Cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede.

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Empoderamiento y Liderazgo - Empresarial

 

Hablando con la conductora de TV de Tabasco Argelia Hernández

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Está tan convencida de eso que lo escribió en su tarjeta, pero hay un lema más que tiene profundamente interiorizado: “No hay barreras que uno no acepte”. ¿Quieres explicar cómo lo asumiste? Le preguntamos a Argelia Hernández, una periodista mexicana de pelo azabache, que camina decidida cargando una cámara en la espalda, siempre lista para coger detalles “diferentes”, y una grabadora siempre dispuesta a captar experiencias e historias estimulantes.

 Hernández,  a su 41 años,  tiene la satisfacción de hacer lo que le gusta: conducir un popular programa Tv, “en Voz Alta”, dirigir un periódico en el estado de Tabasco, “Mujer”, y viajar con frecuencia al exterior, por eventos y congresos, ampliando cada vez más sus horizontes.

¿Cómo lo conseguiste, sin haber estudiado en colegios caros ni provenir de una familia acomodada, en un país que tiene  índices pavorosos de violencia contra la mujer y un machismo tan arraigado?

Mis orígenes están en el campo-, nos cuenta paseando en Sitges, que ha querido conocer por ser meta romántica de gays, (todavía mal vistos en México). -Mi padre era un campesino, que al terminar la cosecha, podía repartir alimentos, pero no dinero. Y el dinero era necesario para criar una familia que crecía año tras año (tuvo cuatro varones y dos niñas), por eso en un momento dado decidió migrar a la capital del estado de Tabasco, Villahermosa, y ser uno más de sus dos millones de habitantes, comenzando con cargar cajas de fruta en el mercado. Sucesivamente llegó a gestionar un supermercado, que se vino abajo durante la gran crisis financiera del 85, y ahora está jubilado.


¿Qué modelo de familia te transmitieron tus padres?

Mi madre se casó jovencita con el novio que le sugirió su padre, y a pesar de esto el matrimonio se consolidó en el cariño y respeto reciproco. Nunca vi mis padres discutir frente a nosotros, o tampoco darse un beso. Los roles eran tradicionales, con el hombre que trabajaba afuera, la mujer que criaba hijos y colaboraba en la economía familiar.
En este caso, mi mamá fue una buena administradora del supermercado, pero las decisiones sobre qué gastar y qué no, las tomaba exclusivamente él. Por eso juré en mi fuero interno que de grande tenía que ser independiente y no tener que llorar para pedir dinero a un hombre, ni que fuera el mejor del mundo.

-Y tuviste que sacar a relucir muy pronto tus talentos
Claro, a los doce, trece años cuidaba niños, y a los quince trabajaba a tiempo parcial en una farmacia, para costear mis estudios en un colegio público. Esta fue una elección acertada: estudiar en un colegio público mixto me enseñó a relacionarme con soltura con los varones, compartiendo con ellos aficiones y juegos, mientras las chicas buenas de los colegios privados femeninos se quedaban más retraídas y sensibles al mito del príncipe azul que le hubiera hecho felices, algún día.  
Yo no terminé la secundaria por tener que trabajar, y pude estudiar administración de empresas, sólo cuando alcancé mi independencia económica.

 

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Tu primer trabajo en el sector de la comunicación…

 

Fue muy divertido….Un día a los quince años toqué a la puerta de un programa radio para niños y dije a los conductores: ¡quiero aprender a ser como ustedes!  Ellos se quedaron sorprendidos frente a esta chiquilla atrevida y decidieron ponerme a la prueba. Por supuesto sin salario, pero tenía la satisfacción de responder por teléfono a la los niños que llamaban en el programa, y haciendo una experiencia tras otra, llegué a los veinte años a contar con un trabajo formal y un buen sueldo, gracias a la publicidad. 

Debo decir que esta seguridad interior la conquisté gracias a la educación que me trasmitió mi madre…Sí, la misma mujer tradicional que tenía que llorar para pedir dinero a mi papá por algún gasto indispensable, fue también una madre moderna e inteligente, que en vez de (sobre) protegerme diciéndome  “no vayas allí o allá”, me decía: “tú sabrás cuidarte, decidir si te conviene ir hasta allá, o no”. Constantemente era alentada a tomar decisiones, usando mi cabeza. 

