamos con un marco interpretativo lo suficientemente amplio y comprometido con el sufrimiento de las personas. Nosotras compartimos la crítica que Monique Wittig le hace al psicoanálisis. Ella dice que el/la psicoanalista (tradicional) interpreta una determinada situación y que esa interpretación no se separa de su ideología. Aunque el psicoanálisis clásico se ancla en la idea de neutralidad y de objetividad, Wittig señala que eso no es posible. Por tanto, de acuerdo con esta idea, nosotras creemos que no existe la neutralidad, y que uno siempre tiene que estar situado de acuerdo a su contexto, historia y pensamiento. De esta forma, todas las situaciones que analice tendrán que ver con lo que piense en relación a aquello que analiza. Por ejemplo, si aparece en su consulta una persona lesbiana, y entiende que el lesbianismo es un retraso en el desarrollo, entonces analizará la situación en relación con esto y buscará la situación traumática que le ha ocasionado ser lesbiana.

 

¿Desde cuándo funciona la Red de Psicoterapeutas Feministas?

Venimos trabajando en este proyecto desde hace un año más o menos, pero recién ahora hemos hecho visible el proyecto. Conformamos la red cuatro terapeutas, tres de ellas estamos en Madrid, pero dos de ellas también están en Barcelona, y una en Sevilla. Cada una tiene amplia experiencia en atención terapéutica individual, familiar, de pareja y grupal. Nos nutrimos y aportamos mucho, porque creemos que todas las formas de trabajo que tenemos son válidas, por tanto, socializamos entre nosotras herramientas que puedan ser útiles en los procesos que desarrollamos. Nos pueden ubicar en psicoterapia feminista