Marina Subirats: "Estamos tirando la criatura con el agua del baño"

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Igualdad - Educación

En estos tiempos extraños que corren, es muy de agradecer que se alce por encima del desorden social, una voz serena y cuerda que ponga de manifiesto exactamente qué pasa.


 marinasubiratsEsta voz es la de la socióloga Marina Subirats (Barcelona, 1943). Marina Subirats está especializada en los campos de la sociología de la educación y sociología de la mujer. Ha sido directora del Instituto de la Mujer del Ministerio de Asuntos Sociales entre 1993 y 1996;  también fue concejal de Educación del Ayuntamiento de Barcelona (de 1999 a 2006), y jefe del Consejo de Distrito de Nuevo barrios. En 2006 recibió la Cruz de Sant Jordi. Entre su obra escrita destaca: "Rosa y Azul. La Transmisión de los generoso en la escuela mixta "(1988)," Las desigualdades sociales en la Cataluña actual "(1999)," El liderazgo educativo de los municipios (2002) y Una democracia imperfecta (2003).


Roser Pros - A estas alturas del siglo XXI, ¿las mujeres todavía tenemos una lucha abierta?. ¿ Aún no se ha podido cerrar en igualdad de condiciones?

Marina Subirats - Sí, absolutamente. Es triste pero las luchas no se acaban nunca porque cuando una se cierra se abre otra. A veces pasan fases en las que no hay que tener una lucha intensa pero hay que estar siempre pendientes y alerta. En el caso de la lucha de las mujeres, ha habido etapas de mucha atonía y otros de mucha lucha. A veces hemos tenido un gran consenso, pero a menudo aparecen contradicciones de fondo que no estaban resueltas.


RP - ¿Qué ha pasado con los mujeres?

MS - Es un movimiento mundial muy desigual, pero para referirnos sólo a Cataluña y a España, partimos de una forma de organización familiar muy tradicional. El franquismo encerró a las mujeres en casa, sin posibilidad de nada. A lo largo de muchos años ha habido una lucha muy fuerte para salir, y lo hemos conseguido pero, ¿qué igualdad hemos conseguido? La de hacer igual que los hombres, aún no la tenemos del todo lograda. La prueba es que todavía no ganamos los mismos sueldos de media, no tenemos los mismos cargos, ni públicos, ni a la empresa, ni en la universidad, pero de no haber ninguna profesora a haber un 13% de catedráticas y un 30% de profesoras en la universidad, el camino está y se va siguiendo.


RP - ¿Ya está, pues?

MS - Pues no. Yo estoy observando que ha comenzado otro ciclo diferente. Nosotros hemos conseguido consolidar nuestro papel ante los hombres, pero lo que hacían las mujeres es muy importante y eso que era necesario para la humanidad, en gran parte nosotros hemos dejado de hacerlo y ellos se han puesto muy poco. Es decir, no se ha compensado.


RP- ¿Qué nos pasa ahora?

MS - Pues que tenemos poca descendencia porque no tenemos tiempo de tener más y de la poca que tenemos, no disponemos de demasiado tiempo para ocuparnos de ellos y eso se está notando en la calidad de la educación básica, pues les faltan muchos elementos de socialización, como que les hablen, que les expliquen cosas, todo lo que hacían las madres y que ya no hacen porque no tienen tiempo. También se está notando este cambio en la cohesión de las familias, que no disponen de tiempo para hablar, ni para ponerse de acuerdo, ni para hacer cosas conjuntamente. Estamos hablando en términos generales, naturalmente. Por tanto, las mujeres vemos que hay una cambio que es importante y que hemos dejado atrás ciertas prácticas, pero no estamos dispuestas a retroceder para quedar dependientes, sin trabajo y sin dinero.


RP - Entonces, ¿por dónde debe venir el cambio?

MS - Necesariamente deben cambiar los hombres, pero a los hombres les cuesta plantearse este cambio porque su posición da poder. No están dispuestos a ceder para no perder poder, pero en realidad tienen mucho que ganar, porque todo el mundo de los afectos les ha sido cerrado y las mujeres sabemos lo importante que es: es una fuente de vida, pero como esto siempre se ha visto como "una cosa de mujeres", para ellos es muy reducido y circunscrito. Por tanto, los que deben cambiar son los hombres y para que lo hagan, las mujeres tenemos que dar valor a todo este mundo que era nuestro y que ahora debe ser de las mujeres y los hombres: las relaciones, los sentimientos, las emociones, los objetivos que no son sólo ganar dinero, sino que conducen hacia la relación, etc. Todas estas cuestiones han de tomar valor, para las mujeres y también para los hombres, para que los hombres puedan dejar de ser unos guerreros (ahora ya no hay guerras como las de antes y por lo tanto, como guerreros ya no nos sirven) y puedan desarrollar también una vida personal. Todo esto implica unos cambios en las formas de vivir que son muy complicados y que tenemos que dirigir las mujeres. No estoy segura de que esto ocurra, porque las mujeres jóvenes piensan que ya somos iguales y que no es necesario preocuparse. En realidad, están equivocadas.


RP - ¿Entiendo, pues, que hay que "feminizar" la sociedad?

MS - Yo no creo que la sociedad sea masculina o femenina pero sí debe prevalecer una tendencia, que sea la parte femenina. El mundo "femenino" es más amable, con más facilidad para saber disfrutar, más tranquilo, formado por cosas pequeñas para poder utilizar el tiempo al gusto de cada uno.


RP - El trabajo pedagógico de las madres y las abuelas cuesta mucho de ejercer en estos tiempos, porque no se puede dejar de trabajar.