 

¿Cómo llegaste a asumir el tema de los derechos de la mujer como el más relevante?

Tenía claro que en mi programa radio quería tratar los temas de la vida real, que preocupaban la gente, desde la depresión de niños a como prevenir infartos, pero di el salto a una mayor conciencia de la condición femenina participando en los comienzos de los 90, en la iniciativa del Parlamento de las Mujeres. Una comisión del Parlamento mexicano convocó a representantes de la sociedad civil, entre los cuales los medios de comunicación, a debatir por tres días la problemática de la Mujer, sacando a la luz las diferentes formas de discriminación a las que está sujeta. Fue una experiencia muy impactante, que me hizo decidir poner la cuestión género como eje transversal en cualquier tema tratara.¿Se habla de cambio climático? ¿Cómo afecta esto a las mujeres? ¿Se habla de infarto? ¿Cuáles son los síntomas en una mujer y en que difieren de los más conocidos de los hombres?
Al programa Tv que actualmente conduzco lo llamé “En Voz alta”, para contrastar el mensaje subliminal que hemos tenido las mujeres en nuestra educación, de hablar en voz baja, de no molestar, de apoyar al hombre, pero sin protagonismo. Y me interesa, como hacía conmigo mi mamá, estimular la inteligencia de las mujeres, sin imponer “verdades”, por eso organizo paneles donde se presentan expertos en varios temas, que dan sus opiniones, a veces contrastantes, sobre las cuales los/las televidentes pueden reflexionar.

Las chicas buenas van al paraíso, las chicas malas van a todas partes, como tú (rie). ¿Cuál país o ciudad del  mundo te ha impactado más?

Además de la monumentalidad de Roma, me fascinó la cultura milenaria de China, que convive con una modernidad pujante. Un contraste que hace pensar.

¿Y en Barcelona, qué te llamó la atención? 
Los transportes públicos bien funcionantes, la cantidad de bibliotecas públicas, la gente en sillas de rueda que puede movilizarse. Voy conociendo la mejor Europa, donde nació el estado del bienestar…

- …que ahora vemos puesto duramente a prueba por las políticas de ajustes, a sentido único, con cortes y más cortes a los derechos adquiridos. Pero, regresando al tema de las barreras, hemos visto como superaste las que te impuso un ambiente sexista…¿puedes contarnos algo más sobre las limitaciones que tenemos (y aceptamos, según avisa tu lema preferido)  en la economía?

En mi familia me han educado a dos valores muy importantes, la responsabilidad y la solidaridad. Por eso por ejemplo no me sentiría bien si, gozando de una buena situación económica, mis padres o algún familiar con problemas de salud, tuvieran que pasar dificultades. Entonces debo ingeniármela inventando continuamente proyectos como libros, exposiciones fotográficas, postales, que mientras difunden mensajes positivos, que valoren y estimulen las potencialidades de la mujer, a la vez ayuden a mejorar mi presupuesto.  

Emprendiduria y solidariedad: un binomio cada vez más imprescindible, en estos tiempos de crisis de sistema. ¿Nos darás un buen taller, en tu próxima visita?

¡Claro que sí !(rie). Siempre dispuesta a compartir experiencias.

Cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede, de eso estamos todas convencidas. Y tú, ¿cómo te relacionas con la otra mitad del cielo? 

Estoy constantemente en compañía de hombres, en el trabajo, en la familia, en las amistades, y desde niña los varones fueron mis preferidos compañeros de juegos. Pero en cuanto a compañeros sentimentales, ay ay, ¡cómo persisten los prejuicios! “Ah, tú seguro has llegado a ser conductora televisiva gracias a haber hecho algún favor sexual al director del canal…o si tú viajas tanto, ¿cómo podrás cuidar de tu familia?”  Esto es lo que me dijo recientemente un admirador. Por eso a los como éste les dejo debajo de mi balcón, cantando al viento su serenata. Defenderé mi libertad, hasta que encuentre una persona más abierta, con quien pueda tener una relación armoniosa, entre pares. Sin embargo, mi realización y mi felicidad están y estarán siempre en lo que hago cada día.