MS - Sí, pero hay una solución facilísima: que todo el mundo trabaje media jornada. Pienso que es la solución correcta. Antes sólo los hombres trabajaban fuera de casa. Bueno, las mujeres hemos hecho un gran aporte en trabajo pagado pero ahora habría que reordenar este sistema e ir todos a media jornada. Se repartiría más el trabajo y los hombres y las mujeres tendrían media jornada para pasarla con su familia. Las madres de antes transmitían normas de conducta, no sólo conocimientos prácticos, sino que construían el ego de las criaturas, la base de su sistema de funcionamiento. Esto era una forma de ir construyendo y si no hay tiempo no se hace.


RP - Los tiempos corren muy deprisa. ¿Quizás tenemos que parar esta velocidad?

MS- Tú sabes que hay movimientos como el slow food, comer tranquilamente, despacio, en contradicción con el fast food. Ahora ya hay gente que está diciendo,  ¿dónde vamos corriendo tanto? No vamos a ninguna parte. Sí es verdad que eso representa que producimos más, pero a veces producimos mal. Parece que una persona que tenga tiempo sea una inútil. La gente ahora se mide mucho por la agenda que tiene. Si no se tiene la agenda complicada no es importante. El tener mucho trabajo y estar muy ocupados se ha convertido en un valor.


RP- De la forma como lo plantea parece que tengamos que volver al pasado, ¿no?

MS - No estoy hablando de volver al pasado, en absoluto. Me preocupa cómo con el cambio social ganamos cosas y perdemos otras y las que perdemos, a veces son muy importantes. Hay una frase en francés muy conocida que es "Jeter le bébé avec la aeau lleva bain", es decir, "tirar la criatura con el agua del baño" quiere decir que al desechar algo que no tiene demasiada importancia, también se tira lo que es fundamental. Deberíamos cambiar sólo lo accidental y en cambio lo tiramos todo. Por ejemplo, durante el franquismo había muchas normas que había que cambiar pero eliminamos la noción misma de norma porque, ya que aquellas normas eran malas, pareció que cualquier norma social también lo era y ahora tenemos unas generaciones con pocas normas que andan perdidas. Al perder lo accidental que debe cambiar, también perdemos lo esencial. A mí me preocupa, como socióloga, cómo podemos rescatar lo esencial, cambiando la norma, que es lo que nos molesta.


RP - ¿Qué hemos perdido y que nos tenga que preocuparse?

MS - Muchas cosas. Por ejemplo, un aspecto fundamental, es todo lo que se refiere a la sexualidad. En el período franquista todo estaba prohibido y había un control social brutal, no se podía hablar, las mujeres nos casábamos vírgenes física y mentalmente, sin tener ni idea de qué pasaba. Aquello estaba mal y tenía consecuencias muy negativas. Ahora bien, si pasamos de aquel exceso de normas y de control a cero normas, también está mal porque en una cuestión tan seria como es la sexualidad, debería haberse educado con una normativa real sobre cómo utilizar la sexualidad, qué, cómo y a qué edades. La gente joven no tiene claros los criterios básicos. Con relación a las escuelas pasa lo mismo. La pedagogía que tuvimos durante el primer tercio del siglo pasado en la Vanguardia, fue excelente e iba a la educación de la persona y no a la instrucción. La instrucción ha ido en detrimento de la educación. Se ha dado más importancia al valor económico del conocimiento que al hecho de tener criterios y valores para ir por el mundo, por lo tanto, hoy nos encontramos con la población más titulada que hemos tenido nunca, pero que tiene carencias muy fuertes en cuanto a civismo, comportamiento, saber cómo llevar adelante la propia vida. Todo esto es importante y hay que ver cómo lo hacemos para recuperarlo.


RP - ¿Hacia dónde vamos, sociológicamente?

MS - Vamos hacia el principio, pero deberíamos ir en orden. O bien somos capaces de poner las cosas en su sitio o vamos hacia la destrucción, quizá no del mundo físico pero sí del mundo moral. Hace tiempo que algunos sociólogos y filósofos lo han dicho y han explicado que vamos hacia la destrucción del mundo interior: el conjunto de normas que la humanidad ha ido dándose por vivir de una manera razonable. Esto ha ido mejorando con avances y retrocesos pero ahora estamos en una etapa de destrucción de la normativa. Todo vale y sólo cuenta si gano dinero o no. Si gano dinero quiere decir que gusta lo que hago y el dinero es la prueba que me valida. Es absolutamente delirante.


RP - ¿Cómo llegan los postulados de los intelectuales a la sociedad?

MS - Los intelectuales también estamos muy dispersos. Toda la vida se ha oído hablar de clases sociales. Yo creo que estamos ante una confrontación de clases sociales bestial, porque se está constituyendo una nueva clase de nivel mundial que tiene una fuerza que no ha tenido nunca nadie. También ha habido una descomposición del mundo intelectual, y los políticos tampoco están demasiado por la labor ni acaban de controlar todo lo que deberían, porque predomina la inmediatez. Se hace muy difícil trazar estrategias a largo plazo. Yo creo que se necesitará otra generación para que lo haga.


RP - ¿Qué le pasará a la siguiente generación?

MS - No se puede saber qué pasará. Ahora estamos en una encrucijada que puede ser que ganen estos y vayan a la destrucción de lo que no sean sus beneficios o que se pueda dar un giro y regresar a la situación de equilibrio. Yo creo que estos últimos años han sido muy malos. Yo tengo la esperanza que la humanidad tienda a mejorar. Para mí hay un indicador, que es la esperanza de vida, sólo este. Si la gente vive mejor vivirá más y eso es así y ya está.